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(Noticia publicada en Tebeosfera)
CÓRDOBA.-
La exposición de pintura, cómic y fotografía Raúl
Cáceres. Orgasmos de sangre, programada para su muestra
al público entre los días 1 al 22 de febrero de 2002, no
fue inaugurada el día 1 de febrero en la Casa del Ciprés
/ Instituto Andaluz de la Juventud (en c/ Tornillo, 2) debido a que finalmente
el Instituto estimó poco oportuno la celebración de su exposición
pública. La razón, al parecer y según el autor Raúlo,
fue debida a las posibles consecuencias que sus contenidos pudieran tener
sobre la sensibilidad de los visitantes (cuadros con intestinos colgantes,
originales de cómics de las series, firmadas con el heterónimo
Raúlo: "Elizabeth
Bathory", "Cuentos
Mórbidos", "Justine"
y "Juliette", adaptaciones estas dos últimas
al cómic de las obras de Sade, que incluyen escenas de coprofagía,
torturas y bestialismo). Según declaraciones del funcionario encargado
al propio Raúlo, el cierre de la exposición, hasta ese momento
no contemplado en defensa del derecho a la libertad de expresión
y estética del autor, obedeció a la repercusión producida
por lo aparecido en la prensa onubense sobre la censura institucional
sobre la publicación muCHOCOmi.
Según otras fuentes, los funcionares del IAJ
no ejercieron ningún tipo de censura sobe la obra del autor, y
emitieron solamente consejos sobre su pertinencia.
(Artículo publicado en la
revista Top Comics, por Házael G.)
Censura:
esa gran incógnita...
Hay noticias que de tanto en tanto vuelven
a hacer resurgir un fantasma
que, por mucho que a casi todos nos gustaría enterrar para siempre,
nunca deja de asomar su sombra por entre las rendijas de las puertas,
y lo que es peor, que muda de piel como los camaleones para ocultarse
tras otros nombres, definiciones, o intenciones
me refiero, desde
luego, a la censura, algo que hoy por hoy aún colea, como nos demuestra
la actitud de ciertos agentes en la sombra capaces de hacer peligrar las
libertades más necesarias
En primer lugar, ¿qué
significa la palabra censura? Censurar es, ni más ni
menos, que un grupo de personas escogidas (por otro grupo de personas,
por un dios, por un jefe de estado, o por ellos mismos) decidan lo que
conviene
y lo que no al resto de personas, sin tener en cuenta el criterio propio
ni la libertad de elección. Y esas personas actúan en base
a unos valores que siempre se presentan como la flor y nata de lo que
significan las buenas maneras y la decencia, por mucho que al cabo de
los años se demuestre que lo que ayer causaba rasgueos de vestiduras
hoy no nos hace ni parpadear
Se podría objetar a esto que
dichas personas tienen la misión de advertir al resto de los mortales
sobre el peligro
que puede conllevar el visionado de ciertos documentos, películas,
libros, y por supuesto, tebeos. Pero hay una gran diferencia entre informar
(acerca de lo cual estoy muy de acuerdo) y prohibir.
En segundo lugar: ¿y
qué argumentos hay para prohibir? Teniendo en cuenta
que hoy por hoy lo único que sufre censura suele ser el
sexo y la violencia (en otros tiempos fue la política,
pero afortunadamente ya nadie se ofende porque nos riamos abiertamente
de los políticos, y si se ofende tiene que aguantarse
), se
suele decir que enseñar violencia engendra violencia, y por supuesto,
que enseñar sexo es algo que convierte a aquellos que lo leen automáticamente
en degenerados.
Respecto a lo de la violencia, me alegré muchísimo de comprobar
cómo una encuesta desvelaba que más del 90 por ciento de
los telespectadores de todas las edades y condiciones sociales sabían
distinguir perfectamente entre la
ficción y la realidad, y no (repito, NO)
consideraban que el ver films de acción fuese algo que te convirtiese
en más violento. ¿Por qué? Porque indudablemente,
siempre hay algún desequilibrado mental que si ve un film sobre
un asesino en serie se dedique a imitarle, pero la grandísima mayoría
de la gente tiene el cerebro suficiente (cosa que los censores se empeñan
en ignorar) para distinguir una cosa de otra. Y con el sexo, lo mismo
Históricamente se ha demostrado además que la represión
acaba siendo contraproducente: decía ese grandísimo filósofo
del pasado siglo XX llamado Groucho
Marx que él nunca bebió alcohol hasta el momento
en el que fue prohibido en Estados Unidos, porque hasta entonces no le
había interesado, pero en ese momento decidió que algo debía
de tener para que lo prohibiesen
¿Qué sentido tiene
prohibir algo a alguien sin decirle el cómo y el porqué,
sin dejarle elegir acerca de sus gustos, sus placeres y sus odios? Normalmente,
ninguno: todavía podría funcionar si el hombre no fuese
curioso por naturaleza, pero por lo general basta que, tengas la edad
que tengas, alguien te diga "no
hagas eso" para que desees ponerte a ello nada más
que te den la espalda
¿A
dónde llegamos con esto? A que ya estamos hartos de
censura en lo que al sexo se refiere, y más en cuanto
al cómic:
porque la censura ha llegado a disfrazarse de tal forma que ya nadie sabe
distinguirla muy bien, por algo la prensa es el cuarto poder y la política
quien maneja los hilos... y todo esto viene a cuento por una exposición
que se ha pospuesto indefinidamente (al final parece que será en
abril) al dibujante y guionista cordobés Raúlo.
¿Y por qué? Él mismo nos lo cuenta:
"La exposición se titulaba "Orgasmos
de Sangre" y eran fotografías sadomasoquistas
(cuero, clavos y latigazos) y gore
(vampiros y tripas), pero no había desnudos, ya que las hice con
colegas míos, no con modelos. También había cuadros
gore (una embarazada crucificada a la que le acaban de sacar el
feto y cuyas tripas cuelgan sangrantes). Y principalmente originales de
cómic pornográfico publicados en Wetcomix:
una selección de la serie "Elizabeth
Bathory" (vampiras, mitología española, leyendas,
gore y gótico); selección de "Cuentos
Mórbidos" (leyendas y porno); y la adaptación
a cómic de "Justine"
y "Juliette"
del Marqués
de Sade, tal vez el material más problemático (coprofagia,
torturas, bestialismo). Por supuesto, estoy solamente describiendo la
parte conflictiva; todas estas obras están realizadas con una doble
función, la
pornográfica y la estética. En ningún
momento podemos olvidar que es arte,
sólo que juega con elementos extremos."
Y lo dicho, al final van a hacerla, porque ha sido tal el revuelo que
la cosa ha prosperado y el artista se ha salido con la suya, de lo cual
nos alegramos muchísimo...
¿Y
por qué nos alegramos? Mucha gente podría objetar
que una exposición de este tipo podría resultar malsana
y contraproducente, vaya una cosa asquerosa que se va a exponer, para
eso mejor no exponer nada... pero nos estamos olvidando de algo muy importante:
a veces hay que saber estar por encima de los gustos personales, y dejar
a cada uno con su propia opinión.
¿Por qué? Porque la libertad
de elección es una de esas cosas que, afortunadamente,
todos tenemos todavía, y queremos seguir conservando... así
que a las mentes censoras en general, les diría sencillamente que
nos dejen en paz a los que disfrutamos con sentirnos libres y capaces
de decidir por nosotros mismos. Que una cosa es que nos informen,
y otra muy distinta que nos prohíban...
Házael
G.
(* Finalmente, la exposición fue cancelada por
el Instituto
Andaluz de la Juventud y nunca llegó a realizarse. Aunque
he expuesto en varios salones del cómic en Andalucía, todavía
no he conseguido exponer en mi propia ciudad, Córdoba, y es que
debe ser cierto eso de que nadie es profeta en su tierra)

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