Resención
sobre el libro “Vacas, cerdos, guerras y brujas” de Marvin Harris. Alianza
editorial. Madrid, edición 1999.
Contextualización.-
Marvin Harris,
nacido en 1927, pertenece a la corriente neoevolucionista y dentro de estos a la
escuela del materialismo cultural. Es un antropólogo de gran fama
internacional, muchos de sus libros son grandes éxitos editoriales. Es seguido
por muchos aficionados a la antropología, más que por otros colegas antropólogos,
con los que ha tenido grandes y numerosas discrepancias debido a las ácidas críticas
que vierte frecuentemente contra ellos y el énfasis que pone al defender sus
propias posiciones ideológicas. Harris es habitualmente invitado a simposios
antropológicos en todo el mundo y a pesar de sus 72 años, sigue desarrollando
una actividad académica, científica y literaria intensísima.
Su materialismo cultural, es una propuesta metodológica que trata de
explicar las diferencias y semejanzas en el pensamiento y comportamiento que
hallamos en los grupos humanos, mediante el estudio de las constricciones
materiales a que están sujetos los seres humanos. Es decir una explicación
materialista de los fenómenos socioculturales. Ante el evolucionismo una de sus
diferencias sería la de realizar estudios sincrónicos. El materialismo
cultural se basa en cuatro principios:
-
Es nomotético: Se pueden establecer
leyes generales.
-
Dos perspectivas básicas emic y etic:
Emic es lo que manifiestan en toda su amplitud los comportamientos estudiados.
Etic es la interpretación elaborada científicamente por el investigador antropólogo,
de un comportamiento.
-
El patrón universal de la cultura: Para
comprender las culturas, Harris comenta que el antropólogo debe recoger y
organizar los datos referentes a las mismas, en relación con los aspectos
socioculturales presentes en todas las culturas. A la estructura de estas partes
recurrentes la denomina patrón universal. Harris propone tres categorías:
o
Infraestructura.- Se compone de las
actividades etic y conductuales mediante las cuales toda sociedad satisface los
requisitos mínimos de subsistencia (modo de producción) y regula el
crecimiento demográfico (modo de reproducción).
o
Estructura.- Compuesta por las
actividades económicas y políticas de tipo etic, mediante las que toda
sociedad se organiza en grupos que regulan, distribuyen e intercambian bienes y
trabajo.
o
Superestructura.- Engloba el resto de las
actividades, formas de conducta, aspectos mentales y emic de la infraestructura
y estructura.
-
Determinismo infraestructural o
tecnoambiental: Sostiene que la aplicación de tecnologías similares a entornos
similares, tiende a producir disposiciones similares de producción y distribución,
que a su vez dan lugar a agrupaciones y sistemas de valores y creencias
similares.
Marvin Harris piensa que los principales impulsores
de la historia, han sido los ciclos económicos repetidos continuamente con un
esquema básico: la presión demográfica
promueve la intensificación de la producción, que con el tiempo agota
el entorno. Ante esto, los diferentes grupos sociales reaccionan de una forma u
otra según sea su entorno y la cantidad de recursos de los que se dispongan.
En “vacas, cerdos, guerras y brujas”, analiza y
explica bajo esta visión, situaciones y comportamientos límites no explicados
anteriormente por otros antropólogos anteriormente. Hechos que siempre fueron
considerados “enigmas antropológicos”.
Ideas
principales.-
En el primer capítulo titulado “la madre vaca”, Harris analiza el
comportamiento del pueblo hindú con las vacas a las que consideran sagradas. En
principio parece un contrasentido que los hindúes pasen hambre teniendo tan a
mano una fuente directa de proteínas. La principal función de la vaca cebú no
es dar leche, pues esta especie de vaca da poca, es engendrar bueyes que sirvan
como animales de tiro, fundamental para arar los campos y transportar las
mercancías y por lo tanto para la supervivencia de los campesinos. Las vacas
también son útiles por el estiércol que producen, que el campesino aprovecha
como combustible, abonar los campos y como aislante recubriendo el suelo de sus
viviendas. Por lo tanto el amor a las vacas del hindú, mantiene un ecosistema
útil para la supervivencia de sus campesinos.
En el segundo capítulo titulado porcofilia y porcofobia, el autor
analiza las causas de que determinadas culturas como musulmanes y judíos,
prohiban el consumo y crianza de los cerdos, mientras que otras en Nueva Guinea
o algunas islas de Melanesia, le rinden culto.
Explica que la prohibición del consumo de cerdo no se debe relacionar
como se ha hecho hasta ahora con medidas higiénico sanitarias para el control
de la triquinosis, sino por razones enormemente prácticas, en los países con
clima cálido suelen tener problemas para abastecerse de agua, el cerdo no se
adapta bien a esos climas porque suda poco, tiene un importante recubrimiento de
grasa, no tiene pelo que le sirva de aislante y por tanto necesita grandes
cantidades de agua para regular su temperatura corporal. Además en una zona de
pocos recursos, compite por el mismo tipo de alimentos que el hombre. Por otro
lado los porcófilos de Nueva Guinea y Melanesia rinden culto al cerdo, porque
en su medio natural tienen abundante cantidad de agua y vegetación, por lo
tanto es un animal que se adapta muy bien a esas condiciones, denotando
prestigio y riqueza el tener muchos cerdos.
La guerra primitiva es analizada en el siguiente capítulo, estudiando
los comportamientos de los Maring de Nueva Guinea, llega a la conclusión de que
la guerra salvaje, es el precio que algunas culturas primitivas tienen que pagar
por el exceso de población masculina, al permitir el infanticidio de niñas y
ser incapaces de tener un eficaz control demográfico, por lo que la guerra se
transforma en ese control.
En el macho salvaje, Harris analiza la supremacía del varón como caso
de retroalimentación positiva en las culturas primitivas, ya que las guerras
hacen que las mujeres cuiden mejor a sus hijos varones e incluso maten a sus
hijas, para tener un mayor número de varones agresivos y feroces, que a su vez
se convertirán en varones dominadores, persistiendo el dominio sexista del varón
mientras existan condiciones de guerra.
En el Potlach, centra el estudio en el comportamiento aparentemente
irracional que se da entre algunos jefes de tribu de regiones costeras del sur
de Alaska, cuando una vez al año en unas fiestas que duran varios días, en los
que literalmente se consumen los recursos alimenticios y de otro tipo que habían
acumulado a lo largo de muchos meses. Fundamentalmente el Potlach es un festín
competitivo, un mecanismo para asegurar la producción y distribución de la
riqueza, entre pueblos que todavía no han desarrollado plenamente una clase
dirigente.
El culto de “cargo” o “cargo fantasma”, es analizado en el
siguiente capítulo, este fenómeno esta relacionado con la llegada de
embarcaciones o aviones portadores de alimento y útiles procedentes de
civilizaciones industriales, este fenómeno relacionado con aspectos
interpretados bajo la perspectiva del nativo, de las ideas religiosas
transmitidas por los misioneros que iban en esos barcos, llevan al nativo
mediatizado por algún profeta, a montar todo un culto relacionado con la
llegada de estos “cargos”.
La figura genérica del Mesías, es analizada por Marvin Harris, entendiéndose
perfectamente la figura del Mesías – libertador – guerrero entre pueblos
sojuzgados por otros, como era el caso de los Judíos en tiempos de Jesucristo y
atiende a la aparición del Mesías pacífico como un fenómeno de adaptación a
la realidad del dominio Romano sobre Judea.
En los últimos capítulos, describe el significado práctico de las
brujas, así como los motivos de su persecución y exterminio. Las propias
autoridades, con la inquisición al frente, mantuvieron durante un periodo de
tiempo, una campaña de terror que inflamó con rapidez en las crédulas gentes
de la época, las brujas eran acusadas de todo lo malo que les ocurría, para
garantizar con ello mediante la represión indiscriminada, el mantenimiento del
privilegio de los poderosos. Todo aquel que estuviera en contra de los intereses
de la iglesia o los poderosos era acusado de brujería y ajusticiado. El retorno
de las brujas, analizado en el último capítulo, se asocia a un estilo de vida
conocido como contracultura, en un intento de predominio de las capacidades no
intelectuales, menospreciando o infravalorando las condiciones objetivas de vida
de la gente. Este retorno de las brujas, lo describe Harris como un nuevo
intento de perpetuar situaciones de injusticia y dominio en el mundo, ya que la
conciencia y la moralidad, se desentienden en demasiadas ocasiones de las
realidades prácticas.
Globalmente en este libro, Marvin Harris defiende que la gran mayoría de
los fenómenos culturales inexplicables, tienen su explicación de la mano del
materialismo cultural. El análisis objetivo de las situaciones sociales, la razón
y la inteligencia, son los caminos para responder objetivamente a los enigmas
antropológicos. Por primitivo que sea un pueblo, ninguno se comporta
irracionalmente a la luz de un análisis objetivo de su conducta.
El planteamiento general de Marvin Harris para analizar el mundo actual,
es partir del axioma de que todas las conductas humanas tienen un componente
racional claro, por muy distintas que sean las culturas y los hechos que se
estudien. Por ello aborda decididamente aspectos de algunas culturas
aparentemente irracionales y calificados como inexplicables por otros estudiosos
de la humanidad, antropólogos o no.
En el prólogo de este libro,
Harris hace una corta pero clara
definición de principios basados en el predominio de la razón y que pueden
sintetizarse en lo siguiente: todo lo que hacen los hombres obedece a principios
de utilidad práctica para ellos, es decir básicamente la humanidad no tiene
comportamientos caprichosos, todos los comportamientos humanos si se analizan
bien, desde las perspectivas “etic” y “emic” tienen unas explicaciones
vulgares, entendiendo el autor como vulgares las explicaciones que están
ligadas a la Tierra y como el mismo dice textualmente están integradas por
“tripas, sexo, energía, viento, lluvia y otros fenómenos palpables y
ordinarios”.
Para demostrar sus tesis, Harris
estudia en este libro casos raros y controvertidos de comportamientos humanos,
en diferentes culturas actuales y pasadas que hasta ahora habían sido
“enigmas antropológicos” insolubles o conducidos a soluciones fáciles
ligadas a comportamientos irracionales. Afirma también que nuestra vida,
nuestro estado mental ordinario, es una conciencia profundamente mistificada es
decir, una conciencia aislada de un modo sorprendente de los hechos prácticos
de la vida y sin conciencia o lucidez racional sobre los motivos últimos de
nuestros comportamientos.
La siguiente cuestión que se
plantea es la pregunta de por qué ocurre esto, dándonos tres respuestas
aparentemente sencillas: el miedo, la ignorancia y el conflicto.
-
La ignorancia, porque
la mayoría de la gente desconoce la diversidad de alternativas que existen a su
estilo de vida. Evidentemente mientras más primitiva y cerrada es una cultura,
más acusado es este rasgo.
-
El miedo, porque ante
situaciones como el envejecimiento y la muerte, la conciencia falsa puede ser la
única defensa eficaz; Esta característica además no está ligada a un mayor
desarrollo cultural, por el contrario se presenta a veces más acentuada en
culturas desarrolladas y “modernas”.
-
El conflicto: en la
vida social ordinaria unas pocas personas ejercen control sobre la gran mayoría,
explotándolas en muchos casos. Estas desigualdades e injusticias se presentan
tan disfrazadas y mistificadas como la vejez y la muerte.
El arte y la política son las
herramientas que se utilizan para elaborar con los condicionantes anteriores,
verdaderas construcciones oníricas para impedir que la gente comprenda de
verdad en que consiste su vida y sobre todo porqué viven de determinada forma.
M. Harris dice que por todo esto
la conciencia cotidiana no puede explicarse a si misma, ya que su misma
existencia depende de la capacidad para negar los hechos que explican su
existencia, y al igual que no esperamos que los soñadores expliquen sus sueños,
tampoco podemos esperar que los participantes en los estilos de vida expliquen
sus estilos de vida.
Con estos criterios, intentando
“objetivar” los hechos humanos para su correcto análisis, se opone a otras
corrientes más contraculturales por así decirlo, que estudian los hechos
humanos desde perspectivas más subjetivas. Reivindica la aplicación del método
científico en el estudio de la Antropología como propósito primario y
principal.
Las principales criticas que le hacen a la obra de Marvin Harris otros antropólogos, es su excesivo alineamiento con el materialismo y por ende con el determinismo, con el consiguiente postergamiento del individuo y su dilución en el concepto “social”. Es decir, para hechos sociales que se produzcan con los mismos condicionantes ambientales, en patrones muy básicos, como la nutrición de supervivencia, puede ser cierto que todos los comportamientos son iguales. Pero cuando se introducen variables más complejas, la diversidad de comportamiento se hace evidente, lo que contradice en gran medida las previsiones materialistas y deterministas de Marvin Harris.