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Historia de la
Coronación de María Santísima de la
Esperanza
El 14 de Marzo
de 1953, el Cofrade García del Olmo pidió
que se aplazara la construcción de una nueva
corona para la Dolorosa, a esperas de la
Coronación Canónica de la misma. La
propuesta se apoyó en su mayoría, empezando
en aquel momento una comisión para su
estudio.
La Cofradía continuó con esta propuesta y
con el deseo de Málaga de ver coronada a la
Esperanza. La junta de Gobierno de Carlos
Gómez Raggio, dio un nuevo impulso a tal
hecho, de manera que el por entonces Vicario
General de la diócesis Francisco Carrillo,
animó a los directivos esperancistas a
solicitar la Coronación Canónica de la
Virgen.
La muerte de Francisco Carrillo frenó los
planes de Coronación de la Virgen de la
Esperanza una vez más, debido a otra serie
de problemas, como la desaparición de la
capilla donde se encontraban las imágenes
desde hacía años.
El 15 de Enero de 1985 se presenta al Obispo
de Málaga la solicitud formal para la
Coronación de María Santísima de la
Esperanza. Al frente de esta solicitud, se
unen las restantes hermandades de la
Agrupación de Cofradías, institución que
obsequia a la Virgen con la Medalla de Oro.
En esta solicitud va incluido un completo
estudio estilístico e iconográfico de la
Santísima Virgen, incluyendo un estudio
radiológico, de Martínez Morillo.
El 28 de Mayo de 1985, el por entonces
Obispo de Málaga, Ramón Buxarrais, reconoce
que el expediente mandado por la cofradía
para la concesión de la Coronación Canónica,
admitiendo que la Virgen de la Esperanza es
la imagen más antigua de las que se
procesionan en Málaga, con una clara
devoción por parte de los malacitanos,
expresada a través de los siglos de su
historia.
El 12 de Marzo de 1986 se firma la
autorización para el proceso de Coronación
Canónica de la Santísima Virgen, después de
recoger varios datos históricos y
testimonios devocionales hacia la Virgen de
la Esperanza. En 1987, el Obispado de Málaga
se dirige al Nuncio Apostólico de España
para invitarle a la Coronación Canónica de
la Santísima Virgen, que se celebraría el 18
de Junio de 1988. Al poco tiempo de esta
invitación, el Nuncio confirmó su presencia
en la celebración del acto mariano que
tendría lugar al próximo año en la capital
malacitana.
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