2 Rallye Monte-Carlo 1912



Pocos cambios



"88 inscritos, 65 toman la salida y 54 clasificados. El capitán Von Esmarch se clasifica segundo. Su compatriota Beutler gana la prueba con un Berliet 16 cv. El tercero es el francés Meunier/Delaunay Belleville 40 cv.

Los participantes a la salida de Paris se habian propuesto una cosa: efectuar la distancia Paris-Monaco, non-stop, lo más rápidamente posible. R. Denoncin ganará esta chalenge interna y todo ello gracias a la media de 42 Km/h. Se pretendía poner de manifiesto que el deporte debía primar sobre cualquier otra cosa en el reglamento.

Para la historia figuran tres hechos: Primero, la participación de una mujer no como pasajera sino al volante de una Lion-Peugeot, realizando una media de 32 Km/h entre Paris y Monaco no figurando en el palmarés debido a que no había copa de damas. Después un toque casi poético y que pone de manifiesto el espiritu en el que estaba pensado el rallye: el premio especial del jurado a los coches más bonitos: Jean de Taillis sobre una Sizaire y Naudin, monocilindrica. En fin, la hazaña que todo fan del Rallye de Monte-Carlo no podría ignorar, que todo admirador de los raids actuales con trazados en la arena seguidos por atentos helicopteros, debería meditar: San Petersburgo (Leningrado) - Mónaco son 3.267 Km. en pleno mes de Enero recorridos a 16,700 km/h de media por André Nagel et Mikailoff. Por si fuera poco habian elegido un coche descapotable, un Rosso-Baltique 24/30 cv. Como el limpia parabrisas no estaba inventado tenían cortado el parabrisas en dos en el sentido de la anchura para que al acumularse el hielo por la velocidad fuese más fácil elevarlo y tener visibilidad hacia adelante. Al no existir la calefacción hicieron un agujero en el suelo del coche para poder recuperar parte del calor del motor. Cómo los neumáticos de nieve y los clavos tampoco existían montaron cadenas que usaron tras tener que negociar con un cabaretero de St. Claude, la compra por 25 F. por unas cadenas que usaba para mantener los toneles en su bodega. Partidos de San Petersburgo el 15 de enero a las ocho de la mañana, Nagel y Mikailoff llegaron al Pricipado el 21 de Enero al mediodia.

El zar Nicolás II habia venido a saludarles en la salida. Los caballeros partían entre aclamaciones por hacer el recorrido y desafiar a la nieve. Desgraciadamente, Nagel debería hacer los primeros 100 km. en primera. Como los caballos, en este pais del extremo del mundo, estaban herrados para el hielo, una primera cubierta libre sin talón, habia sido montada entre la cámara y la envoltura principal de cada rueda a fin de disminuir los riesgos de reventón. En la larga travesía por los lagos de Estonia, fueron perseguidos por los lobos. Algunas paradas que efecturaron les obligaron a desmontar la magneto que llevaban para evitar que se helase. Al poner aceite al motor tuvieron que hacer fuego para licuar el contenido de los bidones la temperatura esta constantemente por debajo de los veinte grados. Mikailoff se hirió la vispera de la salida arrancando el coche con la manivela impidiéndole conducir. André Nagel tuvo que conducir de extremo a extremo.

En el control de Avignon, por el juego de las fechas y horas de salida que estan siempre fijadas en función de las distancias a recorrer hasta Mónaco. Nagel pensaba no estar lejos de los participantes partidos de Berlin. A pesar de la fatiga, aceleraba pero no les alcanzaba nunca, la respuesta es que iba el primero. En la clasificación general los nombres de Nagel y Mikailoff no aparecieron. La Russo-Baltique habia sido juzgada demasiado rustica. En efecto lo era, reconozcamoslo, las dos primeras ediciones del rallye brillaron sobre todo por la originalidad de la formula que constituia una creación que tiene hoy en dia sus frutos. Aunque discutidos, es fácil a pesar de todo creer que Henri Rougier en 1911, Julius Beutler o el mismo Capitán Von Esmarch en 1912 estaban satisfechos de su clasificación que no consideraron seguramente como usurpada, tanto como Jean de Taillis y su coche más bonito. Todo este trastorno inquietó a la Sociedad des Bains de Mer que sin reusar a la organización de una tercera edición en 1913 no aceptó asunir la carga suplementaria de gastos que se iban a producir.

A continuación estalló la guerra y pasaron cuatro años. A partir de la llegada de Rene León a la presidencia del Sporting Club Internacional se relanza la idea del rallye tan anclada con las convicciones de Noghés, estamos en 1923. Desgraciadamente los diez años transcurridos llegaron a olvidar los verdaderos problemas y el reglamento propuesto no diferirá excesivamente de los dos primeros. Se continuaba poniendo el acento sobre el confort.



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