Málaga Santera: Todo sobre la Semana Santa de Málaga
CARMEN
Contenido actualizado el 19 de Enero del 2005


Decreto de Coronación de Nuestra Señora del Carmen

Tras la petición de la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen de la Coronación Canónica de su Sagrada Titular efectuada al Obispo Antonio Dorado, este decretó el 16 de Julio del 2003 la autorización de Coronación de la imagen.
A continuación se reproduce el citado decreto íntegramente:

"La devoción a la Virgen del Carmen está profundamente arraigada en nuestro pueblo. Desde tiempo inmemorial, ha estado vinculada a las gentes de la mar, que desde siempre la han considerado como su Patrona y Protectora; así mismo, ha sido declarada Patrona de la Marina Española. La devoción popular a la Virgen del Carmen tiene una expresión concreta en el Santo Escapulario, símbolo que el Santo Padre ha evocado en su Carta del año 2001 dirigida a la Orden del Carmen, con motivo del 750 Aniversario de la entrega del Escapulario; lo ha señalado como un signo de la protección continua de la Virgen, y un testimonio de que la devoción a Ella no sea para nosotros algo puntual, sino un hábito, una forma de vivir. El Escapulario o la medalla del Carmen es un signo de alianza de amor entre María y sus hijos.
El culto a la Virgen del Carmen en nuestra Ciudad de Málaga, está íntimamente vinculado a la Hermandad de la Virgen del Carmen, del popular Barrio del Perchel. La citada Hermandad fue fundada el 14 de Agosto de 1863, en su sede canónica actual de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Carmen de Málaga, regida entonces por la Orden de los PP. Carmelitas Descalzos y en la actualidad por los PP. Claretianos. Ambas Congregaciones religiosas han custodiado con reverencia y promovido con amor la devoción a esta advocación mariana.
La santa Madre Iglesia no ha dudado en afirmar repetidamente la legitimidad del culto tributado a las imágenes de Cristo, de su Madre y de los santos y con frecuencia ha orientado a los fieles sobre el significado de este culto.
La veneración de las imágenes de Santa María Virgen frecuentemente se manifiesta adornando su cabeza con una corona real. La costumbre de representar a la Santísima Virgen ceñida con corona regia data de los tiempos del Concilio de Éfeso (431) y fue propagada en Occidente por los fieles, religiosos o laicos, sobre todo desde finales del siglo XVI. Los Romanos Pontífices no sólo secundaron esta forma de piedad popular, sino que, además, personalmente o por medio de obispos por ellos delegados, coronaron imágenes de la Virgen Madre de Dios ya insignes por la veneración pública. Y, al generalizar esta costumbre, se organizó el rito para la Coronación de las imágenes de Santa María Virgen, incorporándose a la Liturgia Romana.
Con este rito reafirma la Iglesia que Santa María Virgen con razón es tenida e invocada como reina, ya que es Madre del Hijo de Dios, Rey del Universo, Colaboradora augusta del Redentor, discípula perfecta de Cristo y miembro supereminente de la Iglesia (Sagrada Congregación para los Sacramentos y el culto divino, Ritual de la Coronación de una imagen de Santa María Virgen [14-II-83].
Corresponde al Obispo de la Diócesis, juntamente con la comunidad local, juzgar sobre la oportunidad de coronar una imagen de la Santísima Virgen, teniendo en cuenta la devoción popular que suscita y el cultivo del genuino culto litúrgico y el apostolado cristiano. Por ello, estudiada la solicitud y el dossier que se adjuntaba por parte de la Junta de Gobierno de la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen, con sede canónica en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Málaga, estimamos que se reúnen los requisitos expuestos en los Criterios para la coronación canónica de imágenes, aprobados por nuestro Consejo Episcopal (11 - X - 99).
En consideración a todo lo expuesto, por el presente

DECRETO

Accedemos a la Coronación de la imagen de Nuestra Señora del Carmen, titular de la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen, con sede canónica en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de la Ciudad de Málaga.
El Canto de la Salve Marinera es una súplica a la Madre de Dios, ante la que nos postramos implorando que vuelva a nosotros sus ojos de misericordia y nos ponga bajo su manto protector. Las palabras de la Santísima Virgen en el Himno del Magnifica, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador (Lc. 1, 47), inspiran nuestro canto de alabanza, que proclama a Jesucristo ayer, hoy y siempre como Salvador y Redentor del Mundo.
Dado en Málaga, a dieciséis de Julio del dos mil tres, Festividad de Nuestra Señora del Carmen".


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