Sala Séptima: 
“No busquéis entre los muertos al que vive” (Lc 24,5)

1. Obras expuestas

2. Explicación

La Piedad de Pedro Machuca

Prólogo: “¿Quién dice la gente que soy?” (Mc 8,27)
Con esta frase tomada del Evangelio de Marcos, se pretende introducir al visitante en la aventura de conocer a Jesucristo

Sala Primera: “Tanto amó Dios al mundo” (Jn 3,16)
Pretende presentar una síntesis de la primera parte de la Historia de la Salvación: el Antiguo Testamento

Sala Segunda: “La Palabra se hizo carne” (Jn 1,14)
Contiene propiamente el tema de la Encarnación, desde la Anunciación hasta la Infancia

Sala Tercera: “Pasó haciendo el bien” (Hch 10,38)  
La venida de Cristo al mundo ha sido nuestra salvación

Sala Cuarta: “Se despojó de su rango” (Fil 2,7)
La vocación de Jesús encargada por su Padre conlleva amar al hombre hasta despojarse de su rango y categoría divina, “pasando por un hombre de tantos”

Sala Quinta: “Cargó con nuestros pecados” (1 Pe 2,24)
Una de las escenas de pasión que más ha llegado a la sensibilidad popular es el Nazareno

El Resucitado de Rubio Vernia

Sala Sexta: “El Rey de los Judíos” (Mc 15,26)  
Este apartado se refiere al reinado desde el servicio que encarna Jesús

Sala Séptima: “No busquéis entre los muertos al que vive” (Lc 24,5)  
La resurrección de Jesús es la piedra de toque de todo el cristianismo, y desde donde arranca la fe.

Sala Octava: “Esto es mi Cuerpo” (Mc 14,22) La presencia sacramental por excelencia de Jesucristo es la Eucaristía

Sala Novena: “Conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40)  
El presente espacio puede ser, a primera vista, el más original y atrevido, a la vez que incomprendido

Sala Décima: “Señor mío, y Dios mío” (Jn 20,28)
Pretende contener este apartado toda la cristología escatológica: Cristo, Señor de la historia

Epílogo: “Quien me ve a mí, ve al Padre” (Jn 14,9)
El itinerario catequético termina con esta frase extraída del Evangelio de San Juan, y a la que acompaña la excelente imagen del  Cristo de la Expiración de S. Bartolomé de Jaén

 Sala Séptima: “No busquéis entre los muertos al que vive”
 (Lc 24,5)  

La gran novedad que entraña Jesús es que la muerte ni es el final, ni la realidad más poderosa; por el contrario, es superable, y no hay ninguna situación en sí misma irreversible: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso".

OBRAS EXPUESTAS

Nuestra Señora de la Angustias, de José de Mora: Catedral de Jaén

Yacente de Sebastián Santos: Parroquia de La Asunción de Jódar

La Soledad de Sánchez Mesa: Parroquia de La Asunción de Villargordo

El Resucitado de Rubio Vernia: Parroquia de San Ildefonso de Jaén

Hachero de Maestro Bartolomé: Catedral de Jaén

Pie de Altar (antiguo sagrario): Capilla de San Andrés de Jaén

Piedad de Pedro Machuca: Museo Diocesano de Jaén

Resucitado. Coral: Catedral de Jaén

Piedad de alabastro: Catedral de Baeza

San Dimas: Parroquia de la Encarnación de Bailén

La Transfiguración de Berruguete. Foto: Retablo de El Salvador de Úbeda

La Transfiguración de Jamete. Foto: Portada de El Salvador de Úbeda

Relieve del Santo Entierro de Reolid: Parroquia de San Pablo de Baeza

 

EXPLICACIÓN

La Resurrección de Jesús es la piedra de toque de todo el cristianismo, y desde donde arranca la fe. En este apartado séptimo se quiere expresar todo el contenido teológico de forma figurativa y simbólica que encierra la victoria de Jesús sobre la muerte.

Una imagen de dimensiones sublimes de Cristo Resucitado puede  servir de eje central de la presente ambientación, para ello se ha escogido El Resucitado de Rubio Vernia de San Ildefonso de Jaén.

La muerte vencida se hace presente en tres magníficos ejemplares: Nuestra Señora de la Angustias, de José de Mora, expuesto al culto en la Catedral de Jaén; el Yacente de Sebastián Santos, de la Asunción de Jódar; y un relieve pequeño en dimensiones, pero exquisito en su factura de alabastro, atribuido al escultor baezano Gaspar Becerra, que se encuentra en el museo de la Catedral de Baeza: La Piedad en alabastro

Conviene destacar dentro de esta sala, dada su calidad artística, ya que ha sido objeto de variados estudios, la tabla de Piedad de Pedro Machuca, del Museo de la Catedral de Jaén; y el pequeño relieve, pero exquisito en su factura, del Santo Entierro de Juan de Reolid, de la Parroquia de San Pablo de Baeza.

La figura de María en su Soledad, previa a la resurrección, se presencializa con una imagen de Sánchez Mesa de la Parroquia de Villargordo.

Referidas a la Resurrección están: una miniatura  del Resucitado de un Libro Coral de la Catedral de Jaén, y un Pie del Altar (antiguo sagrario), de la Capilla de San Andrés de Jaén.

El Cirio Pascual es la expresión litúrgica y simbólica de la presencia de Cristo Resucitado en medio de su Iglesia. No podía faltar este símbolo cristológico junto al Hachero correspondiente, para lo que se escoge uno salido de la fragua del Maestro Bartolomé, en el siglo XVI, elaborado en hierro repujado y dorado.

Nuevamente se recurre a la técnica fotográfica para incorporar dos retablos de la Sacra Capilla de El Salvador de Úbeda y que tienen una misma motivación cristológica: la exaltación del humillado a través de la escena evangélica de La Transfiguración: La Transfiguración de piedra, que corona la fachada principal, de Jamete;  La Transfiguración policromada que centra el Retablo Mayor del Templo, de Berruguete.

Para concluir este conjunto, habría que hacer un énfasis especial en la talla barroca de San Dimas, el buen ladrón, que se encuentra en Bailén: es el hombre resucitado y rescatado de la muerte por Cristo, y por ello, el que se constituye prototipo del triunfo que espera a todo seguidor del Crucificado. Una talla plena de calidad artística y de contenido religioso.