Málaga Santera: Todo sobre la Semana Santa de Málaga
ESPERANZA
Contenido actualizado el 19 de Enero del 2005


Jornada de Coronación de María Santísima de la Esperanza

Unos días antes de su Coronación Canónica, la Virgen presidió el altar mayor de su recién inaugurado Templo. En este altar mayor estaba alumbrada por su candelería y engalanada con claveles y gladiolos de color blanco. La Santísima Virgen presidió el Triduo de Coronación, predicado por Fray Ricardo de Córdoba. La Virgen estaba vestida con su saya procesional, obra de Esperanza Elena Caro, su manto de camarín, y puesta sobre sus sienes la diadema en plata sobredorada y marfil realizada por los talleres Villarreal en la década de los 70 y que fue diseñada por Juan Casielles del Nido. En el centro de esta corona se encuentran 2 ángeles de marfil sosteniendo un ancla.
El pregón de la Coronación Canónica fue pronunciado 1 semana antes de su coronación, el 11 de Junio, en el Teatro Cervantes, por José Ruiz. A continuación dispongo un fragmento del final de este pregón:
"...Vamos a coronarla porque, ahora muy respetuosamente, con talante oracional, viajeros por el túnel intemporal de la Esperanza, podríamos añadir algo a los hechos del Evangelio de la Epifanía; y si los Magos de Oriente llevaron al niño -la redundancia en este caso es obligada- le traemos una corona a su madre, porque ésta no es tierra de protestantes ni de moros, sino que es la tierra de María Santísima, y lleva la Esperanza 341 años paseándose gloriosamente por las calles de Málaga. Es, al fin, una cuestión de señorío popular de este pueblo nuestro para una Nazarena del Perchel, inigualable Reina y Gran Señora, porque ser malagueño es, además de una naturaleza, que eso le puede pasar a cualquiera, una vocación de asumirlo, ejercerlo, sentirlo y hasta parecerlo..."
Por fin llegó el día 18 de Junio, día de la Coronación Canónica de la Santísima Virgen. A primera hora de la tarde, salía desde el templo de la Esperanza, la procesión. Todas las cofradías acompañaron esta procesión con sus guiones representativos. La Virgen realizó una salida a los sones del "Himno de la Coronación", obra maestra de Perfecto Artola e interpretada por la banda de "Carmen de Salteras" que acompañaba aquél día especial a la Santísima Virgen. El trono procesional de la Virgen iba adornado con piñas de azucenas, que era el preferido por los archicofrades de la Esperanza. El paso por la Alameda fue espectacular... todo el pueblo de Málaga estaba esperando a una de las Vírgenes con más devoción de la capital. El itinerario fue el siguiente: Hilera, Avenida Andalucía, Puente Tetuán, Alameda, Puerta del Mar, Martínez, Larios y Plaza de la Constitución.
Ya en la plaza de la Constitución, la imagen se colocó ante el dosel que cobijaría su trono, que, en aquél día hizo las veces de altar de Coronación. La idea de coronar a la Virgen en la plaza de la Constitución viene de que en ese lugar se realiza la Bendición del Nazareno del Paso. La plaza estaba engalanada con flores en los balcones y se dispusieron unas tribunas para cerrar el espacio y que las personas allí congregadas no pusieran pasarla, realizándose así una especie de recinto cerrado.
La ceremonia de coronación fue presidida por el Nuncio Apostólico de España, Martio Taggliaferri. En el momento de la Coronación los padrinos de la misma, que fueron Francisco Toledo (que impuso la Medalla de Oro de la Agrupación de Cofradías a la Virgen) y Sánchez Segarra (persona que salvó a la Virgen de la Esperanza de los sucesos de Mayo del 31), subieron con el Obispo y otros sacerdotes al trono de la Virgen. El Nuncio depositó sobre las sienes de la Virgen la corona obra de los Talleres de Granda, besando a la Virgen en sus mejillas. En ese instante cumbre de la Coronación, la Orquesta de Cámara de Málaga y la Coral Santa María de la Victoria, entonaron el Aleluya de "El Mesías".
La procesión de regreso fue más multitudinaria si cabe que la que se celebró para llegar a la Plaza de la Constitución. Tras pasar por la calle Carretería, se llegó a la Tribuna de los Pobres, lugar donde se dedicó un homenaje con cantes y bailes propios de Málaga. El itinerario a partir de ahí fue el siguiente: Puente de la Aurora, Mármoles, Armengual de la Mota e Hilera. Al llegar a su templo, los allí concentrados despidieron a la Virgen Coronada entre aplausos y vítores a María Santísima de la Esperanza, sin duda, una de las imágenes con más devoción (por no decir la que más) de las que se procesiona en Málaga.


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