| Durante años
Armando fue el primero de la lista. Desde bien pequeño
siempre le había tocado el primero de la lista
en un colegio de una ciudad al norte de España.
Los trágicos sucesos que tuvo que vivir en primera
persona marcaría para toda su vida la conducta
de este chavalillo. Su madre, su padre, su hermana,
su abuelo y su abuela fallecieran cuando Armando contaba
con tan solo 4 años, en un accidente aéreo
sin que sus cuerpos pudieran ser rescatados del océano.
Armando vivía obsesionado con la sangre y las
muertes. Mientras otros niños de su edad pasaban
las tardes estudiando o mirando dibujos televisivos,
Armando se dedicaba a mirar películas de terror
y pequeñas excursiones al campo en busca de animales
muertos para realizarles su propia "necropsia"
en el viejo desbán de su hogar.
Armando despues de los trágicos sucesos fue adoptado
por una familia. Su padre adoptivo le pegaba y le hacía
pasar una mala infancia. Todas estas situaciones fueron
creando a un monstruo, a un asesino.
Con 18 años Armando ingresó en el cuerpo
militar para hacer la "mili", le tocó
en el primer batallón. Este batallón estaba
configurado por unas listas de hombres cuyos apellidos
iban de la A a la D.
Armando siempre fue el primero de la lista, pero en
esta ocasión bajó al puesto número
14. Esto hizo que con el paso de los días Armando
se fuera trastornando hasta idear un plan, una matanza.
Iría asesinando a todos los compañeros
para conseguir así ser el primero de la lista.
Asesinó brutalmente a todos sus compañeros.
Así, al número 13 lo agarró por
los pelos y le destrozó la cabeza a golpes contra
la pared de los lavabos.
Al número 12 le introdujo un puñal de
13 cm de largo por 4 de ancho por la boca, destrozandole
la lengua, garganta y esófago, para acabar muriendo
ahogadpo con su propia sangre.
Al número 11 lo atropelló con un "jeep"
del cuartel repetidas veces hasta dejarlo completamente
destrozado.
Al número 10 le seccionó la garganta con
un corte seco.
Al número 9 lo introdujo vivo en la incineradora
de residuos.
Al número 8 le arrancó el corazón
mientras dormía con sus propias manos.
Al número 7 lo empujó a unos paneles de
electricidad y se electrocutó hasta prenderse
fuego.
Al número 6 le segó la cabeza con un hacha,
la empaquetó y se la envío a la familia
del asesinado.
Al número 5 le cortó las piernas y los
brazos y lo tiró a un río que pasaba por
el lugar para que muriera ahogado.
Al número 4 lo tiró desde una de las garitas
del tejado, y para rematarlo le cortó la vena
yugular.
Al número 3 le introdujo una varilla de acero
por el cuello hasta la médula y lo dejó
en estado de coma irreversible.
Al número 2 le ató de piernas y brazos
en un bosque cercano, le introdujo una grana en la boca,
tiró de la anilla y explosionó.
Al número 1 lo torturó de la siguiente
manera hasta que falleció desangrado: Le fue
cortando con un machete dedos, manos, brazos, desos
de los pies, pies, piernas, orejas, pene, nariz, ojos
y le sacó la piel en vida, falleciendo a los
poco minutos.
Como había enterrado a uno y echado a un río
a otro, el resto de los cuerpos los troceó y
los fue enterrando por los jardines del cuartel.
Todas estas desapariciones provocaron un gran problema
social, nadie tenía explicación para lo
que estaba sucediendo.
Unos días mas tarde llega la noticia de que el
compañero que estaba en coma había fallecido
en el hospital. Se celebra un homenaje en el cuartel
y mientras Armando limpia su arma accidentalmente se
produce un disparo que le atraviesa la cabeza de lado
a lado.
Desde ese día se cuenta que el espíritu
de Armando vaga por el hoy abandonado cuartel vigilando
que siempre sea el primero de la lista.
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