Problemas sexuales de parejas.
Personas solas necesitadas de calor humano.
Problemas de eyaculación precoz, impidiendo a nuestra pareja llegar al éxtasis multiorgásmico.
Sanar las heridas del pasado que nos impiden vivir.
Eliminar tabúes, complejos y traumas arraigados en nuestro interior.
Negarse a todo eso es como negarnos el respirar, llevando cadenas invisibles que nos hacen sentirnos prisioneros manteniendo relaciones insatisfactorias o buscando la solución en nuevas relaciones.
Conocer el potencial y placer desconocido de nuestro interior, con erotismo.
Socialmente en muchas culturas la mujer sexualmente ha desempeñado un papel secundario debido a religión, cultura, dominación de género etc., destinada simplemente a la reproducción, reservando el derecho al disfrute u obtención de satisfacción sexual o emotiva al género masculino, llegando a creer en multitud de ocasiones, que la mujer es frígida, teniendo problemas de inapetencia, desánimo, pérdida de autoestima, llegando a sentirse humillada, o inferior, el típico comentario; " no sirvo, no gusto, que disfrute el, etc.", etc. Llevando todo ello a poner distancias entre la pareja, refugiarse en los hijos, trabajo, hogar, y en consecuencia, el hombre culpar a la mujer de frigidez, de falta de erotismo de imaginación, dando por hecho que es así, que es algo común en la mujer, que el hombre está por encima teniendo más necesidad y actividad sexual que ella, buscando, imaginando fuera de la pareja nuevas emociones o aventuras donde realizar a cabo sus fantasías o deseos, llegando comúnmente a la ruptura de la relación. Ante todo eso no hay que buscar la culpabilidad en nadie, simplemente no sabemos apreciar, escuchar ver a nuestra pareja por igual, la mujer siente lo mismo, tiene fantasías, deseo de placer, y un poder y capacidad sexual muy superior al hombre, el varón debe saber desarrollar el lado femenino e intensificarlo, no por ello apartamos la mascunilidad, al contrario es algo que la mujer aprecia y desea. Hay que ser un poco egoístas y saber reconocer y admitir lo que queremos y deseamos, eliminando tabúes, complejos, vergüenzas y miedos o represiones sociales, al mismo tiempo hay que pedir y expresar nuestras fantasías o necesidades a nuestra pareja sin temores, el único problema es la falta de comunicar todo esto, no hay que encerrarse diciendo " no sirvo", o pensar en que hay un problema físico ante todo eso, es mas simple, la necesidad es la misma, la única diferencia radica en el tiempo y en la forma, el hombre por norma tiende a buscar el acto sexual o coito como objetivo, olvidándose de todos los detalles y apreciar todo el juego que hay antes del acto, llevando como consecuencia a la eyaculación precoz, que no es así como deberíamos llamarlo sino anticipada, lo importante no es la meta, si no el camino que lleva hacia ella. La mujer es mas emocional, necesita de una fase previa sentir que se le habla, que se le dedica el tiempo a ella, sin prisas en llegar a la meta, el hombre debe sentirse alegrado de eso, es un gran regalo poder dedicar todo este tiempo a satisfacer a la mujer, saber apreciar y aprovechar esta capacidad de la mujer, allí esta el verdadero gozo. En ocasiones se hablar que mediante TANTRA se alcanza un orgasmo no genital, si no, localizado en todo el cuerpo, mucho mas intenso, en el que notamos una explosión de energía sumamente gozosa, y en el caso del hombre de un orgasmo sin eyaculación, pudiendo llegar a sentir varios, aunque es necesario cierto entrenamiento o nivel. En más de una ocasión la mujer, aunque lleve años sexualmente activa, siente este tipo de orgasmo, por primera vez a la madurez, o al probar el sexo tántrico, creyendo erróneamente que los que había experimentado hasta ese momento no eran orgasmos plenos, que había perdido el tiempo de alguna manera, que ahora saben lo que es disfrutar y gozar. Realmente no es así, lo único que es otro tipo de gozo o éxtasis, mas profundo, amplio en donde se siente el placer en todos los rincones del cuerpo, siendo otro tipo, no concentrado en los genitales, no es mejor ni peor, es distinto. Quizás es el más adecuado o identificado con los deseos de la mujer, pero igual de satisfactorio para el hombre.