Epílogo: "Quien me ve a mí,
ve al Padre" (Jn 14,9)

Cristo de la Expiración (Parroquia de San Bartolomé)

 

Descubrir a Jesucristo es conocer a Dios.
Quien ha descubierto a Cristo, sabe como es Dios.

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El final de este camino (que pretende ser la Exposición) es descubrir a un Dios que no es pasivo, sino que busca y llama, y que es capaz de pronunciar estas bellas palabras: "Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos" (Ap 3,20)

El itinerario catequético de esta Magna Exposición termina con esta frase extraída del evangelio de san Juan, y a la que acompaña la excelente imagen de El Cristo de la Expiración, atribuida a José de Medina, y que se abre al culto en la Parroquia de San Bartolomé de Jaén.

El hecho de exponer esta talla de Cristo expirando y mirando al cielo y de colocarla relativamente cercana al visitante pretende ser una interpelación directa para el que comenzó el itinerario expositivo con la pregunta "¿Quién dice la gente que soy yo?". Ahora se trata de comprender que conocer a Jesucristo es conocer a Dios. Este Jesucristo es la alternativa que Dios ofrece al mundo, a la vez que su Salvador. Al tiempo que hace pensar que el hombre que da la vida en la cruz, hace trasparentar el trasfondo íntimo del corazón de Dios, que no es otro que el amor.

La Magna Exposición termina donde comenzó: en el regazo del Padre Dios. Cristo ha sido el CAMINO que lleva a ese regazo acogedor; la única VERDAD que llena toda una vida; y la VIDA que sigue dando esperanza.

Cristo es  una aventura, una certeza y el amor hecho historia. En su homenaje la Iglesia celebra el Jubileo 2000.

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