ETA

            INDICE

u ETAPA FRANQUISTA       v      EL NACIONALISMO EUROPEO

w     CRONOLOGIA                               IRA - ETA                  

x     LA TREGUA DEL 98            y FIN DE LA TREGUA

z     LOS GAL                              { LA SOCIEDAD

}     EL FRANQUISMO              |      ACTORES EN EL CONFLICTO

          Y LA TRANSICION

                       

 

 

 

ETA Y EL FRANQUISMO

   

[ 1 ] - Contexto internacional

[ 2 ] - Contexto  nacional

[ 3 ] - El resurgir nacionalista

[ 4 ] - Hasta la transición

 

 

 

 [ 1 ]  Contexto internacional

Nos situamos a finales de la década de los 50, principios de los 60. El contexto internacional estaba marcado por la división en dos grandes bloques y sus áreas de influencia. De un lado, Rusia y Estados Unidos, del otro. Son los tiempos de la guerra fría, que alcanza uno de sus momentos culminantes en la crisis que se vivió entre 1958 y 1960 en Berlín, que finaliza con la construcción del muro que, durante décadas, dividió la ciudad. Otros hechos destacados de este periodo son las crisis cubanas del 61 y el 62 -la amenaza comunista cerca de la costa estadounidense-, la guerra de Vietnam, el conflicto árabe-israelí y la primavera de Praga, entre otros. Ante la influencia de los dos grandes bloques, la Conferencia de Bandung sirvió para sentar las bases de las relaciones internacionales que iban a dirigir el futuro del denominado Tercer Mundo.

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 [ 2 ] Contexto nacional 

España estaba dirigida por el régimen franquista. La falta de libertades democráticas comenzaba a generar los primeros síntomas de oposición a la dictadura. Concretamente, se pueden identificar tres problemas básicos que contribuyeron a minar el poder ejercido por la dictadura de Franco: conflictividad laboral, agitación estudiantil y el cambio de postura respecto al régimen que adoptó la Iglesia, lo que se tradujo en un progresivo enfrentamiento con la dictadura. 

Conflictividad laboral

    La Ley de Convenios Colectivos aprobada por el Gobierno otorgaba a los trabajadores la posibilidad de que sus representantes negociaran directamente con los patrones. Ello significó un aumento de la conflictividad laboral, caracterizado por una multiplicación de las huelgas y un crecimiento de los sindicatos clandestinos. 

Agitación estudiantil

    En las universidades españolas comienza a fraguarse una abierta oposición al franquismo. Las manifestaciones contra la falta de libertades protagonizadas por los estudiantes se multiplican, alcanzando uno de sus puntos álgidos el día 9 de marzo de 1966. En esa fecha, unos 500 estudiantes se encierran en el convento de los capuchinos de Sarriá (Barcelona), para celebrar la mayor asamblea de estudiantes bajo el franquismo. La represión policial es la respuesta del régimen a lo que, popularmente, se conoció como la Capuchinada. 

Distanciamiento de la Iglesia

Progresivamente, la Iglesia, que con el apoyo brindado al franquismo se había convertido en uno de sus pilares, comienza a distanciarse de los postulados del régimen.

En 1960, 339 curas vascos denuncian la falta de libertades. En el 63, el abad de Montserrat, Dom Cassiá Just, hace unas declaraciones contra el régimen al diario francés Le Monde. El 11 de mayo de 1966, 130 sacerdotes se manifiestan pacíficamente en Barcelona para denunciar la represión policial y las torturas. La policía carga contra ellos. En 1973, los obispos firman un documento a favor de la separación entre Iglesia y Estado. El distanciamiento de la Iglesia es un hecho.

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 [ 3 ] El resurgir nacionalista 

El régimen franquista negó las señas de identidad cultural y las características diferenciales de los pueblos con el objeto de mantener la unidad nacional. Ello tuvo como consecuencia una revivificación de los nacionalismos como forma de oposición al franquismo, especialmente en Cataluña y en el País Vasco.

 

 El nacionalismo catalán

A finales de abril de 1960, Franco visita Barcelona. Los nacionalistas catalanes prepararon movilizaciones. Con motivo de un concierto del Orfeó Català en el Palau de la Música, al que asistía Franco en compañía de algunos jerarcas, se entonaron cantos marcadamente nacionalistas. La policía practicó detenciones de dirigentes nacionalistas, entre los que se encontraba el actual presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, que fue torturado y ajusticiado en consejo de guerra.

 

El nacionalismo vasco

En el País Vasco se da una conjunción entre católicos que actuaban contra el régimen y el movimiento nacionalista. El 30 de mayo de 1960, 339 curas firman un documento contra la represión y reclamando libertades. Unos meses antes, en 1959, jóvenes vasquistas entran en conflicto con los postulados ideológicos de la organización juvenil del Partido Nacionalista Vasco (PNV), y la pasividad de sus viejos dirigentes. Deciden crear Euskadi Ta Askatasuna -Euskadi y Libertad-. Ha nacido ETA.

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[ 4 ] Hasta la transición 

En su origen, ETA nace como alternativa ideológica a los postulados del PNV, impulsada por jóvenes nacionalistas. En mayo de 1962 celebra su I Asamblea, en la que se presenta como "Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional".

 

Es en su III Asamblea, celebrada entre abril y mayo de 1964, cuando se comienzan a elaborar sus "principios de la guerra revolucionaria". 

Los primeros actos de ETA se guían por el principio de realizar acciones que provoquen la represión, lo que, según los etarras, va a provocar la movilización de más personas y la multiplicación de acciones. 

Entre abril y mayo de 1967, ETA coloca bombas en lugares representativos de la dictadura -sindicatos verticales, cuarteles de la Guardia Civil y delegaciones de Gobierno-. Paralelamente, se cometen varios atracos a bancos. 

En marzo de 1968 se producen tiroteos entre etarras y policía franquista, que se saldan con varias detenciones. Con motivo del Aberri Eguna, en abril del 68, tienen lugar choques violentos entre nacionalistas vascos y policía. 

Durante el verano de 1968, se vive en Euskadi una escalada de la tensión política motivada por las acciones etarras y la respuesta represiva del régimen a estas acciones. Se establece una dinámica de acción-represión que movilizó a gran parte del pueblo vasco. Este movimiento alcanzó su cima con motivo del proceso de Burgos, el 3 de diciembre de 1970, en el que fueron procesados 16 etarras. Las condenas fueron 9 penas de muerte y 519 años de prisión para los restantes. Ante las presiones internacionales y nacionales, Franco conmutó las penas de muerte por reclusión mayor. 

Entre 1971 y 1972, el descontento social era generalizado y la lucha obrera se traduce en multitud de huelgas y encierros fuertemente reprimidos. 

El 19 de enero de 1972, ETA secuestra en Durango al industrial Lorenzo Zabala para reforzar las peticiones de los obreros vascos en huelga. Es liberado tres días después, cuando su empresa anunció la readmisión de 183 obreros despedidos por ir a la huelga. 

En enero de 1973, es secuestrado el industrial Félix Huarte para apoyar a los trabajadores en huelga en una de sus empresas. Los trabajadores obtuvieron el aumento salarial solicitado.

Durante ese año, las operaciones contra ETA se convierten en enfrentamientos armados entre nutridos contingentes de la Guardia Civil y pequeños comandos de etarras. Mientras, la extrema derecha atacaba con bombas y metralletas las casas de los nacionalistas vascos más prominentes. 

El 8 de junio, Luis Carrero Blanco fue nombrado presidente del Consejo de Ministros. Dos días después, anunció la formación de un nuevo gobierno que satisfacía las exigencias de mano dura que reclamaba la extrema derecha. 

Con el objeto de reprimir la creciente movilización obrera y de aplastar a los sindicatos clandestinos, el Gobierno preparó el Proceso 1001 contra diez miembros de CCOO. El 20 de diciembre de 1973, quince minutos antes del inicio del juicio, un espectacular atentado etarra acabó con la vida de Carrero Blanco. Franco nombró a Arias Navarro como sucesor. 

Con Franco ya enfermo, las divisiones internas, las presiones de la extrema derecha por imponer mano dura y la creciente movilización social, el régimen se debilitaba. 

El 13 de septiembre de 1974, la cafetería Rolando de Madrid, frecuentada habitualmente por policías, fue objeto de un atentado con explosivos. Murieron trece personas -varios policías entre ellos- y más de setenta resultaron heridas. La violencia empleada por ETA comenzó a cambiar las simpatías hacia la banda terrorista. 

El 27 de septiembre de 1975, cinco miembros de ETA y del FRAP fueron ejecutados en medio de la repulsa nacional e internacional, lo que reforzó el prestigio de los sectores más aperturistas y liberales. 

Con la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 y el traspaso de la jefatura del Estado al Rey Juan Carlos, el camino hacia la democracia comenzaba a allanarse. 

Durante la transición política, que se desarrolló en un clima de inestabilidad provocado por los sectores más inmovilistas, la actividad etarra descendió, aunque nunca llegó a desaparecer. Sin embargo, con el sistema democrático y autonómico ya en marcha, las acciones terroristas aumentaron progresivamente, cebándose especialmente en miembros de las Fuerzas Armadas, lo que provocaba la reacción de la extrema derecha y animaba a los militares más conservadores a la imposición de otra dictadura.

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EL NACIONALISMO EN EUROPA

 

El nacionalismo vasco

no es el único que

sufre la radicalidad de

un grupo terrorista

El Problema Bretón

El Independentismo Corso

El Ulster

 

Nacionalismo y terrorismo no son conceptos que vayan siempre unidos 

En Europa, encontramos otras aspiraciones de carácter nacionalista que transcurren por cauces democráticos y pacíficos. Es el caso de, por ejemplo, Bélgica, en dónde las comunidades flamenca y valona defienden sus intereses, sin que la población perciba un clima de enfrentamiento más allá del puramente político. 

Tampoco todos los grupos terroristas que operan o lo han hecho en algún momento de la historia europea han estado originados por motivos independentistas. Las Brigadas Rojas en Italia o el Bader-Meinhoff alemán son grupos de izquierda radical que utilizan la lucha armada como forma de enfrentarse al capitalismo. 

     Sin embargo, el vasco no es el único nacionalismo europeo que sufre la radicalidad de un grupo terrorista, que utiliza la violencia como forma de alcanzar sus metas independentistas. En Córcega, en la Bretaña francesa y, sobre todo, en Irlanda, saben del empleo de la violencia protagonizada por grupos terroristas de carácter independentista.

 

El problema Bretón 

El 19 de abril del 2000 será una fecha de triste recuerdo para los bretones. Un artefacto explosivo colocado en un establecimiento de la cadena Mc Donald's, en la localidad francesa de Quévert, acabó con la vida de la joven de 28 años Laurence Turbec. Éste ha sido el primer atentado con víctima que ha tenido lugar en la región de Bretaña, situada al norte de Francia. 

La acción, ejecutada por el Ejército Revolucionario Bretón (ARB), supuesto brazo armado del Frente de Liberación Nacional, no sólo ha conmocionado al país galo, sino que ha suscitado las críticas incluso de los movimientos nacionalistas bretones. En opinión del nacionalismo bretón, el atentado pone en tela de juicio largos años de reivindicación y lucha pacífica a favor de la identidad cultural bretona.

 

Independentismo Corso 

Es necesario remontarse hasta mediados del siglo XVIII para encontrar los orígenes del conflicto en Córcega. Sin embargo, la actividad independentista que genera la actual situación política comienza en agosto de 1975, cuando Acción por el Renacimiento de Córcega (ARC), se decide a liberar el territorio. Desde ese momento, comienzan las extorsiones a los habitantes de origen francés y a los repatriados galos de Argelia que viven en la isla. 

Bajo el mandato de Miterrand, Córcega obtiene en mayo de 1991 un estatuto de autonomía que no satisface las aspiraciones de los independentistas. Sin embargo, desde 1993 Córcega dispone de un consejo ejecutivo de siete miembros elegido por una asamblea de 51 diputados. 

Con la llegada en 1988 de Miterrand a la presidencia de Francia, el Frente de Liberación Nacional Corso (FLNC) inició una tregua de atentados sangrientos. Se limitó a cometer acciones que no provocaran víctimas humanas. Pero en noviembre de 1999, un atentado del FLNC causa 20 heridos, lo que parece indicar un cambio en la estrategia del grupo terrorista. 

Se inicia una oleada de atentados que causan graves daños materiales. Ante la escalada de violencia, el presidente Lionel Jospin, recibe el 13 de diciembre a legisladores y representantes corsos, incluidos los nacionalistas, para tratar de la situación existente en la isla. Diez días después, el FLNC declaró una tregua indefinida, a la que se sumaron otros grupos de activistas.

 

El Ulster  

El 30 de enero de 1972, el ejercito disparó contra los asistentes en Derry a una manifestación pro derechos humanos, matando a 14 personas. Este incidente, conocido como el Bloody Sunday -Domingo Sangriento-, marcó el inicio de una guerra entre católicos y protestantes en el Ulster. 

El nacimiento del Ejército Republicano Irlandés -Irish Republican Army (IRA)- se remonta a 1916 en Dublín. Su objetivo era combatir los más de 800 años de dominación británica. Sin embargo, es en 1972 cuando se convierte en grupo terrorista. 

En agosto de 1994, el IRA proclamó un alto el fuego. En octubre siguiente, los paramilitares protestantes también declararon un armisticio. Ante la demora en el proceso de pacificación, el IRA rompió la tregua el 9 de febrero de 1996. 

Un nuevo alto el fuego, proclamado el 19 de julio de 1997 en Stormont, sirvió para alcanzar el acuerdo de paz entre católicos y protestantes el 10 de abril de 1998. 

El 1 de diciembre de 1999 los seis condados del norte de Irlanda recuperaron su autonomía, pero Londres la suspendió el 11 de febrero del 2000 al no haber comenzado la entrega de armas por parte del IRA. 

El IRA está dividido en varias facciones. De ellas, el IRA Auténtico (RIRA) y el Ejército Nacional de Liberación Irlandés (INLA), mantienen el alto el fuego. El IRA de Continuidad (CIRA) prosigue con la lucha armada.

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Encrucijada para los 
nacionalistas bretones.

por Geraldine Lublin (Corresponsal en París, Francia)

 

Ubicada en el noroeste de Francia, es uno de los pueblos de origen céltico con un importante movimiento nacionalista, tanto en su aspecto cultural como en el político, caracterizado hasta el presente por sus maneras pacíficas. El atentado del 19 de abril de 2000, realizado por un grupo independentista, quedará en la historia como el primero que ocasionó la muerte de una persona. Nuestra corresponsal en París, Geraldine Lublin, analiza la situación bretona y la disyuntiva presentada a los nacionalistas de pasar a una escalada de fuerte violencia en momentos de auge de su economía y su cultura, a pesar de la paradoja del retraimiento de su lengua céltica, el Bretón. 

El último 19 de abril, al hacer estallar una bomba en la sucursal de Quévert del gigantesco pulpo multinacional Mc Donald's, un grupo independentista bretón ha marcado un hito en la historia de los movimientos nacionalistas de esta región del norte de Francia: por primera vez, un atentado bretón se cobró una vida humana (la joven Laurence Turbec, de 28 anos). Bretaña se encuentra desde entonces convulsionada por este incidente; el terrorismo regional que antaño se había granjeado ciertas simpatías es ahora blanco de la indignación y la condena generalizada de la ciudadanía. Hasta los mismos terroristas de la década del 70 no dudan en señalar sus diferencias de principios y estilo y proclaman sus críticas hacia esta nueva camada "caracterizada por su torpeza pirotécnica". Las asociaciones locales estiman que esta "muerte accidental" pone en tela de juicio largos años de militancia pacífica en pos de la identidad cultural bretona. Quien suscitó esta voluntad de inculpar a todo el movimiento bretón sería el Ejército Revolucionario Bretón (ARB en francés), supuesto brazo armado del Frente de Liberación Nacional.

¿Cómo ha llegado Bretaña a la situación actual? ¿Qué entraña el cambio de esta Cenicienta cuya sociedad se fundaba en la agricultura familiar tradicional, convertida en un abrir y cerrar de ojos en un sector urbanizado en el que las actividades industriales y administrativas llevan el volante?

Pese a no constituir una región natural propiamente dicha, su historia, el perfil de sus habitantes y un cierto aislamiento de los grandes centros de producción y consumo han hecho de la antigua península de Armórica uno de los sectores más diferenciados dentro del hexágono galo. Precisamente existe la hipótesis de que sus rasgos distintivos radiquen en que el pueblo céltico que comienza a arribar a sus costas a partir del siglo V no se habría entrecruzado con los galos que dominaban el territorio. Estos bretones originales que huían de una Gran Bretaña invadida por los anglosajones, llegan al período carolingio como un reino virtualmente independiente. En 939, se convierte en un ducado integrante del imperio angloangevino pero queda bajo el poder de los Plantagenet entre 1166 y 1203. En 1213 vuelve a ser un feudo de la corona francesa cuando su heredera se casa con el Príncipe de los Capetos Pierre I de Mauclerc. La Guerra de Sucesión de Bretaña (1341-1365) pone en disputa la soberanía del rey de Francia, y finalmente el trono reconoce como duque a Jean de Montfort, aliado de los ingleses. Durante la dinastía Montfort (1365-1491), el ducado de Bretaña goza de una real independencia. Como consecuencia de una reafirmación de las pretensiones reales durante la segunda mitad del siglo XV, la corona invade el ducado y se asegura la posesión por medio de alianzas matrimoniales. A pesar de que teóricamente Bretaña permanece independiente, gracias a que constituye propiedad personal de la reina, la nueva heredera se casa con el futuro Francisco I. El Acta de Unión del 15 de agosto de 1532 establece la indisolubilidad de la unificación, aunque garantiza a Bretaña los privilegios de conservar sus estados, su parlamento, su autonomía judicial y todos sus derechos y prerrogativas tradicionales; no se podían recaudar nuevos impuestos sin el acuerdo de los estados bretones, ni tampoco se podía juzgar ni afectar militarmente a ningún bretón fuera de Bretaña.

Al igual que todas las provincias francesas, Bretaña perdió sus libertades particulares con el advenimiento de la Revolución Francesa que arrasó con las ventajas concedidas por el Acta. Tras años de resistencia encarnizada, Napoleón venció a la sublevación de los chuanes, guerrilla campesina de la Francia occidental fiel a la iglesia y al rey.

Desde la primera mitad del siglo XIX se le reprocha a Francia la intención de hacer desaparecer la lengua bretona y oprimir a toda una cultura valiéndose de una excesiva centralización. Ciertas élites comienzan a partir de 1830 una acción "regionalista" que se apoyará en las teorías en boga de Comte y Proudhon. A principios del siglo XX, el movimiento cobra carácter político con el grupo Bleun-Brug del abate Perrot (1905) y el Partido Nacionalista Bretón de Le Mercier d'Erm (1911), que reclama la autonomía y el respeto al acuerdo de 1532. Durante la Gran Guerra, la contribución bretona fue mayor que las de otras regiones: un 25 por ciento de los soldados muertos provenían de Bretaña, que perdió así casi un 10 por ciento de su población. Cuando se planteó la cuestión en la Conferencia de Paz de Versalles, sus motivos no fueron atendidos, a diferencia del reclamo de polacos e irlandeses.

En 1918 aparece la publicación Breiz Atao, impulsada por un partido autonomista que en 1932 se reorganiza bajo el nombre de Partido Nacional Bretón, cuyo objrtivo es el Emsaw (levantamiento) de la región. Calma y conformismo coexisten con recriminaciones histórico - sentimentales y reivindicaciones económicas. Las muestras de extremismo son aisladas: para el cuarto centenario de la Unión, la sociedad secreta Gwenn ha Du (blanco y negro, los colores de la bandera bretona) hace estallar delante de la Municipalidad de la capital regional de Rennes el monumento conmemorativo de la fecha. 

Fueron los alemanes quienes se hicieron eco de las reivindicaciones bretonas, al permitirles el lanzamiento de una escuela experimental, una radio y una revista en bretón, y la organización del Instituto Céltico. Paralelamente, la resistencia regional anti nazi también es muy activa. Al momento de la Liberación, explota el odio contra los autonomistas colaboracionistas, muchos de los cuales huyen a refugiarse en Alemania.

La reforma económica de 1950 le amputa a Bretaña el departamento Loire-Atlántico bajo pretexto de una "acción regional". Los graves problemas económicos de los años 60 y 70 son un fértil caldo de cultivo para los incidentes, que se extienden a toda Francia y llegan en 1978 a una de las alas del castillo de Versalles. La calma que sobrevino en la década del 80 se vio interrumpida por la reciente recrudescencia de los atentados, que suman 20 en 18 meses.

Tras perder el tren de la industrialización y caer en un agudo desequilibrio económico, el esfuerzo realizado a partir de la posguerra ha dado buenos frutos. Gracias al "milagro bretón" actualmente es la primera región agrícola y pesquera de Francia. Se dice que el elevado nivel tecnológico y la prometedora situación laboral de hoy en día constituyen parte del legado del espíritu celta de coraje, conquista e innovación. Es de esperar que a estos valores no los abandone la persistencia necesaria para luchar contra las catástrofes ecológicas que vienen repitiéndose desde hace 30 años y cuya última muestra fue el ruinoso derrame del petrolero Erika en diciembre de 1999.

Otro problema que se supo remontar es el terrible déficit migratorio de la región. La miseria rural y la falta de empleo en las zonas urbanas empujaban a los bretones a emigrar hacia otros puntos de Francia o el extranjero. Esta tendencia comenzó a perder fuerza en la posguerra, y ahora las cifras están estabilizadas.

Pero el "milagro" no se da sólo en el aspecto económico: desde hace algunos años, Bretaña se ha puesto de moda. St Briac ha destronado a St Tropez entre los destinos turísticos más elegidos, y se destaca una Bretaña de imagen bucólica y mítica. El "marketing bretón" es otro éxito, según indican los excelentes niveles de venta de los productos regionales. La música bretona conoce hoy un suceso inaudito, destacada en el terreno de la world music pero sin descuidar sus raíces celtas, en un sincretismo que combina tradición, creatividad y apertura. 

Las típicas fiestas festou noz también captan cada vez más público en toda Francia. Se ha pasado del "complejo de Becassine" (la protagonista de una historieta, cliché de una región de campesinos buena gente pero un poco atrasados) al orgullo de la identidad bretona. Y es que, en esta región que alberga extremos ideológicos, se es bretón antes que de derecha o de izquierda; algo que no contradicen quienes afirman que, a diferencia de irlandeses y vascos, la mayoría de los nacidos en Bretaña se sienten al mismo tiempo bretones y franceses. Pese a ser multiforme, en el movimiento bretón no hay divisiones ni exclusiones, o no las había hasta el atentado de Quévert.

¿Revuelta violenta o resistencia pacifica? ¿Cultural o general? ¿Clandestina o pública? ¿Cuáles son los objetivos de quienes se embanderan detrás de la espada y el armiño, símbolos de la independencia bretona? No es fácil determinarlos con exactitud, aunque sí queda claro el doble impulso progresivo en materia económica y conservacionista en el aspecto cultural. Más acá de los extremos independentistas, la moderada Unión Democrática Bretona milita por la autonomía institucional al modelo escocés. También están los que se oponen radicalmente al "estado colonial francés" y señalan una injusticia en la actitud del poder central, que contempla el debate de la autonomía corsa y su estatuto especial pero ignora los reclamos bretones. (¿Será por eso que algunos nacionalistas han decidido adoptar la "pedagogía corsa" y no les importa la escalada de violencia?)

Bretaña no ha dejado de reivindicar su derecho a participar en el terreno económico sin perder el libre arbitrio y sin alienarse en una fuerte dependencia. La divisa del antiguo ducado, que proclamaba Potius mori quam foedari (Antes la muerte que la mancilla), parece tener todavía vigencia en el espíritu bretón. Se advierte que una aplastante mayoría de los bretones defiende un concepto pacífico y abierto de su identidad. Sin embargo, siempre se plantea la oposición binaria entre la ideología republicana que unifica destruyendo las diferencias y, en el otro extremo, reivindicaciones particularistas que podrían conducir al separatismo. ¿Cómo se recompondrá el panorama tras el funesto atentado del mes de abril? ¿Qué camino habrá de tomar el nacionalismo bretón de aquí en más? De ese debate se ocupan actualmente los habitantes de Breizh, o Bretaña.

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JORDI PUJOL 

   Pujol i Soley, Jordi (1930- ), político español (catalanista), primer presidente electo de la Generalitat de Catalunya (1980- ). Licenciado en medicina, en la década de 1950 era un destacado militante antifranquista que representaba a los sectores catalanistas y católicos. En 1960 fue detenido y torturado, y se le acusó de insultar al jefe del Estado Francisco Franco. Un tribunal militar le condenó a siete años de cárcel, lo cual desencadenó una intensa campaña de solidaridad, dentro y fuera del país, y le consolidó como líder.

   Al salir de prisión, reemprendió su actividad política clandestina en un nuevo marco: la Banca Catalana, fundada en 1959 por su padre, desde donde fomentó iniciativas culturales que tenían por objetivo "hacer país", lema que hizo converger alrededor de su persona diferentes sensibilidades políticas catalanas. Su catalanismo no independentista ha evolucionado desde posiciones socialdemócratas a liberales.

   En 1974 fundó el partido Convergència Democràtica de Catalunya (desde 1978 coaligada con Unió Democràtica en Convergència i Unió), del que sería su primer secretario general. Después de la primeras elecciones democráticas (1977) Josep Tarradellas le nombró conseller del gobierno autónomo catalán de unidad. Sin mayoría en las elecciones de 1980, fue elegido presidente de la Generalitat de Catalunya. Hasta 1984 no obtuvo mayoría absoluta, siendo reelegido presidente de la Generalitat: durante esta legislatura estalló el escándalo de Banca Catalana.

   La fiscalía del Estado acusó a la dirección de la Banca Catalana de malversación de fondos, pero no se pudo vincular jurídicamente a Pujol con los hechos. Reelegido presidente de la Generalitat en 1988, 1992 y 1995, este año sin mayoría absoluta, su habilidad política le ha consolidado como hombre fuerte del Estado de las autonomías (organización territorial de la que se dotó España con la Constitución de 1978 y su posterior desarrollo) por su apoyo al Partido Socialista Obrero Español (1993-1995), pero sin formar coalición de gobierno, táctica que ha vuelto a utilizar dando su apoyo al Partido Popular (1996- ). Ha presidido la Asamblea de las Regiones de Europa, de la cual es uno de los dinamizadores.

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CAMINO HACIA LA DEMOCRACIA

Después de 39 años sin democracia, el 6 de Diciembre de 1978 el Parlamento de España proclamó la Constitución Española abriendo el período democrático más largo de la historia del país. Cuatro años más tarde el Partido Socialista ganó las elecciones y la Izquierda que había sido marginada del poder en 1936, retornó al gobierno.

Entre 1974 y 1982 el país vivió el asesinato de Carrero Blanco (mano derecha de Franco), la muerte de Franco, cuatro diferentes gobiernos (incluido el Socialista), la redacción de la Constitución ( quien resolvió la mayoría de los problemas que llevaron a la Guerra Civil), la legalización del Partido Comunista (el enemigo de 1936-1939, según la opinión de las Fuerzas Armadas), la violencia de los grupos tanto de extrema derecha como de izquierda, un Golpe de Estado liderado por miembros militares significativos y 8 meses más tarde la victoria de los Socialistas.

¿Qué sucedió en España para conservar un sistema democrático seguro después de 40 años de una Guerra Civil que dejó un saldo de un millón de muertos?

En primer lugar los españoles no querían repetir errores que hicieron posible la guerra entre hermanos. La mayoría de la gente deseó la Democracia y expresaron la necesidad de defender las diferentes ideas sin violencia, públicamente y en libertad. Este fue el factor más importante de todos: la gente eligió vivir con libertad y en paz.

En otro orden de cosas, la mayoría de los líderes del ala izquierda comprendieron que el precio para lograr la democracia en España era pactar con representantes de otras ideas políticas, incluyendo a aquellos que habían colaborado con el régimen de Franco. Ambas alas, izquierda y derecha, tuvieron que rendirse respecto a algunos temas o puntos con el fin de obtener el consenso democrático necesario.

Otro punto a tener en cuenta fue el surgimiento de una nueva generación de líderes de derecha que comprendieron que la única oportunidad que tenía el país en aquellos tiempos era seguir el camino de la democracia y que la gente quería un sistema político libre. Este grupo había sido el encargado de controlar las Fuerzas Armadas y las estructuras de la dictadura durante la transición hacia un orden nuevo, diferente y libre.

El Rey Juan Carlos también tuvo un papel relevante durante estos años. Fue nombrado Rey de España como resultado de una decisión de Franco, convencido éste de que iba a continuar con el sistema dictatorial edificado por el dictador, pero el joven Rey trabajó para lograr la Democracia y detuvo el golpe militar que se produjo en el año 1981.

La consolidación de la Democracia durante estos duros años de la Transición fue una victoria lograda por toda la sociedad española. Los representantes que participaron en la vida pública de aquellos años tuvieron que enfrentarse con dificultades extremas pero sin el apoyo de todos los Españoles, este resultado no se podría haber logrado.

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EL PROCESO 1001

 

En diciembre se cumpen 25 años del inicio de la causa
El PROCESO 1001 CONSTITUYE EL MAYOR JUICIO AL SINDICALISMO ESPAÑOL
El 20 de diciembre de 1973 diez sindicalistas que forman parte de la Coordinadora General de Comisiones Obreras esperan ser juzgados por el Tribunal de Orden Público a la vez que ETA mata al almirante Carrero Blanco


El 20 de diciembre de 1973 largas colas de gente se arremolinaban, desde el amanecer, en la plaza de las Salesas, de Madrid, para poder ocupar un asiento en la diminuta sala donde se iba a realizar el juicio contra diez dirigentes del sindicato clandestino Comisiones Obreras. La policía había acordonado la zona con profusión de efectivos, como era habitual en aquellos años, que cargaron contra los manifestantes casi a la vez que una enorme explosión sacudió la calle Claudio Coello. En Las Salesas se juzgaba a diez personas bajo la acusación de asociación ilícita y de ser “los máximos dirigentes de Comisiones Obreras”; en Claudio Coello un comando de ETA mataba al almirante Carrero Blanco, entonces presidente del Gobierno, en un atentado espectacular.

De esta forma comenzó el Proceso 1001, en un momento de enorme tensión social provocada por el descontento de los obreros, que a pesar de la represión, todavía dura y violenta, ocupaban con bastante frecuencia la calle en demanda de mejores condiciones de trabajo y de una mayor democracia. En esos días los demócratas españoles vivían permanentemente asustados de la represión que el general Pinochet había instaurado, casi como forma de gobierno, sobre el pueblo chileno Sólo cuatro meses separaban el inicio del Proceso 1001 de la caída de Salvador Allende en Chile, pero también cuatro meses después la Revolución de los Claveles provocaba en Portugal la destitución del dictador Salazar.


Con este clima de inseguridad el Tribunal de Orden Público (TOP) inicia en la mañana del 20 de diciembre de 1973 el juicio contra diez integrantes de la Coordinadora General de Comisiones Obreras. Los abogados defensores, entre ellos el exministro franquista Ruiz Giménez, solicitan el aplazamiento de la vista, dada la gravedad de los acontecimientos, pero los jueces no aceptan y a primeras horas de la tarde, con un ambiente de nerviosismo poco favorable para la defensa, que denunció varios quebrantamientos de forma, continua el juicio, con pocos testigos y, en palabras de Vázquez Montalván, con “condenas durísimas en obvia compensación a la extrema derecha por el asesinato de Carrero Blanco”. Así las cosas, el 27 de diciembre se hace pública la sentencia, que era una copia de las peticiones fiscales. Entre 12 y 20 años de carcel quedan sin respuesta ante la problemática situación política que provoca la muerte del presidente. Tiene que transcurrir un año para que el Supremo inicie una nueva vista en un clima social bastante diferente. Mientras obreros y estudiantes se manifestaban en las calles, y los procesados inician una huelga de hambre que lleva a dos de ellos a la enfermería y al resto a celdas incomunicadas, varias comisiones de observadores extranjeros y juristas apoyaron con su presencia.Los abogados defensores insistieron en que el motivo de la condena, la asociación obrera, era en otros países un derecho y negaron el carácter “subversivo y violento de las llamadas Comisiones Obreras, ni que los procesados fueran sus máximos dirigentes”.

A los cuatro días se hace pública la sentencia que rebaja considerablemente las penas impuestas por el TOP

 


Las fotografías corresponde a: Zamora, Acosta, Santiesteban,
Soto, Fernández Costilla y Múñiz Zapico en el patio de la carcel
de Carabanchel. Cartel belga de apoyo a los encausados en el
Proceso 1001.

MARCELINO CAMACHO
20 años de cárcel (rebajados a 6)

NICOLAS SARTORIUS
19 años de carcel (rebajados a 5)

MIGUEL ANGEL ZAMORA
12 años de carcel (rebajado a 2)

PEDRO SANTIESTEBAN
12 años de carcel (rebajados a 2)

EDUARDO SABORIDO
20 años de carcel (rebajados a 5)

FRANCISCO G. SALVE
19 años de carcel (rebajados a 5)

LUIS FERNANDEZ
12 años de carcel (rebajados a 2)

FRANCISCO ACOSTA
12 años de carcel (rebajados a 2)

JUAN MUÑIZ ZAPICO
18 años de carcel (rebajados a 4)

FERNANDO SOTO
17 años de carcel (rebajados a 4)

Marcelino Camacho y Nicolás Sartorius salen
de la carcel

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