Nacido en Puebla de Soto. Huérfano , al amparo de sus dos hermanas, tuvo que trabajar desde muy temprana edad. Eso le privó de una correcta formación escolar pero devorando cuantos libros caían en sus manos y estudiando por correspondencia, adquirió un nivel intelectual más que aceptable.


Fue concejal del Excmo. Ayuntamiento de Murcia en la década de los sesenta. En Ordenación y Política Rural primero y como Teniente de Alcalde y Concejal de Pedanías después.
En esta misma época, se hizo cargo del Bando de la Huerta que en ese momento era una fiesta denostada y humillada. Eran tiempos en los que los trajes regionales no existían y se tenían que alquilar. Los huertanos que desfilaban lo hacían cobrando y solo servia para la burla y sorna de los señoritos de ciudad. Él la transformó de tal manera que la fiesta del Bando fue cogiendo fuerza. Se crearon grupos folclóricos, se editó la revista "Bando", se instituyó la ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta, se celebraban certámenes literarios de lengua panocha, se consiguió que el Bando fuera televisado en directo para toda España, etc, etc..... ya no habia que alquilar los trajes porque vestirse de huertano fue y es un orgullo. Presidió el Consejo de Hombres Buenos y colaboró con el Real Murcia en tiempos difíciles para el Club.


Y en cuanto a su pueblo se refiere, creó una compañia de teatro con vecinos, algunos de ellos no sabían leer y con el dinero que se recaudaba se pudo construir el salón parroquial y llevar a cabo bastantes mejoras en la iglesia. Su pasión por el teatro era tal que incluso estuvo bajo la dirección de Juan Pedro Pineda, protagonizando papeles en el Teatro Romea y en otros foros importantes de la Región.  Fue Presidente del Círculo Católico Instructivo, Presidente de la Junta del Cementerio Parroquial y dirigió la Hermandad de la Virgen. Y la más importante de sus facetas, Alcalde Pedáneo. Nuestras fiestas adquirieron  prestigio y renombre fuera de nuestro pueblo y fueron muy importantes algunas mejoras que  llevó a cabo como Alcalde. El alumbrado público, alcantarillado, agua potable, asfaltado de calles....


Murió, como no podía ser menos, como vivió. En olor de multitudes una triste tarde en La Condomina, haciendo gala de murcianía y murcianismo. Una calle del pueblo, recuerda su nombre


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