Tema 63
Las artes plásticas del impresionismo a la abstracción

Última revisión junio del 2008. Ver un resumen.

Introducción *
La revolución impresionista *

Los impresionistas *
La escultura *
El neoimpresionismo * Los puntillistas * El simbolismo y la reacción antinaturalista * Los simbolistas *
La escultura *
El individualismo posimpresionista * Las individualidades * La escuela de Pont-Aven y los nabís *
La ostentación decorativa modernista * La escultura * El siglo XX: Las vanguardias históricas *
El fauvismo y la rebeldía del color * Los fauvistas * El expresionismo * Las individualidades *
Las escuelas *
La escultura *
El cubismo * Los cubistas *
La escultura *
El futurismo * Los futuristas *
Los escultores *
Las pinturas naíf y metafísica * Los pintores * Dadá * Los dadaístas * El surrealismo * Los surrealistas * La abstracción pura * El rayonismo *
El suprematismo *
El neoplasticismo *
El expresionismo abstracto *
El informalismo *
El op-art y el arte cinético *
Escultura abstracta *
Bibliografía *

Tema

Introducción

     Durante la época de las grandes vanguardias históricas se produce en el arte una auténtica revolución de las artes plásticas.

     Frecuentemente pintura y escultura van de la mano, son los mismos artistas los que destacan en ambos campos, puesto que más que una revolución de la destreza o la técnica se trata de una nueva visión del arte, un nuevo concepto de lo que es la obra de arte, que implica una nueva estética.

     En el siglo XX se producirá la mayor revolución estética de la historia del arte, que abandonará la imitación de la naturaleza para centrase en el lenguaje de las formas y los colores, sin intermediarios.

     En el siglo XX tendrán lugar las rupturas con el lenguaje artístico que han venido siendo aceptadas desde el arte clásico. Se subvierten las relaciones entre forma y contenido. Es la hegemonía del inconsciente, de la reconstrucción mental de la obra. Al espectador se le exige una nueva actitud ante la obra de arte. Los estilos dejan de ser internacionales para ser característicos de un grupo de artistas. Aunque frecuentemente citaremos a los artistas en un solo estilo, lo normal es que participasen en más de uno, pero les citaremos sólo en aquellos movimientos por los que son más conocidos.

     La escultura participa de los mismos supuestos estéticos de la pintura, puesto que los movimientos que vamos a ver son más una actitud ante el arte que una estética. Los artistas se prodigan entre escultura y pintura. Incluso, con el tiempo, se identificarán cada vez más hasta llegar a confundirse. No obstante, en cada movimiento hay escultores. Sólo el dadaísmo y el arte cinético son movimientos principalmente escultóricos.

La revolución impresionista

     El impresionismo surge de la lucha entre la pintura romántica y la realista. Hunde sus raíces en la escuela de Barbizón y los grandes paisajistas como Corot, Courbet, Millet y Boudin, que dan mayor importancia a la luz y el color. Asimilaron mucho de la escuela realista, coincidiendo con Courbet en que «la pintura es arte concreto y debe representar cosas reales y existentes», pero surgieron como reacción a las imposiciones académicas existentes. A partir del impresionismo la concepción de la obra de arte es totalmente diferente a la que había surgido en el Renacimiento.

     Los impresionistas tienen un nuevo concepto del artista. Salen de su estudio y pintan directamente de la realidad. Debido a esto, la ejecución de un cuadro impresionista es muy rápida, ya que se trata de captar el instante irrepetible de luz en el paisaje. Este nuevo tipo de artista se fundamenta en el genio individual que vive de su arte, y que debe vender sus cuadros realizando exposiciones, por lo que depende de los marchantes, los coleccionistas y las galerías. El artista deja el taller para pintar directamente ante la naturaleza.

     El impresionismo es un movimiento exclusivamente pictórico, por su concepción, aunque se aplica, un poco abusivamente, a otras artes cuando los autores pretenden apelar a las sensaciones que producen sus obras. El cuadro impresionista implica una construcción visual y mental de la figura, lo que determina una nueva actitud ante la obra de arte: activa en lugar de pasiva. Aplican el color en pinceladas sueltas y colores puros, sin mezclarlos en la paleta. El ojo es el que debe mezclar los colores. Su técnica se caracteriza por la pincelada suelta, creativa y definitiva. El dibujo desaparece, en favor de las manchas de color que abocetan la figura. Sus temas principales son el paisaje y el cuerpo humano, pero su sello definitivo se encuentra en el tratamiento de la luz y el color, todo ello desde el punto de vista de la burguesía, de su ocio. Los impresionistas tratan el color de una manera científica, según las teorías de Michel Eugène Chevreul de los colores primarios, complementarios, fríos, cálidos y las sensaciones que produce su combinación. Gracias a ello descubren que se pueden crear contrastes poniendo juntos colores de diferentes características, lo que les permite crear sensación de sombra utilizando color, en lugar de negro. Hermann von Helmholtz publica Óptica fisiológica, Daguerre y Niepce publican en 1839 sus descubrimientos sobre la fotografía y Darwin El origen de las especies. Además, la industria está preparada para proporcionar a los pintores una amplia gama de colores a precios baratos. En sus cuadros los impresionistas tratan de atrapar la atmósfera, para lo que eliminan el dibujo y potencian la luz solar y la perspectiva aérea.

     Los impresionistas surgen como grupo en 1874, en la exposición del Salón de los Rechazados (rechazados de los museos oficiales). El crítico francés Louis Leroy les llama despectivamente impresionistas, por el cuadro de Monet Impresión: sol naciente, y ellos asumen el nombre. La capital del arte pasa, definitivamente, de Roma a París.

     Velázquez y Goya pueden considerarse precursores del impresionismo en alguno de sus cuadros. Los impresionistas tratan de compaginar el color y la atmósfera con la volumetría matemática. Su tema principal es el paisaje, del que hacen series sobre un mismo motivo capturando la luz de las diferentes horas del día. Renuncian al dibujo utilizando manchas de color. También pintan temas de la vida cotidiana, sobre todo el tiempo de ocio de la burguesía. Para la mayoría de los pintores de este movimiento el impresionismo sólo fue una etapa de su obra.

Los impresionistas

     Edouart Manet (1832-1883) está considerado como el precursor del impresionismo, más que por su técnica por su actitud ante la obra de arte, siempre escandalosa. Merienda en la hierba o Almuerzo campestre, Un bar en el Folies-Bergère, Música en el jardín del las Tullerías y La Olimpia, ambas obras provocaron el escándalo por mostrar desnudos en situaciones cotidianas de la burguesía, y El pífano una obra extraordinaria que recuerda, en su tratamiento del fondo y su composición a la de Velázquez El bufón Pablo de Valladolid.

     Camile Pissarro (1803-1903) fue el pintor que más se acercó a la naturaleza. Es uno de los grandes paisajistas del movimiento: El lavadero, La estación de Perge, Huerto en flor.

     Claude Monet (1834-1906) es, probablemente, el pintor impresionista más reconocido, lleva al movimiento a su más alta significación. Entre sus obras destacan Impresión: sol naciente, La Grenouillère, y las series de la catedral de Rouen, La estación de San Lázaro y de las Ninfeas.

     Alfred Sisley (1839-1899) es uno de los fundadores del impresionismo. Sus cuadros son discretos, pero encarna todas las características del estilo. Retrata la realidad sin efectismos. El canal, Nieve en Louveciennes, Campo de trigo cerca de Argenteuil, La presa de Molesey.

     Edgar Degás (1834-1917) fue un impresionista atípico. Era un buen dibujante, y en sus cuadros utiliza abundantemente el blanco y el gris. Sus temas favoritos son las bailarinas y los espectáculos nocturnos, en su dimensión más cotidiana y menos espectacular, las carreras de caballos, los paisajes urbanos, desnudos y retratos. No pintó al aire libre. Entre sus obras destacan Bailarinas preparándose para el ballet, Los jóvenes espartanos, Escenas del ballet «Roberto y el Diablo», Dos bailarinas en el escenario, Retrato de Edmond Duranty, Después del baño, Bañista arreglándose el pelo.

     Pierre Auguste Renoir (1814-1919) es uno de los más puros impresionistas. Sus motivos son el tiempo de ocio de la burguesía, los bañistas y el cuerpo femenino y también los interiores. Dejó el impresionismo a los cuarenta años, cuando se dio cuenta que había llegado a un callejón sin salida. Obras suyas son El palco, Baile en el Molino de la Galette, Dama tocando el piano, El concierto, La bailarina, Mujer desnuda secándose los pies, La lavandera.

     Paul Cézanne (1839-1906) tiene una larga y variada trayectoria como pintor. Para él el impresionismo sólo es una época de su vida, y nos los encontraremos en el posimpresionismo: La casa de Zola en Medan.

     Monet, Sisley y Pissarro son los pintores ortodoxos por excelencia. Pintan paisajes del natural. El cuadro de Monet Impresión: sol naciente es el cuadro típico del impresionismo. Al igual que en la escuela de Barbizón trabajan en la naturaleza, en los bosques de Fontainebleau. Otros impresionistas menos conocidos son Frédéric Bazille: Reunión de familia, Gustave Caillebotte: Tejados nevados, Armand Guillaumin: Montmartre, Maurice Urtrillo: Molino de la Galette, y Berta Morisot, una de las pocas mujeres que hasta ahora han destacado en la historia del arte: Vista de París desde la colina del Trocadero, Retrato de la madre y la hermana, La cuna.

     El impresionismo prende con tal fuerza que en poco tiempo se extiende por todo el mundo, aunque por supuesto fuera del arte académico. En Alemania destacan Lovis Corinth: Ecce Homo, y Max Liebermann: Jugadores de polo. En Bélgica están Henri de Braekeller: El restaurador de cuadros, Guillaume Vogels: La plaza de armas de Ostende, y James Ensor: Tarde en Ostende, más conocido como expresionista. En Inglaterra trabajarán muchos de los artistas franceses, durante la guerra franco-prusiana. Destacan Walter Richard Sickert: El sombrero azul, y Philip Wilson Steer: Muchachas corriendo en la escollera. En Italia destacan Giovanni Boldini: Retrato de Cléo de Mérode, y Federico Zandomeneghi: Niña durmiendo. En Noruega sobresale Frits Thaulow: Escena de canal en invierno. En Suecia destaca Ernst Josephson: Bosque y tañedor de arpa. En Rusia encontramos a Ílich Isaac Leviatán: Otoño dorado. E incluso en Estados Unidos tenemos pintores impresionistas como Childe Hassam: Washington Arch en primavera, y Julián Alden Weir: Paisaje. Todos ellos trabajaron en París en algún momento de su vida, donde entraron en contacto con los grandes impresionistas.

     En España Joaquín Sorolla (1863-1923) es el pintor impresionista más representativo, y el único impresionista no francés de talla internacional. Trabaja en Levante, con la luz del Mediterráneo, por eso sus cuadros tienen un color y una luz muy vivos. Nadadores, Y aún dicen que el pescado es caro..., Cosiendo la vela, Después del baño, Sol de tarde, Saliendo del baño, En la playa y Niño en la playa. Otros impresionistas españoles son Aureliano de Beruete: Orillas del Manzanares, Joaquín Mir: Cala encantada, Francisco Oller: El estudiante, y Darío de Regoyos: Redes tendiéndose al sol.

La escultura

     No existe escultura impresionista como tal, ya hemos visto que el impresionismo atiende a la luz y el color. Sin embargo, algunos pintores impresionistas realizan esculturas con un aspecto similar al de sus cuadros. Destacan entre todos Gauguín, Degás, que esculpe bailarinas y Renoir que realiza relieves.

     Sin embargo, el escultor considerado impresionista, por excelencia, es Auguste Rodin, (1840-1917) el escultor más grande de la época. Tendrá una etapa simbolista. La edad del bronce, El pensador, La mano de Dios, Los burgueses de Calais, Otros escultores son Costantín Meunier: El descargador, e Iván Mestróvic: la fuente de la vida.

El neoimpresionismo

     El neoimpresionismo también es conocido con el nombre de divisionismo y puntillismo. En realidad se trata de un impresionismo radical, en cierta manera disidente, que lleva a las últimas consecuencias las teorías científicas sobre el color y la luz de Michel Eugène Chevreul. Sin embargo, sus cuadros se diferencian netamente del impresionismo clásico. Vuelve a cobrar importancia el dibujo, que se había abandonado a favor de las manchas de color. Las figuras se hacen geométricas. No se mezclan los colores ni en la paleta ni en el cuadro, sino que se aplican unos junto a otros con pinceladas muy cortas: puntos. Sólo usan los colores primarios y el ojo debe hacer la mezcla. El impresionismo se hace consciente de su técnica. Además, estaba siendo aceptado como un nuevo academicismo. Exponen en el Salón de los Independientes, rechazados por la exposición oficial.

     Los puntillistas vuelven al estudio, ya que sus cuadros requieren una larga elaboración, en ocasiones muy compleja, que no se puede hace en un momento. La obra resultante suele pecar de rigidez y artificialidad. Los temas continúan siendo los típicos del impresionismo, incluso se hace más hincapié en el tiempo de ocio burgués. Como la técnica no permite la espontaneidad, el divisionismo lo practicaron pocos pintores, aunque muchos se interesaron por él.

Los puntillistas

     Georges Seurat (1859-1891) es quien antes plasma en una obra de arte la nueva técnica. Se caracteriza por la fragmentación de la línea en puntos de color. Sus puntos son extremadamente pequeños. Sus figuras son, básicamente, geométricas. Entre sus obras destacan Una tarde de domingo en la Grande Jatte, Un baño en Asnières y El circo, obra en la que trata de introducir movimiento, aunque resulta muy artificiosa.

     Paul Signac (1863-1935) es la otra gran figura del divisionismo. Es el gran teórico del puntillismo, escribió De Delacroix al neoimpresionismo, donde expone sus ideas. En sus obras pretende potenciar al máximo la luz, el color y la armonía. La fusión óptica cromática la debe de hacer el espectador. Utiliza pigmentos y colores puros. Da mucha importancia a la composición del cuadro. Entre sus obras destacan El puerto de Saint-Tropez, Mujer ante el espejo, Muchacha empolvándose y Vista del puerto de Marsella.

     Otros pintores que ejercieron este estilo fueron Charles Angrand: Pilas de heno, Henri-Edmond Cross: El puerto de Toulon, Maximilien Luce: Calle de Pont-Aven, los belgas Henri Clemens van de Velde y Theodore van Rysselberghe, y los italianos Gaetano Previati, Daniele Ranzoni y Giovanni Segantini.

El simbolismo y la reacción antinaturalista

     Durante la misma época en la que se desarrolla el impresionismo aparece otra escuela que mantiene los supuestos estéticos del academicismo neoclásico, aunque hace con ellos una nueva lectura. Si el impresionismo rompe con la estética clásica, el simbolismo rompe con su significado. Esta será una constante en el arte del siglo XX: la coexistencia en el tiempo de varias escuelas con supuestos estéticos diferenciados. Se recupera el símbolo en la pintura, se retoma el mito y se hace necesaria una explicación literaria del significado del cuadro, sin la cual no se entendería.

     Su distintivo pictórico es la sutileza del colorido y su mensaje narrativo, de un idealismo espiritual. La poesía y la fantasía son las fuentes de inspiración. Sus obras tienen reconocimiento tras la exposición del Café Volpini en 1889.

     Son los últimos pintores románticos, y su obra es muy críptica. Aunque son rabiosamente figurativos, sus figuras no responden a modelos reales de la naturaleza sino a imágenes inventadas. Son herederos directos de los prerrafaelitas ingleses como Walter Crane: Los caballos de Neptuno, y tendrá continuidad en la escuela de Pont-Aven y los nabís, además de en el surrealismo.

Los simbolistas

     Gustave Moreau (1826-1898) es un gran dibujante y de gran virtuosismo técnico. Es un narrador de sueños y extrañas visiones. La fuente de inspiración principal es la mitología. La aparición, El rapto de Europa, Orfeo, Edipo, Salomé, Galatea, La Esfinge.

     Odilón Redón (1840-1916) es el más puro de los simbolistas. Representa lo mágico, lo visionario y lo fabuloso. El sueño, La Esfinge, El nacimiento de Venus, Las flores del mal, Mujer y flores.

     Pierre Puvis Chavannes (1824-1898) es el más idealista del grupo. Utiliza tintas planas, subordinadas a un buen dibujo. El pobre pescador, Bosque sagrado, Musas inspiradoras.

     Otros simbolistas son Carlos Schwabe es un pintor de gran imaginación para plasmar imágenes oníricas. Es precursor del modernismo. Spleen e ideal, La boda del poeta y la musa. Edward Robert Huget: Un idilio de sueño, William Blake: Ilustraciones para la Divina Comedia, y H. J. Draper: Lamento de Ícaro.

La escultura

     El simbolismo posee una estética más académica, y se presta más a las realizaciones escultóricas de vanguardia. Junto con Rodin destacan Aristide Maillol (1861-1944), que es el gran maestro de la escultura simbolista. La noche, Isla de Francia, Flores en la pradera, Venus, Flora, El río. También destacan Adolf von Hildebrand, Estatua ecuestre del príncipe regente, Medardo Rosso, Niño enfermo, Cabeza de niño, Emile-Antoine Bourdelle, Hércules arquero.

El individualismo posimpresionista

     El impresionismo creó un nuevo tipo de artista, el genio individual que vive de su arte, la personalidad creadora que plasma su psicología en el cuadro, gracias a su trazo singular, al color personal, y a la recuperación de las formas y las estructuras, pero con una nueva lectura. El color se hace representativo y subjetivo, no objetivo. Se representa el color con que se ve el alma de las cosas. La realidad se interpreta según la visión personal del genio creador. Los pintores huyen de París buscando el primitivismo del arte, aunque esta ciudad sigue siendo el centro del arte mundial. Estos nuevos impresionistas tienen una visión particular de su pintura, que les aleja del impresionismo clásico.

     Casi todos estos autores serán, durante un tiempo, impresionistas, pero lo superarán dando soluciones personales. Muchos de ellos están en el origen de las vanguardias históricas.

Las individualidades

     Paul Cézanne (1839-1906) es uno de los artistas posimpresionistas más destacado. Tuvo una etapa impresionista, pero lo más decisivo de su obra lo realiza en esta etapa. En sus obras se preocupa por la construcción, la estructura y el armazón intelectual que transmite, lo que le lleva a ser precursor de las formas geométricas del cubismo y la abstracción. Utiliza, para definir sus figuras, las formas puras: el cono, el cilindro, las esferas, etc., pero trazados sin compás ni regla. Los jugadores de naipes, Grandes bañistas, El muchacho del chaleco rojo, La montaña de Santa Victoria, Naturaleza muerta con melocotones,Bañistas.

     Paul Gauguín (1848-1906) es otro de los grandes pintores posimpresionistas. Redescubre la geometría y los colores planos. Sus cuadros tienen un sentido decorativo muy acusado. Harto de París, y de la civilización occidental que impone una determinada visión del arte, se traslada a vivir primero a Pont-Aven y luego a Tahití, en busca del paraíso perdido y la pureza del arte de las culturas primitivas. Para él el arte es abstracto por definición, por lo que utiliza colores y luces irreales. La bella Angele, Los senos de las flores rojas, El Cristo amarillo, Visión después del sermón, Y el oro de sus cuerpos, Autorretrato con una paleta, La comida.

     Vicent van Gogh (1853-1890) es, probablemente, el genio más individualista de todos los pintores posimpresionistas. Su dramatismo vital se refleja en sus cuadros muy vivamente. Sus obras se caracterizan por la explosión cromática, el trazado sensual de la pincelada gruesa y larga, y los colores muy luminosos, pero también muy tétricos. Tiene una larga serie de autorretratos y otra de girasoles. Autorretrato, Vaso con girasoles, Cosecha de La Crau, Barcas en la playa, El cartero Joseph Roulin, Los comedores de patatas, La silla de Vicent, Los girasoles.

     Henri Toulouse-Lautrec (1864-1901) es el cronista pictórico de la sociedad de su tiempo, la bohemia y los bajos fondos. El único posimpresionista que no abandona París. Es un gran caricaturista que plasma lo que es concretamente visible, la realidad, con la ayuda de cuatro trazos. Tiene muchos encargos de carteles para espectáculos y utiliza el cartel como modo de expresión artística, lo que le acerca al modernismo. Son característicos sus arabescos y las tintas planas. El baño, Jane Abril con guantes, El salón de la calle de los molinos, Baile en el Molino Rojo, Retrato de Van Gogh, La danza mora, Retrato de Oscar Wilde.

     Isidro Nonell (1873-1911) es un pintor español que no tiene la altura de los grandes, pero sí una fuerte personalidad. Utiliza un trazo firme y un color no naturalista. Gitana del abanico, Busto de mujer, Mujer con mantón.

La escuela de Pont-Aven y los nabís

     Desde 1873 la villa de Pont-Aven es frecuentada por los alumnos de la Escuela de Bellas Artes de París. En 1886 llega Gauguín y en 1888 se instala un grupo de pintores dispuestos a seguir sus enseñanzas al margen de la Academia. Participan en la exposición del Café Volpini en 1889. Ese mismo año, Gauguín marcha para Tahití y el grupo se desvanece.

     Sus obras se caracterizan por el uso libre del color, pueden pintar la hierba roja si así lo sienten. El color se aplica en grandes manchas y con tintas planas. Utilizan el cloisonismo, técnica que consiste en encerrar los colores planos por gruesas líneas negras, a la manera de las vidrieras medievales y las estampas japonesas. El resultado es una obra altamente decorativa. En esta forma de pintar ha influido mucho el conocimiento del arte primitivo y las estampas japonesas. Existe una voluntad de sintetizar las formas. Son una síntesis entre el estilo impresionista y el simbolista por lo que pueden ser considerados simbolistas, por su espíritu.

     Entre los pintores más destacados de Pont-Aven están Emile Bernard: Bretones bailando en la pradera, Charles Laval: Autorretrato, Jacob Isaac Meyer Haan: Bretonas tejiendo cáñamo, Paul Serusier: Naturaleza muerta con escalera, Claude-Emile Schuffenecker: Los acantilados de Concarneau, Cuno Amiet, Louis Anquetin y Roderico O’Connor.

     Los nabís son seguidores de las ideas estéticas de la escuela de Pont-Aven, pero no pertenecen a la Academia, o son desertores. Nabís significa profetas, en hebreo. Intentaron que el impresionismo se acercase al simbolismo, por lo que se les puede considerar simbolistas. Su concepción estética es fundamentalmente decorativa, por lo que lo que se plasma en el cuadro es un juego de sensaciones, más que una construcción intelectual. Utilizan colores planos, con un gran sentido estético. Tienen una libertad absoluta a la hora de utilizar el color y las composiciones. Usaron todo tipo de materiales en sus cuadros, pintura, cola, cartón, etc., para diferenciar texturas, pero sin llegar al colage. Proyectaron vidrieras y usaron litografías y grabados para expresarse. Decoraron teatros, portadas de libros, revistas y cualquier cosa que les solicitasen, trabajando por encargo. Esto implicó, por un lado que sus obras fuesen ampliamente conocidas y por otro que no fuesen únicas, sino que se imprimían y repetían, dando a la obra de arte una nueva dimensión. La obra de arte deja de ser única. A pesar de ello no crearon escuela.

     Entre los nabís destacan pintores como Pierre Bonnard: Retrato de Nathanson y la señora Bonnard, Edouard Vuillard: Autorretrato, Maurice Denis: Paisaje con árboles verdes, Félix Valloton: La lectora, Ker Xavier Roussel: Montones junto al mar, Henri-Gabriel Ibels, y Paul Ranson. También pueden considerarse nabís los tres grandes simbolistas, Moreau, Redon y Chavannes.

La ostentación decorativa modernista

     El modernismo no se ocupó de la pintura más que en su dimensión de escenas decorativa que complementa a la arquitectura. Trabaja, fundamentalmente, la vidriera y el papel pintado, así como el cartel para espectáculos. Es un arte comprometido con la revolución industrial. El modernismo es, ante todo, un arte decorativo.

     La vidriera es lo más característico de la pintura modernista. Utiliza colores planos, cristales grandes y vidrieras de poco peso. Su actitud decorativa es tan radical que en otros países el modernismo se llama art decó, estilo moderno, Sezessión o art nouveau.

     El papel pintado, reproducido en grandes cantidades por la industria, se usó para recubrir las paredes, y algunos pintores modernistas se ocuparon de él. El modernismo es un arte muy caro, al que sólo podía acceder la burguesía, y por lo tanto refleja el gusto burgués. Se caracteriza por el color, la fantasía y la riqueza, con un toque esnob y hortera.

     El cartel es el otro gran motivo modernista. Sirve para anunciar los espectáculos a los que asiste la burguesía, pero también de propaganda política e ideológica, y de anuncio de productos industriales. El gran cartelista es Toulouse-Lautrec, que ejercerá su influencia durante mucho tiempo.

     La arquitectura es el arte donde se engloban todas las artes, y todas están subordinadas a ella: rejería, cerámica, escultura y, por supuesto, pintura. Su sentido decorativo le lleva a potenciar el dibujo geométrico y la decoración abstracta. No existe una clara separación entre artes mayores y menores, por lo que la cerámica, la orfebrería y el diseño de muebles entran dentro del arte modernista con pleno derecho.

     Predominan los temas naturales, flores y pájaros que se repiten a lo largo del plano, los motivos japoneses, los arabescos y las formas contrastadas.

     De los grandes pintores modernistas Gustav Klimt (1862-1918) es el más representativo: El beso, La espera, La primavera, Judith. Pero también están Egon Schiele: Mujer con dos niños, Max Klinger: Cristo en el Olimpo, Franz von Stuck: La guerra, Alfons Mucha: Medea, ilustra libros, Henri Jacques Edouard Evenepoel: El español en París, Theodore van Rysselberghe: La lectura, Aubrey Beardsley: ilustraciones para libros, William Morris: La reina Ginebra, y Henry Clemens van de Velde.

     En España destacan Ramón Casas: etiqueta de Anís el mono, Cabeza de un bandolero, La carga, cartel de Codorniú, Santiago Rusiñol: Jardín de Aranjuez, Escaleras del Generalife, Joaquín Sunyer: Paisaje de Mallorca, Hermenegildo Anglada i Camarasa: En el baile, Joan Brull: Las ninfas, Ricard Canals:Un palco en los toros, Xavier Gosé: Señoras con sombrero, José María Sert i Badia y Miguel Utrillo. La mayoría de ellos son catalanes, ya que el modernismo arraiga, sobre todo, en Barcelona.

     Como cartelistas destacan Theophile Alexandre Steinlen, Jules Cheret, y Leonetto Cappiello.

La escultura

     Curiosamente, la escultura modernista no está muy desarrollada, en realidad se trata de un uso de la escultura simbolista en los edificios modernistas. Trabajan para los arquitectos todos los grandes escultores, pero la escultura no tiene cabida dentro de una casa. Sí destaca, en cambio, el diseño de joyas y muebles y las porcelanas, en las que destaca Lambert Escalé, Busto, y Pierre Roche.

El siglo XX: Las vanguardias históricas

     El hito que inicia la revolución del arte es la exposición universal de 1900 en París. Esta es la exposición del triunfo de la ciencia y la tecnología, de la asunción de la tecnología como un valor. La gente va a ver las máquinas que están expuestas como si fuesen estatuas. El concepto de belleza puede cambiar.

     Dos nuevas técnicas están vinculadas al arte: la fotografía y el cine; y dos son los motores del nuevo concepto del arte: lo lúdico y la agresividad autodestructiva. Otro ideal de belleza comienza a imponerse, el hallazgo de lo sensitivo y lo conceptual. Surge una nueva forma de pensar el arte. Curiosamente, el centro del arte se traslada de París a Londres y Nueva York. A partir de ahora, tras los descubrimientos del impresionismo y los nabís, nada será igual en el arte.

El fauvismo y la rebeldía del color

     A comienzos del siglo el impresionismo se había convertido en la pintura oficial, había entrado en la Academia y sus cuadros estaban colgados en todos los museos. La ruptura que supuso con el arte anterior había sido asumida. En 1905 surge un nuevo movimiento rupturista. Los primeros fovistas exponen en la Sala de los Independientes. Pintores como Matisse, Marquet, Derain, Vláminck o Manguin hacen del color su fuente de rebeldía. Utilizan un color vivo y arbitrario, a la manera de los nabís, pero más radicalmente. Apelan a la sensibilidad que el objeto produce: el color del alma. Es la osadía del color. Pero, además, utilizan una pincelada ancha y no representan la tercera dimensión. Todo ello en contra de la estética que venía imperando desde el Renacimiento.

     El fovismo nace en París en el Salón de Otoño de 1905, donde un grupo de pintores exponen sus cuadros rabiantes de color. En realidad, la palabra significa fieras y fue empleada despectivamente por el crítico Louis Vauxcelles. El fovismo es un precursor del expresionismo, del grupo Die Briucke y el grupo Der Blaue Reiter.

Los fauvistas

     Henri Matisse (1869-1959) es el primer fovista representativo. Pasó por el impresionismo. Pretende, en sus obras, simplificar la pintura. Sus temas preferidos son el amor y el lujo: odaliscas y desnudos femeninos. La blusa rumana, Odalisca con pandereta, Desnudo en el taller, Desnudo tendido, La japonesas al borde del agua, El baile nº1 y nº2, Mujer con turbante, Retrato de la raya verde.

     Maurice Vláminck (1876-1958) es uno de los fovistas más característicos. Utiliza colores puros aplicados con gruesas pinceladas. El Jardinero, Orilla del Sena, Retrato de Derain, El puente de Chatou.

     André Derain (1880-1954) se inició en el impresionismo, y en buena parte de sus cuadros presenta pinceladas gruesas y cortas. Las riberas del Sena, la serie de Barcos en Collioure, Big-Ben, Efectos del sol sobre el agua, El puente de Westminster. También realizaría esculturas.

     Cornelis van Dongen, Kees (1877-1968) es probablemente la figura síntesis del fovismo. Es el pintor que hace de puente ente el fovismo y el grupo Die Briucke, es pues, un precursor del expresionismo. Bailarina, Desnudo echado, El padre del artista, Mujer de las joyas.

     Otros fovistas son Albert Marquet: Desnudo, Matisse pintando en el taller de Manguin; Raoul Dufy: Viejas casas de Honfleur; Louis Valvat: La fiesta; Charles Camoin: La copa azul y Georges Rouault: Mujer pobre.

El expresionismo

     El expresionismo es una constante en la historia del arte. Todas las épocas tienen una tendencia expresionista más o menos acusada. Sin embargo, el expresionismo se eleva como estética definitiva del arte en el siglo XX. La angustia existencial es el principal motor de su estética. El expresionismo pretende conmover al espectador, para lo que utiliza la figura y el trazo violento.

     Sus raíces inmediatas se encuentran en las pinturas negras de Goya. A Goya se le puede considerar el primer expresionista contemporáneo. Sin embargo, es Van Gogh el referente inmediato, tanto por su técnica como por su profundidad psicológica. El expresionismo nace, como tal, en Alemania hacia 1912.

Las individualidades

     Ensor y Munch son los expresionistas más destacados. Son la antítesis del modernismo imperante, y representantes del simbolismo. Son dos individualidades geniales que impulsan, y crean, el movimiento expresionista.

     Edvard Munch (1863-1944) refleja melancolía y simbolismo en sus cuadros, entristeciéndolos con colores apagados y sombríos, logrando un ambiente fúnebre. El grito, Baile de la vida, La muchacha moribunda, Vampiro.

     James Ensor (1860-1949) presenta cuadros más alegres, pero deformes. Pinta máscaras que reflejan la ironía sobre la condición humana. El asombro de la cámara de Wouse, La máscara y la muerte.

     Emil Nolde (1867-1949) fue quien más lejos llevó el expresionismo, gracias a su inspiración subjetiva. Danza en torno al becerro de oro, El entierro, Máscaras.

     Georges Rouault (1871-1958) tiene una fuerte inspiración cristiana. Encierra los colores con gruesas líneas negras, a la manera cloisonista. Crucifixión, El divino rostro, El viejo rey.

     Amadeo Modigliani (1884-1920) presenta un cierto manierismo. Sus obras son de gran simplicidad, con las formas y las líneas estilizadas y los colores puros. Mujer con collar, Desnudo acostado.

     Óskar Kokoschka (1886-1980) es otra individualidad expresionista, más por los gestos y la postura de sus figuras en los cuadros, que por su técnica. Kokoschka tiene una primera etapa modernista ya que viene de la Sezessión. La novia del viento, Puerto de Marsella, Amsterdam, Autorretrato.

     Otros expresionistas son Chaim Soutine, Marc Chagall, José Vela Zanetti, y los mejicanos José Gutiérrez Solana, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco.

Las escuelas

     Die Briucke (El Puente) es la escuela más destacada del expresionismo alemán. Nace de la Escuela Superior Técnica de Dresde, contagiados por el fovismo y el esteticismo, pero buscando los rasgos expresionistas, no los lúdicos. Todos ellos tienen una hipersensibilidad del artista contemporáneo ante la locura del mundo. Son artistas comprometidos con la situación social y política de su tiempo. Utilizan la litografía y el aguafuerte como los mejores medios de expresión. Les impacta mucho la primera guerra mundial, de la que ejercen como cronistas. En Die Briucke trabajan artistas como Ernst Ludwig Kirchner: Mujer del busto desnudo con sombrero, Erich Heckel: Mujer dormida, Emil Nolde: Bailarinas de las velas, Max Pechstein: Tres desnudos en un paisaje, Karl Schmidt-Rottluff: Autorretrato del monóculo, y Otto Miuller: Desnudo bajo los árboles.

     Der Blaue Reiter (El Caballero Azul) que nace en 1910. Toma el nombre del cuadro homónimo de Kandinsky. Sin embargo, su importancia reside, más que como grupo, en que sus componentes evolucionan rápidamente hacia otras formas, expresionistas y abstractas. En realidad, la suya es la aventura de la abstracción pura. Pertenece a Der Blaue Reiter Vasily Kandinsky: El caballero azul, La vaca, Paul Klee: Frutas con fondo azul, En el estilo de Bach, Heinrich Campendonck: Escuchando, Alexei Jawlenski: Cabeza de mujer, August Macke: Paisaje con vaca y camello, y Franz Marc: Los caballos azules, Los caballos amarillos.

La escultura

     El expresionismo escultórico posee una honda fuerza emocional y un profundo sentido social. Destaca Ernest Barlach, es el gran maestro de la escultura expresionista: Fuente mural, Mendiga rusa con escudilla, Hombre en el cepo. También sobresalen Wilhelm Lehmbruck: Niño en el tejado, Mujer arrodillada, y Jacob Epstein: Taladro, Busto de Kramer.

El cubismo

     El cubismo es, probablemente, el movimiento más transcendental de todas las vanguardias históricas. Su visión del arte es tan radicalmente diferente que conmocionó todo el mundo del arte. A partir del cubismo el concepto de arte y de belleza cambia radicalmente, nada se podrá hacer igual, y las obras anteriores se mirarán de otra forma.

     Picasso es el origen y el creador del cubismo. El cubismo es un arte creado. Es un nuevo lenguaje y una nueva estética, un replanteamiento integral de la pintura y las artes plásticas. Hasta el momento, ni los más radicales fovistas se habían atrevido a romper con el lenguaje convencional y sensitivo que representaba la naturaleza en mayor o menor grado, desde los tiempos griegos. Pero el cubismo rompe con todo eso, es un arte mental, no sólo en las formas, sino en la concepción de la obra. Para comprender un cuadro hay que pensarlo. Hará un replanteamiento de la obra de arte, de lo que son las formas, la luz, la perspectiva, el movimiento, el volumen, el espacio, el color, etc. Todo ello exige del espectador un esfuerzo mental para reconstruir la figura, que no se observa a simple vista. En el cubismo, no es el color sino la línea la que crea la figura y compone el cuadro. Sus obras no son producto de la casualidad sino de un proceso de creación meditado y consciente.

     El cubismo más complejo es el analítico, que descuartiza la figura hasta su forma geométrica más simple. Pero no es una figura simplificada, sino una geometrización de cada plano, de cada detalle significativo. Pretende representar la cuarta dimensión, el paso del tiempo, para lo cual dibuja la figura en todas las posiciones y desde todos los ángulos posibles. El descuartizamiento de la figura obliga a mover los ojos para componerla. Para simplificar la lectura prescinde del color, por lo que los cuadro cubistas suelen ser en blanco y negro o color ceniza.

     En el cubismo se distingue, tradicionalmente tres etapas: el cubismo cezaniano, en realidad un protocubismo de formas geométricas simplificadas; el cubismo analítico, el más puro, en el que las formas se descomponen hasta el infinito; y el cubismo sintético, el último cubismo, de más fácil lectura, en el que las formas se simplifican. Está altamente estructurado y se potencian las partes más significativas o que se quiere resaltar.

     Tras la época clásica del cubismo aparecen tres escuelas: la Sección Áurea (o Sección de Oro), que pretenderá llevar las matemáticas a la pintura de manera consciente, tanto en los ritmos como en las proporciones de la descomposición cubista; el orfismo es el cubismo colorista, un tanto evocador de sueños extraños, está muy cerca de la abstracción pura; y por último está el purismo de la Bauhaus, que reaccionó contra los excesos del cubismo y vuelven a las formas simples y analíticas.

    Del cubismo surge una nueva técnica pictórica: el colage, al pegar en los cuadro trozos de realidad, que facilitan su lectura, también la inventa Picasso. Con el colage la palabra impresa entra a formar parte de la obra de arte. El cubismo es, ante todo, la estética que da el paso definitivo hacia la abstracción pura.

Los cubistas

     Pablo Ruiz Picasso (1881-1973) es la gran figura central del cubismo, y uno de los grandes genios del arte universal. Su obra artística es muy extensa pero su nombre estará siempre ligado al cubismo como su creador y su máximo representante. En 1907 pinta Las señoritas de Aviñón, cuadro que marca el comienzo del cubismo. Otros cuadros cubistas son Mujer sentada en un sillón, Mujer del abanico, La fábrica de Horta del Ebro, Cabeza de mujer, La muchacha de la mandolina, El aficionado, Retrato de Wilhelm Uhde, Retrato de D. H. Kahnweiler, Hombre con sombrero, Cabeza de muchacha, Naturaleza muerta con una silla de rejilla, Guitarra, Naturaleza muerta, estas tres últimas con colage, Las meninas y El Guernica.

     Georges Braque (1882-1963) es el otro gran creador del cubismo, más intelectual que Picasso. Se mantiene siempre fiel a la estética cubista. Son características sus naturalezas muertas: Naturaleza muerta en mesa de árbol, Casas en el estanque, La Roche-Guyón, El portugués, Ceret: los tejados, El hombre del violín, Violín y jarra, La mesa del músico.

     Juan Gris (1887-1927) es el tercer gran cubista. Sus composiciones tienen una firme estructura y un ritmo armonioso. Su cubismo es, fundamentalmente, sintético y coloreado. Comienza a poner a sus obras títulos intranscendentes. Composición, El fumador, Las tazas de té, La celosía, Vaso y paquete de tabaco, El lavabo.

     Como representantes de la Sección Áurea tenemos a Marcel Duchamp: Retrato de jugadores de ajedrez, Frenand Leger, que se caracteriza por dar volumen a los planos: Jóvenes en un interior, Desnudos en el bosque, Desnudos sobre fondo rojo, El hombre en la ciudad, Kasimir Malévich: El leñador, y Piet Mondrian: Manzano en flor.

     Entre los más destacados del orfismo están Robert Delaunayes su representante más destacado: La ciudad nº2, Ventanas sobre la ciudad nº4, una ventana, Campo de Marte: la torre Eiffel roja, Francis Picabia: Procesión en Sevilla, y Frantisek Kupka: Nocturno.

     Dentro del purismo está Amédée Ozenfant que es el representante más destacado: Naturaleza muerta, Vida, y Le Corbusier:Guitarra vertical.

     Muchos de estos pintores evolucionarían hacia la abstracción pura y serán más conocidos por esa obra, lo que demuestra la vinculación del cubismo con la abstracción pura.

La escultura

     El cubismo escultórico tiene la misma estética que el pictórico, y los mismos objetivos, pero trabaja en tres dimensiones. Sus esculturas se caracterizan por la intersección de planos y volúmenes, y la descomposición de las formas. El cubismo descubre el hueco como elemento escultórico, tanto la masa como el hueco sirven para la expresión plástica. Debido a la ausencia de color en la pintura la escultura se revela como una manifestación artística especialmente valiosa. Se dedican a la escultura muchos de los pintores cubistas, Picasso: Cabeza, Mujer, Cabeza de toro, y George Braque: Mujer de pie.

     Entre los escultores cubistas destacan Alexandre Archipenko, (1887-1964) el gran escultor cubista: Torso negro, Cabeza, Estatuas de hierro del parque de la Universidad de Kansas City, Ossip Zadkine: Cabeza de mujer, Constantino Brancuçi: La columna sin fin, Jacques Lipchitz: Marinero con guitarra, Henri Laurens: Mujer ante el espejo, Raymond Duchamp-Villon: Torso de hombre joven, Julio González: Mujer peinando sus cabellos, y Pablo Gargallo: El profeta, Bailarina, Estatua de Arlequín, el escultor cubista más destacado.

El futurismo

     El futurismo procede directamente del cubismo, incluso los primeros cuadros, son de pleno derecho, cubistas, pero evolucionan rápidamente hacia una estética diferenciada, debido a su obsesión por representar la velocidad. Es un movimiento, fundamentalmente, italiano.

     El futurismo es el primer movimiento artístico que se organiza como tal, se reconoce y se define en 1910 a través del Manifiesto Futurista, que publica el poeta Fillippo Tomaso Marinetti. Se busca el escándalo, se admira la velocidad y la tecnología, las señas de identidad del mundo moderno y pretende romper con el pasado. Nada del pasado merece la pena ser conservado. Condenan a los museos, a los que considera como cementerios. Pretenden, y valoran, la originalidad, por encima de todo.

     Sus obras se caracterizan por el color y las formas geométricas, y la representación del movimiento y la velocidad, para ello representan los objetos sucesivamente, pintándolos en varias posiciones, o emborronándolos, un código que se ha popularizado en los cómic y los dibujos animados. Tienden a utilizar colores puros. El futurismo llegará a la abstracción a través del rayonismo.

Los futuristas

     Umberto Boccioni (1882-1916) que es, además, el teórico del movimiento. Intenta representar los estados anímicos y el movimiento. Dinamismo de un ciclista, Dinamismo de una cabeza de hombre, Dinamismo de una cabeza de mujer, La ciudad que crece, Estados del alma: los que se van.

     Carlo Carrá (1881-1966) quedará fascinado por la tecnología y los espectáculos nocturnos. Penélope, Ídolo hermafrodita,Lo que me dijo el tranvía.

     Luigi Russolo (1885-1947) fue el que más se acercó a la abstracción. Perfume, La música, Recuerdos de una noche.

     Giacomo Balla (1871-1957) es el más fiel representante del futurismo. Investigó los problemas de la luz y el color. Los ritmos del arco, Dinamismo de un perro con correa, Niña corriendo en un balcón, Vuelo de golondrinas, Lámpara eléctrica.

     Otros futuristas son Gino Severini: Autorretrato, La bailarina obsesionante, Norte-Sur, Bailarina azul, Giuseppe Cominetti: Amantes en el agua, Kasimir Malévich: El afilador de cuchillos, y Enrico Prampolini: Composición.

Los escultores

     En las esculturas futuristas también se intentará representar el movimiento. Para ello los planos se desarrollan en el espacio. Los pintores futuristas son también los escultores. Destacan Umberto Boccioni, quien más cultivó la escultura: Síntesis del dinamismo humano, Abstracción, y Vladímir Tatlin: monumento para la III Internacional.

Las pinturas naíf y metafísica

     Como reacción al dinamismo futurista, el expresionismo y a la destrucción de las formas surgen las pinturas naíf y metafísica, fundamentalmente estáticas y figurativas, que entroncan directamente con el simbolismo.

     La pintura naíf se presenta como fruto de la intuición personal, suelen ser pintores autodidactos que representan escenas pintorescas del campo o lugares salvajes; de ahí su cierta ingenuidad en la composición y el dibujo. En realidad, la pintura naíf no constituye un movimiento sino una serie de individualidades en diferentes países, aunque con características comunes.

     La pintura metafísica, por el contrario, es la representación estudiada del mundo onírico, lo que la hace precursora del surrealismo. Su carácter estático la enfrenta con el futurismo. Presenta perspectivas bien trazadas en las que se sitúan figuras despersonalizadas dentro de una realidad sin vida.

Los pintores

     Dentro de la pintura naíf destacan Henri Rousseau: La encantadora de serpientes, El aduanero, El niño de las rocas, La gitana dormida, Camile Bombois: El atleta foráneo, Fernando Botero: La familia Pinzón, André Duranton: Gato, y Félix Vallontton: El sueño, El rapto de Europa.

     Dentro de la pintura metafísica encontramos a Giorgio Chirico, que es su representante más destacado. Sus obras se caracterizan por la geometría arquitectónica, los volúmenes sencillos, una cierta ingenuidad y los climas oníricos que apelan a las grandes preguntas de la humanidad. Sus obras desprenden soledad, potenciada con las figuras de maniquíes y estatuas: Héctor y Andrómaca, Estatua silenciosa, Plaza de Italia, Interior metafísico con pequeña fábrica, La recompensa del adivino. También están Carlo Carrá: El gentil hombre borracho, Ídolo hermafrodita, El caballero de occidente, y Giorgio Morandi: Naturaleza muerta con caracolas, Naturaleza muerta, que son otros dos destacados representantes de la pintura metafísica.

Dadá

     Este movimiento es más internacional. En realidad más que una estética es una actitud ante el arte. Nace en Zúrich en 1916 y rápidamente se extiende por toda Europa y Estados Unidos. Tristán Tzara será quien redacte su manifiesto. Se caracteriza por su nihilismo filosófico, producido por el horror de la guerra y el desencanto de la humanidad. El nombre del grupo fue escogido al azar entre las palabras de un diccionario. El azar es uno de los motores de inspiración del arte dadá. La obra es escogida, encontrada, más que hecha, el ready-made. Esto es un insulto al arte que venía haciéndose hasta ahora, en el que el artista hacía el esfuerzo de construir la obra, es la negación del arte. Este concepto será transcendental en el arte contemporáneo.

     El dadaísmo es un movimiento intelectual contracultural, que protagoniza numerosas actividades escandalosas, las cuales dejarían en ridículo a los mismos surrealistas. Supone un nuevo concepto del arte, y de la obra de arte: escoger un objeto y ponerlo fuera de contexto de manera que pueda ser pensado como obra de arte. Con ellos el centro del arte comienza a desplazarse primero a Londres y luego a Nueva York.

     El dadaísmo es un movimiento más escultórico que pictórico, puesto que los ready-made son objetos de tres dimensiones encontrados, no se pueden encontrar cuadros hechos. Constituye una revolución en la escultura al elegir uno entre los elementos del mundo y colocarlo en situación de ser pensado como obra de arte. A partir de ahora la escultura comienza a colorearse y a contemplarse desde un solo punto, al mismo tiempo que la pintura adquiere relieve, gracias al colage, con lo que cada vez se confunden más escultura y pintura.

Los dadaístas

     Marcel Duchamp (1887-1968) es el gran inspirador de este movimiento, que se desarrolla extraordinariamente entre 1917 y 1920. Es un auténtico provocador capaz de mandar a una exposición un urinario, un secador de botellas o un cuadro de La Gioconda con perilla y bigote, como en LHOOQ. Crea el ready-made, la obra de arte ya hecha, un nuevo lenguaje plástico que incorpora todo tipo de materiales. Los jugadores de ajedrez, Tu m’, LHOOQ, La casada desnudada por sus célibes, Desnudo bajando una escalera nº1 y2. Entre la obra escultórica destaca: La fuente urinario, ¿Porqué no estornudar?, La casada desnudada por sus célibes, El secador de botellas, Rueda de bicicleta.

     Hans Arp (1887-1966) es más que nada escultor, pero aporta a la pintura el impulso no premeditado. No posee la agresividad de sus compañeros, pero sí más humor. Está muy cerca de la abstracción. El balcón, Bailarina, La paleta de huevos, Llamas cantantes. De su obra escultórica cabe destacar: Bosque, Flor-martillo, Torso, Crecimiento, Contra-centauro.

     Francis Picabia (1897-1953) fue el pintor más desconcertante de la época. Participó en numerosas corrientes. Los centímetros, Plumas, El ojo cacodilato, Máquinas, Girad veloces.

     Otros pintores dadaístas son Raoul Haussmann: Tatlin en su casa, ABCD, Baile dadá, Dix Otto: El tranvía, Calle de Praga, Los jugadores de Skat, Granjeros industriales, Max Ernst: Dos niños amenazados por un ruiseñor; y en escultura Edipo, Hans Richter: Ritmo 21, Paul Citroën: Metrópoli, Carlo Carrá: Manifestación intervencionista, y Kurt Schiwitters: Colage en azul.

     Todos ellos son artistas polifacéticos y tocan varias formas artísticas: pintura, escultura, poesía, y todo ello con intención de provocar. En realidad, el dadaísmo es más un movimiento escultórico que pictórico en el que se comienza a confundir escultura y pintura.

El surrealismo

     Se ha descrito el surrealismo, o superrealismo, como la creación de la irracionalidad, los sueños y los instintos como motivo de inspiración para el artista.

     Podemos encontrar antecedentes inmediatos del surrealismo en los caprichos de Goya, en la interpretación de los sueños y el psicoanálisis de Sigmund Freud, y en el arte de los niños, los locos y los primitivos aborígenes. Pero también a lo largo del arte occidental, en las figuras fantásticas medievales, en el Bosco o en Valdés Leal y, por supuesto, en la pintura metafísica.

     Los surrealistas intentan sobrepasar lo real impulsando, con automatismo psíquico, lo imaginario y lo irracional. Crean un mundo fantástico en el que las leyes de la ciencia y la representación de la realidad no tienen cabida. Se considera a André Bretón como el creador del movimiento surrealista, principalmente por sus aportaciones teóricas. Es él quien en 1924 escribe el primer manifiesto surrealista y organiza a una serie de pintores y escritores como grupo.

     Para los surrealistas la obra nace del automatismo puro, del dictado del pensamiento subconsciente con exclusión de todo control ejercido por la razón, al margen de cualquier preocupación moral o estética.

     En 1930 André Bretón escribe el segundo manifiesto surrealista, en el que se pretende mostrar que la fragilidad del pensamiento oculto y prohibido son dos fuentes de inspiración de los pintores. La inspiración se busca en la asociación de la psique, lo reprimido, el erotismo y la sexualidad, con lo que crean y descubren ámbitos y realidades oníricas. Estos no tienen porqué ser sueños reales, se puede soñar despierto: la larga elaboración que requiere una obra no permite el automatismo. Crean un nuevo mundo visible. Se procura que el subconsciente brote espontáneo y sea el dueño de la obra de arte.

     Lo erótico está permanentemente presente, hasta el escándalo. Este ha sido un tema poco tratado en la historia del arte. Curiosamente, este movimiento aparece como reacción culta contra la revolución dadá, contra el arrasamiento del arte, al recuperar el valor de la obra hecha.

     Al contrario que otros movimientos, el surrealismo no crea una estética uniforme y se debate entre la abstracción y el hiperrealismo formal. Aunque la mayoría están influidos por el hiperrealismo de Dalí.

Los surrealistas

     Salvador Dalí (1904-1989) es el más escandaloso, extravagante y exhibicionista de todo el grupo. Sus cuadros presentan figuras imposibles, fruto de su imaginación y de su prodigioso virtuosismo para dibujar. Evocación a la aparición de Lenin, Nacida del deseo líquido, Sueño, Impresión de África, Canibalismo otoñal, La persistencia de la memoria, Premonición de la guerra civil, La última cena.

     Joan Miró (1893-1983) es el máximo representante del surrealismo abstracto. Sus cuadros están llenos de poesía. Pinta con colores puros y tintas planas. Sus imágenes son simples, con pocos trazos, a la manera de los niños. Personajes de noche, El bello pájaro descifra lo desconocido a una pareja de enamorados, Naturaleza muerta con zapato viejo, Mano agarrando a un pájaro, La estatua, Personaje lanzando una piedra, Mujeres y pájaro al claro de luna, Noche y día (mural para la UNESCO).

     Max Ernst (1891-1976) logra visiones sorprendentes, propias de la ciencia ficción. Utiliza la técnica del frottage, que consistente en frotar un lápiz sobre un papel apoyado en una superficie irregular. Katharina ondulada, La primera palabra límpida, Napoleón en el desierto, Tentación de san Antonio.

     René Magritte (1898-1967) provoca el choque emotivo del color aplicado a formas realistas puestas en lugares y momentos inverosímiles, y en contrasentido. El imperio de la luz, Manía de grandezas, El uso de la palabra, La buenaventura, Noche de Pisa, Tiempo pasado, El demonio encantado, El Siglo de las Luces.

     André Masson (1896-1987) analiza la estructura del objeto para convertirlo en una elucubración intelectual. Dibujo automático, Desnudo, Ánfora.

     Yves Tanguy (1900-1955) presenta sus sueños desligados de toda referencia a la realidad. Emplea para ello una técnica académica. Unos transparentes, Días de lentitud, La multiplicación de los arcos.

     Marc Chagall (1887-1985) presenta en sus cuadros hechos sacados de la realidad pero dentro de un ambiente ensoñador. Sus figuras vuelan sobre el paisaje. Utiliza colores y figuras muy sencillas. Doble retrato con vasos de vino, Guerra, El paseo, Sobre la ciudad.

     Otros surrealistas son Paul Delvaux: Venus dormida, Ivan Albright: El retrato de Dorian Gray, Vasco Taskovski: Los caballeros del Apocalipsis, Mílic Stánkovic: Octubre de 1944, Meret Oppenheim, Hans Arp, Leonor Carrington, Antonio Saura, José Caballero, Wifredo Lam y Graham Sutherland.

La abstracción pura

     La abstracción pura, o no figurativa, es, probablemente, el culmen ideal del arte. En el fondo, toda representación artística es una abstracción de la realidad, y la abstracción pura prescinde de todo elemento que vincule la obra de arte con el mundo natural, para quedarse exclusivamente con la idea: con el concepto y la belleza.

     La abstracción pura se enfrentó, y se enfrenta, a la incomprensión de la sociedad mucho más que los más radicales provocadores, y es que no tenía referentes históricos, era algo totalmente nuevo y opuesto al concepto de arte surgido en el Renacimiento, e incluso en la Antigüedad clásica. Se trata de un movimiento que simplifica las formas hasta perderlas, y quedarse en el color y las formas más puras. Incluso se va a prescindir del título, para que no haya referencias con la realidad. La obra de arte debe ser bella por sí misma, como objeto. El concepto de belleza y de obra de arte ha cambiado definitivamente.

     El camino hacia la abstracción pura comienza en 1910 a raíz de la constitución por Kandinsky del grupo Der Blaue Reiter (El Caballero Azul) uno de los cuadros que Kandinsky expone en Múnich.

     Vasily Kandinsky (1866-1944) es el gran teórico del arte abstracto. Escribe De lo espiritual en el arte, donde expone sus ideas. Es una auténtica reflexión sobre el arte, lo que es el arte y lo que es la obra de arte, y una declaración de principios. Su pintura está destinada a despertar la emoción en el espectador, en el que deben actuar sólo los sentimientos, pone a sus cuadros títulos abstractos, intrascendentes, actitud que imitarán, frecuentemente, los demás pintores. Puntas de arco, En alto, Lírica, Impresión V, Improvisación, Juicio universal; Amarillo, rojo, azul.

     Paul Klee (1879-1940) tiene un carácter más simbólico. Transforma las figuras hasta hacerlas irreconocibles. El niño en el paisaje, Composición, En el gris de la noche, Puerto y veleros.

El rayonismo

     El rayonismo es, en realidad, el último estadio del futurismo. Sin embargo, difícilmente se observa en él figura alguna. Publicará su manifiesto en Moscú 1913. Pretenden representar las radiaciones que se desprenden de los cuerpos; es la época en la que se descubren los rayos X y la radiactividad.

     Sus representantes son Mijaíl Larionov, (1881-1964) Rayonismo rojo, Luz de la calle, y Natalia Goncharova, (1883-1962) La electricidad, Bosque verde. Su influencia se extenderá hasta la obra de Paul Jackson Pollock, Ojos en la cabeza y Georges Mathieu, Capetos por todas partes.

El suprematismo

     Kasimir Malévich (1878-1935) es el gran pintor abstracto ruso. Su obra es muy fecunda, y participa de varios movimientos. Su obra abstracta crece tras la Revolución rusa. Es el inventor del suprematismo, que se caracteriza por las figuras simples y los colores planos. Cuadrado blanco sobre fondo blanco, y la serie de pintura suprematista sin título. Su estilo servirá para hacer carteles propagandísticos.

El neoplasticismo

     En Holanda trabaja Piet Mondrian (1872-1944) máximo representante del grupo De Stijl (El Estilo). Su estética se conoce con el nombre de neoplasticismo, constructivismo o arte concreto. Se emparenta con el suprematismo ruso. Sus obras se caracterizan por las formas ortogonales, las líneas gruesas y los colores planos. Composición nº1, nº2, nº3, y nº5, Composición con líneas, Composición en gris y amarillo, Composición oval. El creador del grupo fue Théo van Doesburg: Composición XII.

El expresionismo abstracto

     La deformación de las figuras que inicia el expresionismo nos lleva a la desaparición total de la forma. El cuadro se convierte en una masa informe de color y líneas. Entre los pintores del expresionismo abstracto tenemos a Arshile Gorky: Cascada, Willem Kooning: Mujer y bicicleta, Paul Jackson Pollock: Ojos en la cabeza, Catedral, Georges Mathieu: Capetos por todas partes, Jean Dubuffet: La mesa, Compañera constante y Philip Guston: El retorno.

El informalismo

     En el informalismo se pone de relieve la expresividad de los materiales, sin necesidad de figuración. Entre ellos destacan Ántoni Tápies: Pintura 1957, Pintura abstracta, Gran escuadra, Cornelis van Beverloo: Juego del sol en las olas, Jean Dubuffet: La mesa, compañera constante, Jean Fautrier: La judía.

El op-art y el arte cinético

     Tras la segunda guerra mundial aparece una nueva generación de artistas abstractos. No sólo se preocupan por comunicar con sus obras un sentimiento, sino que exigen del espectador una actitud activa. En sus obras el ojo debe estar mirando una obra que se mueve, buscando el principio y el fin. El op-art es un movimiento pictórico mientras que el arte cinético es más bien escultórico. En esta época el centro del arte es, definitivamente, Nueva York.

     En el op-art encontramos a Víctor Vasarely: Triond, Supernova, Yaacov Agam, con sus cuadros en relieve, Doble metamorfosis III, Briget Riley: Current, Jeffrey Steele: La volta, Richard Anuszkiewicz: Iridiscencia, Michael Kidner: Azul, verde, violeta y marrón.

     El arte cinético es la escultura del movimiento. Hacia 1922 surge una nueva forma de entender la escultura que pretende abandonar el estatismo de la escultura tradicional. Aparecen, así, los móviles, que se harían tan populares tras la segunda guerra mundial. Estas obras pueden moverse por la acción del espectador, el viento o un motor eléctrico. Para sus obras utilizan todo tipo de materiales, como chatarra, que una vez pintada tiende a perder la tercera dimensión para ser vistos desde un solo punto. Se identifican con la pintura, se simplifican las formas y se tiende a la abstracción pura. Este movimiento está muy vinculado a la Bauhaus. Una vez superado su impacto inicial, el arte cinético ha entrado en los hogares de gracias a los móviles de vivos colores que se colgaron encima de las cunas de los bebés, y en los juguetes de movimiento continuo que se pusieron de moda en la década de los 80.

     En el arte cinético encontramos a escultores como Laszlo Moholy-Nagy: Moduladores del espacio, Man Ray: Objeto de construcción, Alexánder Rodchenko: Construcciones colgantes, Marta Boto: Rotaciones cinéticas, Anillos en movimiento, Nicolás Schoeffer: Efectos de luces sobre prisma de hielo, Gregorio Vardenaga: Rotaciones cinéticas, y Alexánder Cálder: Móvil estable.

     Otros artistas abstractos son Frantisek Kupka: Líneas animadas, William Scott: Negro, arena y ocre, Giuseppe Santomaso: La hora de las cigarras, Pierre Soulages: Pintura, Egill Jacobsen: Bosque cósmico, Gustave Singer: Alta Provenza II, Barnett Newman: Adán, Mark Rothko: Rojo sobre castaño, Ádolph Góttlieb: Contrapeso, Terry Frost: Invierno, Patrick Heron: Pintura con franjas horizontales, Robert Delaunay: Disco simultáneo, Hans Arp: Según las leyes del azar, Frank Stella:Variación, y Kennet Noland: Regalo.

     A pesar de la reticencia inicial, el arte abstracto triunfa definitivamente después de la segunda guerra mundial y hoy forma parte de la iconografía habitual, aunque de manera disfrazada.

Escultura abstracta

     La abstracción en escultura persigue los mismos fines que en la pintura, aunque difícilmente pueden reconocerse lo mismos estilos.

     Entre la escultura no figurativa destacan Georges Vantongerloo, que intenta la codificación matemática de los volúmenes: Relación de volúmenes, y Théo van Doesburg: Monumento a Leenvardem, ambos pertenecientes al grupo Der Stijl. Antoine Pevsner (1884–1965) es el escultor más representativo: Proyección en el espacio, Construcción cinética, Visión Espectral, Naum Gabó: Cabeza de mujer, Celuloide y metal, Eduardo Chillida, con sus esculturas monumentales: El peine de los vientos, El elogio al horizonte, Tres hierros y Julio González.

Bibliografía

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Guillermo B. Floria: «Historia de la pintura». Plaza y Janés. Esplugas de Llobregat 1975
José Camón Aznar: «Pintura moderna». Plaza y Janés. Esplugas de Llobregat 1976

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