Sala Décima:
“Señor mío y Dios mío” (Jn 20,28)

1. Obras expuestas

2. Explicación

Portaviático (Parroquia de San Ildefonso)

Prólogo: “¿Quién dice la gente que soy?” (Mc 8,27)
Con esta frase tomada del Evangelio de Marcos, se pretende introducir al visitante en la aventura de conocer a Jesucristo

Sala Primera: “Tanto amó Dios al mundo” (Jn 3,16)
Pretende presentar una síntesis de la primera parte de la Historia de la Salvación: el Antiguo Testamento

Sala Segunda: “La Palabra se hizo carne” (Jn 1,14)
Contiene propiamente el tema de la Encarnación, desde la Anunciación hasta la Infancia

Sala Tercera: “Pasó haciendo el bien” (Hch 10,38)  
La venida de Cristo al mundo ha sido nuestra salvación

Sala Cuarta: “Se despojó de su rango” (Fil 2,7)
La vocación de Jesús encargada por su Padre conlleva amar al hombre hasta despojarse de su rango y categoría divina, “pasando por un hombre de tantos”

Sala Quinta: “Cargó con nuestros pecados” (1 Pe 2,24)
Una de las escenas de pasión que más ha llegado a la sensibilidad popular es el Nazareno

Guión Sacramental de la Catedral de Jaén

Sala Sexta: “El Rey de los Judíos” (Mc 15,26)  
Este apartado se refiere al reinado desde el servicio que encarna Jesús

Sala Séptima: “No busquéis entre los muertos al que vive” (Lc 24,5)  
La resurrección de Jesús es la piedra de toque de todo el cristianismo, y desde donde arranca la fe.

Sala Octava: “Esto es mi Cuerpo” (Mc 14,22) La presencia sacramental por excelencia de Jesucristo es la Eucaristía

Sala Novena: “Conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40)  
El presente espacio puede ser, a primera vista, el más original y atrevido, a la vez que incomprendido

Sala Décima: “Señor mío, y Dios mío” (Jn 20,28)
Pretende contener este apartado toda la cristología escatológica: Cristo, Señor de la historia

Epílogo: “Quien me ve a mí, ve al Padre” (Jn 14,9)
El itinerario catequético termina con esta frase extraída del Evangelio de San Juan, y a la que acompaña la excelente imagen del  Cristo de la Expiración de S. Bartolomé de Jaén

Sala Décima: “Señor mío y Dios mío” (Jn 20,28)

Con Jesucristo, el Señor de la historia, toda su iglesia, acompañada por María, vencerá al Dragón apocalíptico que encarna el dolor, el pecado y la muerte. Se encontrará con la Trinidad, origen y meta de la aventura de la vida.

 

OBRAS EXPUESTAS

Crismón visigótico de La Guardia: Museo Provincial de Jaén

Cristo de marfil: Parroquia de San Andrés de Baeza

Cruz procesional: Museo Diocesano de Jaén

Cruz procesional: Parroquia de San Juan Bautista de Navas de San Juan

Guión Sacramental: Catedral de Jaén

Ascensión de Graziani: Museo Diocesano de Jaén

Relicario: Museo Diocesano de Jaén

Aparición a Tomás de Peter Crann: Parroquia de San Miguel de Vilches

Portaviático: Parroquia de San Ildefonso de Jaén

Inmaculada de la Trinidad: Parroquia de San Juan y de San Pedro de Jaén

Rostro de Cristo de Francisco Baños: Colección particular

Resurrección (Libro del Cardenal Merino): Catedral de Jaén

 

EXPLICACIÓN

Pretende contener este apartado toda la cristología escatológica: Cristo, Punto Omega y Señor de la Historia.

La figura del Cordero Apocalíptico del Guión Sacramental de la Cofradía de la Buena Muerte de Jaén, y el que reproduce en relieve el Portaviático de la Parroquia de San Ildefonso de Jaén, sirven de aglutinante para el resto de las piezas que componen este ambiente cristológico.

Por su antigüedad y carácter emblemático cabe destacar el Crismón visigótico del Museo Provincial de Jaén, procedente de Mentesa Bastia (La Guardia).

Enriquecen el conjunto dos cruces procesionales de orfebrería, la Cruz  de Becerril, siglo XVI, del Museo Diocesano de Jaén; y la Cruz procesional de la Parroquia de San Juan Bautista de Navas de San Juan;  un Crucificado glorioso, tallado en marfil de la Parroquia de San Andrés de Baeza; y un Cristo en la cruz que sirve de Relicario, en bronce, del Museo catedralicio.

Hay que destacar por su valor artístico y documental una miniatura renacentista de Cristo Resucitado y Glorioso del Misal del Cardenal Merino.

Dos cuadros, uno de Ercole Graziani de 1744 cuyo motivo es la Ascensión que se conserva en el Museo Diocesano, y otro del pintor actual Peter Crann, con la Aparición a Tomás de la Parroquia de Vilches, también componen el conjunto.

De la obra de Francisco Baños, junto a lo aportado anteriormente, se incluye un Rostro de Cristo que refleja su realeza profunda y espiritual.

Termina este conjunto con una pintura anónima de la Parroquia de San Juan de Jaén, que reproduce a María Inmaculada que supera al dragón apocalíptico, y que se ofrece a la Santísima Trinidad, referencia fundamental, origen y meta de toda andadura cristiana. por este cuadro, en María, se simboliza toda la apocalíptica cristiana.