Sala Novena:
“Conmigo lo hicisteis” (Mt 25, 40)

1. Obras expuestas

2. Explicación

Santo Entierro de Palma Burgos

Prólogo: “¿Quién dice la gente que soy?” (Mc 8,27)
Con esta frase tomada del Evangelio de Marcos, se pretende introducir al visitante en la aventura de conocer a Jesucristo

Sala Primera: “Tanto amó Dios al mundo” (Jn 3,16)
Pretende presentar una síntesis de la primera parte de la Historia de la Salvación: el Antiguo Testamento

Sala Segunda: “La Palabra se hizo carne” (Jn 1,14)
Contiene propiamente el tema de la Encarnación, desde la Anunciación hasta la Infancia

Sala Tercera: “Pasó haciendo el bien” (Hch 10,38)  
La venida de Cristo al mundo ha sido nuestra salvación

Sala Cuarta: “Se despojó de su rango” (Fil 2,7)
La vocación de Jesús encargada por su Padre conlleva amar al hombre hasta despojarse de su rango y categoría divina, “pasando por un hombre de tantos”

Sala Quinta: “Cargó con nuestros pecados” (1 Pe 2,24)
Una de las escenas de pasión que más ha llegado a la sensibilidad popular es el Nazareno

Jiménez, de Cerezo

Sala Sexta: “El Rey de los Judíos” (Mc 15,26)  
Este apartado se refiere al reinado desde el servicio que encarna Jesús

Sala Séptima: “No busquéis entre los muertos al que vive” (Lc 24,5)  
La resurrección de Jesús es la piedra de toque de todo el cristianismo, y desde donde arranca la fe.

Sala Octava: “Esto es mi Cuerpo” (Mc 14,22) La presencia sacramental por excelencia de Jesucristo es la Eucaristía

Sala Novena: “Conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40)  
El presente espacio puede ser, a primera vista, el más original y atrevido, a la vez que incomprendido

Sala Décima: “Señor mío, y Dios mío” (Jn 20,28)
Pretende contener este apartado toda la cristología escatológica: Cristo, Señor de la historia

Epílogo: “Quien me ve a mí, ve al Padre” (Jn 14,9)
El itinerario catequético termina con esta frase extraída del Evangelio de San Juan, y a la que acompaña la excelente imagen del  Cristo de la Expiración de S. Bartolomé de Jaén

Sala Novena: “Conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40)

El rostro preferido de Dios está en los pobres y en los niños, aunque esto vaya cargado de sorpresa: "¿Cuándo te vimos con hambre...?". En ellos el Misterio se hace concreto, y lo Espiritual, icono.

OBRAS EXPUESTAS

Santo Entierro de Palma Burgos: Parroquia de Santa María de Úbeda

Jiménez, de Cerezo: Museo de Villargordo

Mujeres aceituneras, de Viribay: Subdelegación del Gobierno de Jaén

Maternidad, de Zabaleta: Museo Provincial de Jaén

"El Goma", de Pérez Aguilera: Colección particular

Torso de clamor, de González Orea: Museo Municipal de Andújar

 

EXPLICACIÓN

El presente espacio puede ser, a primera vista, el más original y atrevido, al vez que incomprendido, si falta una ajustada explicación.

Es extraño reunir, dentro de este tipo de exposición, obras pictóricas de autores contemporáneos que no tienen como temática lo religiosos, ni mucho menos lo cristológico. Sin embargo, todo tiene su explicación: Este conjunto, salvo el grupo central ocupado por el Santo Entierro, y que la comunidad ubetense conserva desde que salió del taller de Palma Burgos, no forma un espacio religioso, aunque sí eminentemente cristiano.

Siguiendo el capítulo 25 del Evangelio de San Mateo en donde Jesucristo se identifica con el pobre, el enfermo, el débil, el perdedor..., se pretende hacer una figuración de otra presencia cristológica, que por no ser religiosa, no deja de ser cristiana: los campesinos, la mujer trabajadora, los indigentes, el vagabundo... constituyen lugares privilegiados de encuentro con el Señor. Por eso, él mismo recordará: "cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis" (Mt 25,40). Las siguientes palabras del Papa Pablo VI, hace treinta años, ante los campesinos colombianos pueden servir de ilustración para entender actualizado este apartado: "Vosotros sois un signo, una imagen, un misterio de la presencia de Cristo... Toda Tradición de la Iglesia reconoce en los pobres el sacramento de Cristo... Vosotros sois Cristo para Nos".

Componen la sala, junto al grupo de Palma Burgos ya referido, un cuadro de Francisco Cerezo titulado Jiménez, del museo que su pueblo natal de Villargordo le dedica; y Mujeres aceituneras, de Miguel Viribay. El hombre roto, incompleto por el dolor, sin rostro, pero herido, también es lugar cristológico, por eso se incorpora la escultura de Torso de clamor del andujano González Orea.

Otra presencia de Cristo son los niños: "Quien recibe a un niño, a mí me recibe" (Lc 9,48). Por ello se incluye, para completar este conjunto, una Maternidad de Rafael Zabaleta que subraya la inocencia infantil, y el niño de Pérez Aguilera "El Goma" que retrata alma indefensa y su transparencia interior.

La aportación de estas obras de pintores actuales salidos de tierra giennense abren la Magna Exposición al diálogo con el mundo de la cultura actual, sin cerrarse sólo a una mirada retrospectiva. Sirve, por tanto, para expresar una fe en continuo diálogo con el hombre de hoy.