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IMPERIO MEDIO (2040-1786 a. J.C. aprox.)
HISTORIA.- La
unificación de Egipto se produjo por el faraón Nebhepetre Mentuhotep II después de la
toma de Heracleópolis y de la expulsión de los libios del Delta, iniciándose el Imperio
Medio.
Comprende las dinastías XI y
XII.
Los reyes de la dinastía XI trasladaron la capital
a Tebas, y esta a su vez fue trasladada por los monarcas de la dinastía XII primero a
Ittauy y posteriormente a Illahum (El-Lahún).
Los nuevos soberanos se
esforzaron por restablecer el prestigio de la monarquía y la autoridad del Estado. Eran
vistos como el mediador entre los hombres y los dioses. Destacaron en esta época los
faraones Amenemes III y Sesostris III.
Las relaciones con el pueblo
fenicio prosperaron, los países del mediterráneo se sometieron a la hegemonía egipcia.
La penetración africana llegó hasta la tercera catarata. Se desarrolla una política de
defensa de las fronteras, levantándose en el NE una cadena de murallas denominada
"Muro del príncipe".
Una crisis dinástica, así como
las grandes invasiones indoeuropeas que modificaron el mapa de Oriente Medio, socavó la
estabilidad del poder egipcio.
ARTE.- Se
construyen las pirámides con materiales perecederos. En los templos se extendió el
bajorrelieve polícromo.
Las tumbas de hipogeo van
sustituyendo a las mastabas.
Resalta el realismo en la
escultura privada, mientras que se mantienen dos tendencias en la escultura oficial: una
tendencia idealista descendiente del Imperio Antiguo, y otra más realista heredera del
arte provincial del Alto Egipto.
Aparecen en este período las
denominadas estatuas cubo y, aunque iniciadas en el Imperio Antiguo, abunda más en este
período las esfinges.
El Imperio Medio supone el
cénit de la literatura egipcia, consolidándose los Textos de los Sarcófagos y
escribiéndose la Historia de Sinuhé.
RELIGION.- El dios
Amón se erigió como protector de la monarquía y en torno al él se organizó un
verdadero sincretismo de estado. Su alianza con el poderoso dios del sol Ra relegó a las
demás divinidades a hipóstasis del dios Amón-Ra. Tan solo el dios Osiris permaneció al
margen de este sistema y se transformó en el dios funerario de todos, mientras su lugar
santo de Abydos adquirió un enorme prestigio político y religioso.
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