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Anécdotas y Virtudes
En esta página, iremos incluyendo anécdotas y virtudes que vayamos recibiendo. AGRADECIMIENTO Buen pagador Cuenta una antigua leyenda oriental que en cierto reino estaba establecida la siguiente costumbre: era obligado que todo aquél que se encontrara con el rey le ofreciera un regalo. Un día fue un humildísimo campesino quien se topó con su soberano y, a falta de otro don que presentarle, fue rápido a una fuente, tomó agua haciendo un cuenco con sus manos y se la ofreció. A los pocos días el súbdito tuvo una maravillosa sorpresa: el rey le enviaba como regalo una copa de oro puro, y en el fondo de la copa estaba grabado el escudo del monarca. Dios es buen pagador. Por cualquier cosilla que le ofrezcamos <<y lo que le donamos además es suyo>>, nos compensará con la largueza digna de su generosidad. ALEGRíA Una conversación sobre el Cielo Resultan conmovedores los diálogos entre los videntes de Fátima cuando la muerte de uno de ellos Francisco es ya inminente. Francisco acaba de confesarse y recibir el Viático (a Jesús Oculto), como llamaban aquellos pequeños a la Eucaristía). Voy a irme al Cielo. Pero una vez allí, pediré con fuerza a Jesús que os lleve con él, muy pronto, al Paraíso. Lucia le dice: Me pregunto si te acordarás de mí cuando estés cerca de Jesús y de María. Quizás tengas razón. Puede ser que se me olvide. Y Jacinta, con pena por la separación que se acerca, le hace sus últimas recomendaciones: Da muchos recuerdos a Nuestro Señor y a la Virgen. Diles que yo sufriré cuanto quieran por los pecadores y para reparar ante el Inmaculado Corazón de María. Aquel día lo pasan juntos. Rezan el Rosario, aunque Francisco ya no puede hacerlo externamente. Avanzada la noche, es preciso despedirse. Todavía Lucia le pregunta si necesita algo. No responde Francisco. Francisco..., adiós... Si vas al Paraíso esta noche, no nos olvides, ¿has oído? No. No os olvidaré; podéis estar tranquilas. Adiós, pues, hasta que nos volvamos a ver en el Cielo... Al día siguiente, el 4 de abril de 1919, pidió perdón a todos los que le rodeaban. Hacia las seis de la mañana expiró. AMOR A DIOS Nunca bastante Recuerdo haber leído en una novela de Kazantzaki la historia de un personaje que le preguntaba a Dios cuál era su verdadero nombre. Y oía una voz que le respondía: << Mi nombre es No-es-bastante, porque es lo que Yo grito en el silencio a todos los que se atreven a amarme>>. <<No-es-bastante>> es probablemente el nombre auténtico de todo amor verdadero. Nunca se ama lo suficiente. Nunca se termina de amar. Mª Victoria Giménez Conde, ?Tendré yo vocación? APOSTOLADO Entre esas ruinas está Un día la fábrica se vino abajo y se convirtió en sepultura de un buen número de obreros. Comenzaron las tareas de rescate. Brigadas de salvamento se sucedían con pico y pala en la labor de desescombrar, en busca de posibles vidas humanas que salvar de la muerte. Entre la multitud de curiosos que rodeaban el lugar se encontraba un joven robusto y bien plantado, que contemplaba distraído el espectáculo. Miraba a los trabajadores con cierta curiosidad y sin mayor preocupación, hasta que en un determinado momento sintió que alguien le tocaba el hombro y le advertía: ¡Oye, entre las ruinas está tu hermano! Ya no escuchó más. Dio un salto, rompió el cordón de seguridad y se abalanzó sobre un pico para unirse a los que combatían por recuperar vidas. En su cabeza ya sólo había una ídea, mientras se agotaba en el esfuerzo: <<¡Ahí está mi hermano!>> CARIDAD Acabar con el bandolero Hay que escoger entre el amor a uno mismo y el amor a Dios, y, por Dios, a los demás. Es evidente que una vida centrada en el propio yo (<<primero, yo; segundo, yo; tercero, yo..., y lo que sobre, para mí>>) aparta del Señor y distancia del prójimo. El egoísmo mata el amor: o caridad, o egoísmo. Por eso, escribía un buen fraile a la superiora de un convento de monjas mexicanas estas palabras, que reflejan el estilo de otra época, a la vez que encierran cierto gracejo: <<Para llegar a la unión con Dios es indispensable matar a Don Yo, que es el peor bandido que se conoce>>. CASTIDAD Patrono de enamorados San Valentín, por lo que sabemos, fue un sacerdote romano martirizado en el siglo III por orden del emperador Claudio. Su sepultura estuvo en la vía Flaminia, que es donde fue decapitado, pero los restos, pasados los siglos, acabaron por ser trasladados a la iglesia de Santa Práxedes. Ahora bien, ¿por qué es el patrono de los enamorados? Puede ser porque su festividad, el 14 de febrero, es anticipo primaveral y sentimental. También existe una leyenda bien simpática. Se cuenta que, en su celo por cuidar de la pureza de los jóvenes, acostumbraba a regalar una flor a los novios que veía pasar junto a su casa; tal flor procedente de su jardín era un símbolo de la castidad. Luego se corrió la voz de que quienes habían sido obsequiados por Valentín se casaban pronto y eran muy felices, con lo que cada vez eran más las parejas que se dejaban caer por la casa del sacerdote a la búsqueda del obsequio. Acabó por tener que fijar un día para ese regalo: el 14 de febrero. (Para esa fecha ya debía florecer su jardín).
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