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Jornada de
Coronación de María Santísima de la
Esperanza
Unos días antes de su Coronación
Canónica, la Virgen presidió el altar mayor de su recién
inaugurado Templo. En este altar mayor estaba alumbrada por su candelería
y engalanada con claveles y gladiolos de color blanco. La Santísima
Virgen presidió el Triduo de Coronación, predicado por
Fray Ricardo de Córdoba. La Virgen estaba vestida con su saya
procesional, obra de Esperanza Elena Caro, su manto de camarín,
y puesta sobre sus sienes la diadema en plata sobredorada y marfil realizada
por los talleres Villarreal en la década de los 70 y que fue
diseñada por Juan Casielles del Nido. En el centro de esta corona
se encuentran 2 ángeles de marfil sosteniendo un ancla.
El pregón de la Coronación Canónica fue pronunciado
1 semana antes de su coronación, el 11 de Junio, en el Teatro
Cervantes, por José Ruiz. A continuación dispongo un fragmento
del final de este pregón:
"...Vamos a coronarla porque, ahora muy respetuosamente, con
talante oracional, viajeros por el túnel intemporal de la Esperanza,
podríamos añadir algo a los hechos del Evangelio de la
Epifanía; y si los Magos de Oriente llevaron al niño -la
redundancia en este caso es obligada- le traemos una corona a su madre,
porque ésta no es tierra de protestantes ni de moros, sino que
es la tierra de María Santísima, y lleva la Esperanza
341 años paseándose gloriosamente por las calles de Málaga.
Es, al fin, una cuestión de señorío popular de
este pueblo nuestro para una Nazarena del Perchel, inigualable Reina
y Gran Señora, porque ser malagueño es, además
de una naturaleza, que eso le puede pasar a cualquiera, una vocación
de asumirlo, ejercerlo, sentirlo y hasta parecerlo..."
Por fin llegó el día 18 de Junio, día de la Coronación
Canónica de la Santísima Virgen. A primera hora de la
tarde, salía desde el templo de la Esperanza, la procesión.
Todas las cofradías acompañaron esta procesión
con sus guiones representativos. La Virgen realizó una salida
a los sones del "Himno de la Coronación", obra maestra
de Perfecto Artola e interpretada por la banda de "Carmen de Salteras"
que acompañaba aquél día especial a la Santísima
Virgen. El trono procesional de la Virgen iba adornado con piñas
de azucenas, que era el preferido por los archicofrades de la Esperanza.
El paso por la Alameda fue espectacular... todo el pueblo de Málaga
estaba esperando a una de las Vírgenes con más devoción
de la capital. El itinerario fue el siguiente: Hilera, Avenida Andalucía,
Puente Tetuán, Alameda, Puerta del Mar, Martínez, Larios
y Plaza de la Constitución.
Ya en la plaza de la Constitución, la imagen se colocó
ante el dosel que cobijaría su trono, que, en aquél día
hizo las veces de altar de Coronación. La idea de coronar a la
Virgen en la plaza de la Constitución viene de que en ese lugar
se realiza la Bendición del Nazareno del Paso. La plaza estaba
engalanada con flores en los balcones y se dispusieron unas tribunas
para cerrar el espacio y que las personas allí congregadas no
pusieran pasarla, realizándose así una especie de recinto
cerrado.
La ceremonia de coronación fue presidida por el Nuncio Apostólico
de España, Martio Taggliaferri. En el momento de la Coronación
los padrinos de la misma, que fueron Francisco Toledo (que impuso la
Medalla de Oro de la Agrupación de Cofradías a la Virgen)
y Sánchez Segarra (persona que salvó a la Virgen de la
Esperanza de los sucesos de Mayo del 31), subieron con el Obispo y otros
sacerdotes al trono de la Virgen. El Nuncio depositó sobre las
sienes de la Virgen la corona obra de los Talleres de Granda, besando
a la Virgen en sus mejillas. En ese instante cumbre de la Coronación,
la Orquesta de Cámara de Málaga y la Coral Santa María
de la Victoria, entonaron el Aleluya de "El Mesías".
La procesión de regreso fue más multitudinaria si cabe
que la que se celebró para llegar a la Plaza de la Constitución.
Tras pasar por la calle Carretería, se llegó a la Tribuna
de los Pobres, lugar donde se dedicó un homenaje con cantes y
bailes propios de Málaga. El itinerario a partir de ahí
fue el siguiente: Puente de la Aurora, Mármoles, Armengual de
la Mota e Hilera. Al llegar a su templo, los allí concentrados
despidieron a la Virgen Coronada entre aplausos y vítores a María
Santísima de la Esperanza, sin duda, una de las imágenes
con más devoción (por no decir la que más) de las
que se procesiona en Málaga.
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