Juliette



Del Marqués de Sade
adaptación de Raúlo

Justine

Justine y Juliette es la adaptación a cómic de La nuovelle Justine ou les malheurs de la vertu, cuie de l`Histoire de Juliette, sa soeur, ou les prosperités du vice, del Marqués de Sade. En la serie se van alternando episodios de la vida de una y otra hermana, todos ellos narrados por Juliette. Los cinco primeros capítulos se publicaron en la revista Wet Fetish, y continuó en Wetcomix (ambas revistas de la editorial Megamultimedia) hasta el capítulo 16º, momento en que la serie fue, por así decirlo, censurada. A pesar de que la idea de incluir una serie sadomasoquista en Wetcomix fue de la editorial, más tarde se echaron atrás por considerarla "demasiado fuerte" para la revista. Así que aunque tenía proyectados 28 capítulos me frenaron en el 16º. Por cierto, si algún editor lee estas líneas, he aquí una propuesta interesante...

Justine y Juliette, una adaptación muy sádica
(artículo de Jean Paul Vette, publicado en Wetcomix)

La obra de Sade
Sadismo:
Inclinación sexual en la que el placer erótico va unido a un sufrimiento físico infligido a otra persona. Según la teoría freudiana es una consecuencia de la fijación sexual en el estadio sádico-anal, en el que el niño descubre que puede hacer sufrir a la madre no queriendo ser limpio.

Esta definición, que podríamos encontrar en cualquier diccionario y cuyo término deriva directamente de SADE, es una pequeña parte de las consecuencias de la obra de este autor maldito y censurado, "uno de los menos leídos entre los escritores de los que más se habla".
Donatien-Alphonse-François, Marqués de Sade, "el esputo de la cultura europea", "el evangelista del mal", "el auténtico profeta de nuestro tiempo", "defensor de los vicios"... muchos son los sobrenombres que se le han dado a lo largo del tiempo, pero nosotros nos quedaremos con el de "Divino Marqués", pues divina es la obra que ha llegado a influir en movimientos artísticos y filosóficos como el surrealismo, el romanticismo, el modernismo, el psicoanálisis, así como las corrientes existencialistas y estructurales más recientes... y ahora en el cómic. Aunque dejemos eso para más tarde y volvamos al principio...

JUSTINE o Las desventuras de la virtud (Justine ou Les malheurs de la vertu) fue escrita por Sade en la Bastilla, en el contexto de la Revolución Francesa, una época de importantes cambios políticos y grandes avances en el campo del pensamiento: la Ilustración. Pero la obra, que se incluiría en el género de novela negra o de terror que se inició en Inglaterra, invierte las premisas de uno de los filósofos de la ilustración, Rousseau, de tal forma que plantea una especie de satanismo cósmico, donde todo es malo y la naturaleza tiene como ley suprema la destrucción y el crimen. Sus teorías nihilistas plantean la vuelta del individuo a su estado virginal en la naturaleza que abandonó con la civilización cristiana y constituyen, a partir de la crueldad humana y la perversión, un sistema filosófico amoral que el propio Sade denominó "Libertinaje". Tras Justine, de la que se conocen tres versiones, vino La nueva Justine o las desventuras de la virtud seguida de la Historia de Juliette, su hermana, o las prosperidades del vicio (La nuovelle Justine ou les malheurs de la vertu, cuie de l`Histoire de Juliette, sa soeur, ou les prosperités du vice).

Pero dejemos que el mismo Sade nos introduzca en la novela de Justine: "te invito a presenciar el mundo del revés, lo negro convertido en blanco, lo de arriba abajo, lo justo transformado en injusto... y todo ello mostrado de la forma más descarnada y escandalosa. ¿por qué?, te preguntarás sin duda. Pues porque sólo confrontando el bien y el mal podemos distinguir uno de otro. En una manda de lobos, ¿quién puede diferenciar al más feroz?. Y en un cielo poblado de santos, ¿quién distinguiría un acto bondadoso?. En las páginas de este libro presentamos a una muchacha, Justine, sometida a todas las degradaciones imaginables, de tal modo que cuando su dignidad permanezca íntegra, te preguntarás si es posible sentir orgullo por ella o si cabe apreciar aún la virtud."

Su hermana Juliette, en cambio, usará sus encantos convenientemente para satisfacer a los hombres, y a las mujeres cuando la ocasión lo requiera, consiguiendo así obtener, además del placer sexual que conlleva, un rápido beneficio económico y un ascenso de posición social. Por contra, Justine se negará a medrar a costa de su propia virtud, lo que no significa que la gente no se aproveche sexualmente de ella. Esta casta chica no sólo no ascenderá en la escala social sino que descenderá, tocando fondo finalmente en la cárcel condenada a muerte. Justine y Juliette, las dos caras de la moneda, virtud y vicio, derrota y triunfo.

Es muy curiosa la asociación que aparece en la novela entre el sexo y la posición social. Porque en la tradición sádica, el sexo es sinónimo de dominación y una posición social es tal en tanto que ejerce su dominio sobre otras capas inferiores. En relación a este tema, Sade fue todo un profeta.
Valores sociales, leyes, principios morales, la naturaleza del hombre y el concepto y existencia de Dios... Todo es cuestionado y removido, siempre en situaciones límite, en las que Sade argumenta a través de sus personajes sus transgresoras teorías sobre el universo. Ya nadie puede presumir de originalidad en el sadismo; Sade, que se adelantó a su época, ya lo había inventado todo. Cualquier perversidad imaginable ya había sido descrita en su dispersa obra.

La adaptación a cómic
En el primer episodio las dos hermanas se reencuentran, Juliette siendo la acomodada Señora de Lorsange y Justine como presa en la cárcel de Grenoble acusada de asesinato. Tras salvar a su hermana in extremis, Juliette narra a su amante, el juez de Corville, como han sido sus vidas desde que estudiaban en el colegio interno para jovencitas de Panthemont quince años atrás. Allí fue donde Juliette fue introducida por la Madre Superiora del Colegio en prácticas orgiásticas y paganas.

En el segundo episodio, la ruina económica y posterior suicidio de los padres de nuestras heroínas, deja a las hermanas fuera del internado, en la calle y a merced de sí mismas. Como Juliette prefiere "hacerse ramera a morir de hambre", a lo que no está dispuesta Justine, las hermanas se separan hasta su reencuentro narrado en el episodio primero. Justine trata de pedir ayuda en una parroquia y sólo consigue que el párroco intente violarla y otro cura la expulse de la iglesia por llevar los brazos desnudos.

El tercer episodio nos narra, el ingreso de Juliette en el burdel de la señora Duvergier. Sus buenas artes la hacen ascender de categoría dentro del burdel y así realiza un servicio al Duque de Stern. Ya que la edad del Duque no le permite ya muchos trotes, éste delega rendir los honores a Juliette en su lacayo Lubin. El lacayo cumple los mandatos de su amo, que asiste a todo en calidad de espectador y director de escena, para lo que se vale de un látigo con el que azota a Juliette pasando después a las espuelas. Mientras tanto, Justine sufre un intento de violación por parte de Dubourg, un rico comerciante al que ha acudido en busca de auxilio. La resistencia de Justine provoca que Dubourg le propine una paliza a puñetazos. Vencida Justine, su virgo sale indemne: un ataque de flacidez en el miembro del violador le permite huir ante de que éste culmine.

El cuarto episodio es totalmente hilarante. Justine consigue entrar a trabajar como doncella en la casa del usurero Monsieur Harpin. Éste, que es un obseso sexual del pie, se monta un número masturbándose y mordisqueando a Justine de tobilllos para abajo. Pero lo hilarante es que el tal Harpin, presentándose como un alma poseída por el diablo y necesitada de perdón y de ruegos por su alma, consigue que la indignada Justine se quede a trabajar en su casa y que se plegue a sus fantasías fetichistas. Eso sí, su virgo no corre peligro: el pie es lo que trabaja. Cuando Justine se niega a colaborar en un robo con Harpin, éste se libra de ella acusándola del robo de unos diamantes. Unos guardias se la llevan detenida.

El quinto episodio sigue con la tónica de los robos. Juliette y Fátima, su compañera de burdel, van a rendir un servicio a Dorval el ladrón de ricos y dignatarios. Éste las utiliza para drogar y robar a dos ricos comerciantes germanos. Estos comerciantes caen dormidos tras el éxtasis amorosos que les propinan las buenas artes de Juliette y Fátima, tras lo cual les llega a ellas el momento de folgar con Dorval, al que los robos excitan sexualmente. Aunque el pervertido de Dorval como se excita de verdad es deteniéndolas después por ladronas disfrazado de juez, condenándolas a la horca, viendo la incontinencia de su vientre por el terror a morir, y tras darles un susto de muerte en una pantomima de ahorcamiento, dando rienda suelta a sus fantasías necrófilas con ellas. Y es que como dice después la sobradamente recompensada Juliette, "¡qué tipo tan raro!".

Con el resumen de estos primeros episodios uno puede hacerse una idea de los derroteros que seguirá esta serie. La labor de Raúlo ha sido recuperar estas narraciones con el respeto y la fidelidad a las fuentes originales del relato que ya mostró en Elizabeth Bathory, su anterior trabajo, y destacar el aspecto erótico del texto. También cabe resaltar el juego de paralelismos que ha introducido entre las vivencias de las dos hermanas. Llama la atención su dominio creciente del uso narrativo de la viñeta en sí. Hay innumerables ejemplos en estas páginas como la comparación de los reflejos en una copa de vino y en el barro (episodio 1º) o la estupenda secuenciación en viñetas de la escena de la separación (episodio2º) o las viñetas mudas y suspensivas al final de los episodios. También se destaca el protagonismo de los objetos y los planos detalle como los billetes, los zapatos o los ojos del ladrón voyeur en algunos momentos de los episodios anteriores. Detalles todos estos, en suma, que muestran un narrador de raza. Pero tal vez lo más interesante sean las composiciones de página, es decir la yuxtaposición de imágenes, recurso genuino y exclusivo del cómic, imposible en cine o literatura, pero de los que participa. Y queremos decir con esto que las viñetas narran con imágenes, planos y textos, pero a su vez se componen armónicamente en toda la página creando un cuadro de relaciones y nuevas interpretaciones visuales, hecho que sólo puede darse en la historieta y esto queda claramente reivindicado en esta serie. Finalmente, decir que el estilo de dibujo, de un singular extremismo gráfico, es muy apropiado para esta historia llena de luces y sombras y de brutales contrastes.

Y sin más, pasemos a disfrutar de la serie, no sin antes recordarle al lector que escucharemos teorías horripilantes en boca de personajes demoníacos y, como dijo el Divino Marqués, "puesto que semejante forma de presentar los hechos resulta fundamental para demostrar la verdad, el lector no podrá por menos de mostrarse tolerante, como tampoco dejará de beneficiarse al observar el infierno tal como es..."
Jean Paul Vette.