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ANTROPOLOGÍA DE ESPAÑA

 

En este trabajo se intenta ofrecer de forma resumida,  pero lo mas completa  posible, la antropología de los españoles que en principio parece simple, ya que el predominio de la raza mediterránea es patente en casi todo el territorio nacional, pero existen otros tipos e importantes variaciones regionales de gran interés. El lector puede utilizar los mapas (MAPA 1) y (MAPA 2), a fin de localizar los lugares geográficos que se citan respecto a las regiones autonómicas y a las provincias. Para mayor brevedad se prescinde de algunos datos prehistóricos, históricos y lingüísticos, y el estudio se limita casi exclusivamente a la antropología física actual, primeramente desde el punto de vista cronológico, y luego por regiones.

 

Comenzando por el Paleolítico Superior, España estuvo entonces habitada por individuos Cro-Magnon, que han sobrevivido al tiempo actual, tanto en su forma despigmentada o dálica, como en la pigmentada. Cuando llegó el Mesolítico y se retiró el hielo de la última glaciación, el clima se hizo mas suave, y los grandes animales típicos de la época glacial emigraron hacia el norte. Algunos de esos pobladores no se adaptaron al cambio y  para poder continuar cazando fueron también hacia el norte y ocuparon la Europa occidental, pero otros permanecieron en España, en la zona de clima mas frío y duro, donde aún quedaban algunos de los  grandes animales de cuya caza vivían, de manera que todavía hoy es posible encontrar supervivientes de esta raza en dicha zona. Los  rasgos físicos  mas importantes de los descendientes Cro-Magnon son su estatura y corpulencia superior a la media española, arcos superciliares prominentes, subbraquicefalia o mesocefalia, que puede llegar a la dolicocefalia entre los pigmentados,  y  en el caso de los dálicos,  pelo y ojos claros, aunque los dálicos españoles no son muy parecidos a los tipos también así llamados que actualmente habitan en Escandinavia o en el norte de Alemania, puesto que aquellos se han mezclado desde hace mucho tiempo con mediterráneos, lo que les  ha supuesto una menor corpulencia. Puede afirmarse de forma muy general, que los descendientes dálicos en España pueden encontrarse en el norte de Castilla la Vieja, en la provincia vasca interior de Alava y en Navarra mientras que el tipo Cro-Magnon pigmentado, se localiza sobre todo en Galicia y Aragón aunque unos y otros aparecen aisladamente en toda España, preferentemente entre los campesinos.

La llegada del Mesolítico trajo consigo cambios de importancia a causa del clima menos riguroso, lo que da lugar a una disminución de la corpulencia y de la  estatura de los pobladores peninsulares. No vamos a entrar en el examen de los  restos o materiales encontrados, que por desgracia son muy escasos, aunque es interesante indicar que tanto en los antiguos yacimientos como en algunas poblaciones actuales de origen mesolítico, ciertos antropólogos creyeron haber encontrado en algunas ocasiones  rasgos negroides, pero  en la actualidad puede afirmarse que ello no es cierto. Podemos citar los siguientes tipos, que todavía subsisten:

1) Tipos Capsienses: Se trata en realidad de varios elementos de origen africano,  que han dejado pocos restos óseos y no están  siempre bien diferenciados. Entre ellos hay  tanto dolicocéfalos parecidos a los mediterráneos, como braquicéfalos. Los supervivientes abundan  sobre todo en la mitad oeste de España y en la mitad sur de Cataluña ( MAPA 3),  pero el que aquí  nos interesa por su importancia numérica es el llamado occidental de constitución recia, moreno, con tendencia a la braquicefalia, cara ancha y de rasgos faciales finos, de manera que sus diferencias con el tipo alpino centroeuropeo (poco abundante en España) son escasas, siendo lógico suponer que este tipo mesolítico es el antecesor de los modernos alpinos, los cuales llegaron a la Península con las invasiones célticas y  reforzaron en muchos lugares la braquicefalia de los anteriores habitantes occidentales. Estos Capsienses, a pesar de ocupar  una amplia porción de terreno de España y de Portugal, no alcanzan la mayoría en ninguna zona.

2) Mediterráneo mesolítico: Es un tipo no siempre fácil de distinguir de los anteriores y mas tosco que el mediterráneo grácil. Se caracteriza por tener huesos recios, estatura mediana, nariz recta o cóncava, cejas que frecuentemente se juntan, pigmentación oscura y mesocéfalo. El antropólogo americano Coon lo describe en el capítulo de Italia de su libro “Las razas en Europa” y hace una breve referencia a él  en el capítulo de España. Estos mediterráneos, se encuentran sobre todo entre la población campesina del interior de la península, pero sin predominar en zona alguna.

3) Tipo Pirenaico: Es de indudable origen Cro-Magnon, como se deduce de los restos esqueléticos estudiados, que demuestran una continuidad entre las formas óseas del Mesolítico y las actuales. Se caracteriza por ser de estatura media o alta, corpulento, mesocéfalo, de sienes abombadas, bóveda baja, cara alta, larga y delgada que se estrecha gradualmente hacia abajo y termina en un mentón huidizo y apuntado, nariz convexa, y pigmentación intermedia, salvo que esté mezclado, lo cual ocurre con frecuencia. Encuentra su mayor concentración en la costa del País Vasco, y en la mitad norte de Navarra, pero se  extiende mucho más lejos, pues abunda en  Cantabria y  La Rioja, así como en los Pirineos aragoneses y catalanes, aunque no está claro si en esta zona pirenaica existe realmente este tipo, o se trata de una variedad mediterránea.

Con la llegada del  Neolítico aparecen los modernos mediterráneos morenos, de cara  estrecha y dolicocéfalos, en sus variedades robusta y grácil. Para la antropología tradicional los mediterráneos robustos, relacionados con la cultura megalítica, son los primeros en diferenciarse, derivando de la raza Cro-Magnon. Su bóveda de la cabeza es mas bien alta y  predominan en Cataluña y Valencia, así como en Portugal, lugares en que las poblaciones siempre han sido de mayor estatura que la media nacional, pero en la actualidad, al haber logrado los españoles una importante mejora  del nivel de vida, el índice medio de estatura ha aumentado mucho, de manera que ambos tipos, tradicionalmente muy mezclados, se han hecho con frecuencia difíciles de distinguir. En cuanto al mediterráneo grácil, apareció posteriormente, aunque llegó a la Península antes que el robusto. Es característica de este tipo la bóveda craneal típicamente baja. Desde su llegada, siempre ha sido mayoritario en España, y durante siglos ha absorbido casi sin modificarse a todos los  invasores.

Los lugares en que el tipo grácil se conserva mas puro son Castilla la Vieja y Aragón, pero incluso en zonas típicamente braquicéfalas como Asturias,  su presencia es siempre importante.

Muchos antropólogos, entre ellos Coon, creen que los mediterráneos gráciles de España provienen de Africa del Norte, pero de ser esto cierto se plantea un problema de difícil solución, que hace dudar de esta procedencia, pues siendo indiscutible que genéticamente los españoles son muy semejantes a los restantes europeos occidentales, ya que la Europa occidental la poblaron tipos Cro- Magnon procedentes de España al final de la última glaciación, entonces no se entiende como los actuales españoles, mediterráneos gráciles en su mayoría, y por tanto originarios de Africa, pueden ser genéticamente semejantes a los franceses,  holandeses, o italianos del  norte. Por ello no parece absurdo sostener que al menos una parte de los mediterráneos gráciles han podido originarse en España procedentes de los Cro-Magnon  paleolíticos, gracias al clima suave y a la relativa facilidad para la práctica de la agricultura de muchas zonas  orientales españolas, en comparación con el resto de Europa.

En la Edad del Bronce llegan por vía marítima a la Península elementos dináricos en pequeñas cantidades, que han podido influir en la braquicefalia de alguna zona de Portugal (costa de Aveiro), y del norte y sur de España ,pero los dináricos  no han intervenido en la creación del tipo pirenaico, como equivocadamente entendió Coon, ya que este último tipo es de origen mesolítico, procedente del Cro-Magnon, como se ha explicado.

Con la Epoca del Hierro España recibe una amplia emigración céltica procedente de Europa central, que ocupa gran parte de la mitad norte de la península y algunas zonas de la mitad sur, pero sin llegar casi nunca a la costa oriental, donde los pueblos ibéricos, mayoritariamente de tipo mediterráneo, pudieron contenerlos. (MAPA 4)

No se conoce el aspecto físico de estos celtas invasores, por su costumbre de incinerar los cadáveres, pero siendo que venían en su mayor parte de Francia, no debieron ser muy diferentes a los franceses actuales según la zona de procedencia, aunque no cabe duda de que su componente alpino hubo de ser importante. En conjunto su llegada dio lugar a un cierto aumento del blondismo en las zonas que dominaron, pero sin llegar a imponerse como mayoría en ningún lugar.  La fusión de este pueblo con los indígenas iberos en ciertas zonas dio lugar al pueblo celtíbero, que hablaba una lengua céltica con alguna influencia indígena, y utilizaba para escribir el alfabeto ibérico, el cual no se adaptaba mucho a una lengua indoeuropea, pero genéticamente los celtas españoles fueron también absorbidos por los habitantes anteriores.

Colonos fenicios, griegos y cartagineses se asentaron en la costa levantina, donde su descendencia, aunque escasa, es perceptible. Los tipos humanos que llegaron con ellos fueron mediterráneos, mas o menos mezclados con dináricos, alpinos,  armenoides y orientales, estos últimos dolicocéfalos, de nariz convexa y bóveda baja.

Los romanos trajeron consigo gentes mediterráneas, armenoides, dináricas, alpinas y orientales, pero sin modificar tampoco la composición racial española.

Mayor importancia tuvo la invasión de los pueblos bárbaros (siglo VI). Los suevos, vándalos y visigodos eran  de origen germánico y los alanos de estirpe iránica. Los visigodos fueron los mas numerosos y formaron un reino en España, poblando principalmente en la parte oriental de Castilla la Vieja y la provincia de Toledo, donde establecieron su capital (MAPA 5 y MAPA 6).Desde el punto de vista racial, los visigodos, al llegar a España, no eran nórdicos puros sino que, según explica Coon, en su libro “Las razas en Europa”, la influencia de los tipos Brünn y Borreby había alterado su aspecto, resultando una variedad mas robusta de la raza nórdica, y además, desde su salida de Suecia hasta su entrada en la Península recorrieron muchos lugares de Europa, y es seguro que se mezclaron con otros tipos, También fueron absorbidos por la población española  anterior, y su presencia  únicamente dio lugar, al menos en apariencia, a un cierto aumento del blondismo en las zonas que ocuparon.. Parece probable que algunos aristócratas españoles hayan mantenido el pelo y ojos claros de los invasores germánicos, aunque también se han mezclado con otros aristócratas centroeuropeos, de pigmentación clara.      Se deduce del contenido de algunas excavaciones de sepulturas visigodas de España y Portugal que en los primeros tiempos sus restos pertenecían a individuos altos y dolicocéfalos, pero en el siglo VII los descendientes de los visigodos no se diferenciaban del resto de la población peninsular desde el punto de vista antropológico (http://www.ipa.min-cultura.pt/publicaoes/revista/v5/v5n2/339.pdf).

En el año 711, gentes norteafricanas dirigidas por minorías árabes y sirias, invadieron casi toda España, aportando desde el punto de vista antropológico una clase de mediterráneos robustos típica del norte de Africa. Su influencia fue importante sobre todo en Andalucía, donde permanecieron  casi ocho siglos, pero tampoco consiguieron cambiar los elementos raciales anteriores. Según recientes investigaciones, el componente genético norteafricano en Andalucía es del 14 por ciento y disminuye conforme se avanza hacia el norte de España, donde es muy escaso (http://www28.brinkster.com/biblotk/norafrica2.htm). Por otra parte, los enterramientos de musulmanes españoles que se han excavado en el cementerio de Bab-al-hanax (Valencia), muestran que en el siglo XI y siguientes la población musulmana española era del tipo mediterráneo grácil, el cual es escaso en el norte de Africa, por lo que puede afirmarse que los invasores habían sido racialmente absorbidos (http://www.ucm.es/info/aep/boletin/actas/47.pdf) y (http://biomeds.net/biomedia/R7/destacado1.htm)

A lo largo de la Edad Media muchos emigrantes franceses y centroeuropeos vinieron a España  a repoblar territorios y a recorrer el Camino de Santiago atravesando Aragón y Castilla, en dirección a Galicia, pero su influencia fue también minoritaria. Durante los siglos XIV y XV llegaron a la Península grupos de gitanos, cuya lengua era indoeuropea. Su origen se localiza en la India, y algunos suponen que son descendientes de castas consideradas inferiores por los conquistadores arios. Parte de ellos penetraron por el sur de España, procedentes de Egipto, mientras que otros llegaron por Cataluña, después de atravesar Europa. Estos últimos tienen cierto blondismo mientras que los otros son de pigmentación bastante oscura. En origen, son una mezcla de razas, en la que predomina el tipo mediterráneo (variedad indo-afgana) junto con elementos dravídicos, armenoides, y otros con los que se han mezclado en los países que atravesaron. Los gitanos de la Península, han absorbido algo del tipo mediterráneo, tan abundante en ella, y muchos se han integrado, pero en su mayoría siguen siendo un grupo con caracteres propios, no asimilados por el resto de la población, Es típico de los gitanos españoles el color de piel oliváceo,  pelo muy moreno, ojos negros y vivos, estatura regular, rostro alargado y estrecho a la altura de los pómulos, frente y nariz estrechas, boca pequeña y cuerpo esbelto. Su cráneo tiende a la subdolicocefalia, pero este rasgo, al igual que los otros, varía mucho a causa de la mezcla racial que han practicado durante siglos.

En el siglo XVIII, colonos alemanes y de otros países centroeuropeos poblaron algunas zonas de la provincia andaluza de Jaén, donde sus descendientes, menos pigmentados que sus vecinos, todavía permanecen.

Los judíos y los musulmanes españoles, fueron expulsados de España en1492 y 1609 respectivamente, excepto los que se convirtieron al Catolicismo, que acabaron asimilándose. Eran unos tiempos en los que las monarquías autoritarias y absolutas exigían la unidad política y religiosa de sus súbditos. En todo caso el influjo genético de estos pueblos no fue importante ya que tomaron de las poblaciones cristianas mas genes de los que dieron. En el libro de Coon se hace referencia en su capítulo sobre España a los moros de Sheshawen (Marruecos), descendientes  de los  expulsados, que, a causa de su endogamia, se parecen mucho mas a los españoles peninsulares que a sus vecinos marroquíes, y en cuanto a los judíos, es bien sabido que los sefarditas son también mas semejantes a los españoles en sus rasgos físicos, que a las poblaciones próximas con las que ahora conviven, distinguiéndose fácilmente de sus correligionarios askenazi. Restos de judíos españoles encontrados en sepulturas de Sevilla muestran que en la Edad Media el tipo al que pertenecían era el mediterráneo grácil con algún elemento robusto.

(http://192.167.112.135/NewsPages/TESTIAM/AM2001/AM_2001_19.pdf)

En cuanto al posible influjo negroide, siempre ha sido prácticamente nulo en España, aunque en los tiempos actuales la emigración africana puede cambiar la situación.

Pasamos ahora a examinar cada región española para explicar sus rasgos mas característicos, dejando bien sentado que los estudios antropológicos de la mitad norte de España son mucho mas numerosos que los de la mitad sur.

GALICIA: Los enterramientos mas antiguos muestran que los tres tipos clásicos, alpino, nórdico y mediterráneo están presentes en Galicia. Cabe diferenciar, sin embargo, dos zonas: la interior y la costera. En la interior, la provincia de Lugo (palabra de origen céltico) presenta una acusada braquicefalia relacionada con su territorio vecino de Asturias, de origen probablemente alpino, pero es dudoso que toda esta población braquicéfala proceda de Centroeuropa y llegase con las invasiones célticas, pues toda invasión es siempre minoritaria, y no se conoce bien la influencia de los elementos braquicéfalos capsienses en el norte de España, cuyo aspecto es similar al alpino. Como contraste, su vecina provincia de Orense, situada al sur, es típicamente dolicocéfala y mediterránea, ya que se halla junto al noreste de Portugal, zona de mayor dolicocefalia de la Península Ibérica. La población de la costa tiene un índice cefálico mas intermedio, concentrándose los dolicocéfalos principalmente en las orillas del río Miño, y asimismo, la zona costera presenta mas blondismo que en el interior, lo que puede ser debido en parte a las incursiones normandas. El pelo rojo y las pecas son relativamente frecuentes en la costa, y pueden derivarse de factores externos, como la humedad. Los grupos sanguíneos no muestran, sin embargo diferencias importantes con el resto de España y Europa occidental:(A:47’53, 0:43’24, B:6’84, yAB:2’39). Galicia, a pesar de su nombre, nunca fue una región totalmente celtizada.

ASTURIAS: No hay restos en esta región de la época paleolítica, pero son abundantes los de la Edad del Bronce, de tipo dinárico, como era de esperar. También hay tipos alpinos, mal diferenciados de los occidentales mesolíticos, reforzándose su braquicefalia con la llegada de los celtas en los siglos VI y V Antes de Jc.

Al igual que Galicia, el elemento mesolítico capsiense, braquicéfalo como los anteriores, puede ser importante. En tiempos mas recientes, las aportaciones romanas son de escasa entidad, y menos aún las visigodas. Los invasores norteafricanos nunca llegaron a penetrar en Asturias.

Es complicada e interesante la distribución de los índices cefálicos (MAPA 7): Hay un  foco de braquicefalia en la costa oriental y otro en la occidental de esta región, mientras que en el centro, el índice oscila entre la subbraquicefalia y la mesocefalia, agrupándose los dolicocéfalos en el suroeste, como continuación de sus vecinos de León. Esta exposición no significa que los braquicéfalos sean mayoría en Asturias, ya que no rebasan el 40 por ciento de la población, pero es la región más braquicéfala de España, junto con la provincia gallega de Lugo.

CANTABRIA: Su población es de transición, pues por su parte occidental se parece a la asturiana, abundando los rasgos nórdico-alpinos, y también los capsienses, y por la oriental sufre la influencia del tipo pirenaico vasco. La braquicefalia es abundante, lo mismo que los ojos claros y el pelo rubio. Es frecuente que los cántabros tengan estatura media-alta, espaldas anchas, brazos cortos y piernas largas. Su porcentaje del grupo sanguíneo 0 (50’5) es superior a la media nacional, mientras que el de A es mas bajo(40’5), siendo menos significativos los valores del B y AB(7 y 2 respectivamente).Recientes estudios han demostrado que al menos una parte de los habitantes del valle del Pas, tiene afinidades genéticas con algunas poblaciones del norte de Europa (http://grupos.unican.es/acanto/AEP/Genetic-Pasiegos3-9-2000.htm). Investigaciones realizadas en el valle de Campoo, situado en el Alto Ebro han detectado la existencia de dos componentes principales: un tipo moreno ,dolicocéfalo, de nariz estrecha , que es el inevitable mediterráneo, y otro mesocéfalo, poco pigmentado, de estatura mas bien baja, y cráneo plano, es decir, con predominio alpino. Observese que los alpinos de Europa occidental tienen tendencia a la bóveda baja, a diferencia de los alpinos orientales, que suelen tenerla alta.

 

PAIS VASCO: En la antigüedad estuvo poblado por unas tribus que de este a oeste se llamaban Várdulos, Caristios y Autrigones. No es seguro que todos ellos hablasen entonces la lengua vasca, y se sabe que al menos los  últimos de ellos estaban muy celtizados, pero lo cierto es que al retirar los romanos en los siglos V y VI las guarniciones militares de la zona de Irún , lugar de paso de todas invasiones al oeste de los Pirineos, los vascones del  norte de Navarra ocuparon  todo el territorio de las tribus citadas, e impusieron su lengua, si era diferente, pasando en lo sucesivo todos ellos a considerarse vascos. Dicha lengua no tiene relación con ninguna otra y los intentos de clasificarla como bereber son disparatados, ya que las lenguas norteafricanas son del grupo Camito-semítico, de estructura totalmente distinta al vasco, aunque haya alguna coincidencia en el léxico, que puede ser debida a la casualidad. Mas semejanza gramatical tiene esta lengua con las caucasianas, pero no se ha probado por el momento su relación con ellas, y la genética parece desmentir un origen común, como se deduce de recientes estudios (http://www.familytreedna.com/pdf/Nasidze_2003.pdf). Tampoco es segura su relación con las lenguas ibéricas, ni sirve la lengua vasca para leer las inscripciones de estas lenguas, cuyo alfabeto se ha descifrado.

El País Vasco se caracteriza, desde el punto de vista racial, por tener, según las zonas,  hasta un 50 por ciento o mas del tipo llamado pirenaico occidental, de origen mesolítico, al que ya se ha hecho referencia y que asimismo se encuentra en otras regiones vecinas. Por el contrario, existen también en el País Vasco otros elementos diferentes. En Guipúzcoa, en su parte sureste (Sierra de Aralar), hay un foco de braquicefalia de origen alpino (MAPA 9), y es sabido que la influencia celta en el País Vasco siempre fue importante. Así el valle del río Deva toma su nombre de una palabra céltica que significa Diosa. También es posible encontrar allí tipos nórdicos, mas o menos puros, siendo esta provincia una de las que tiene mayor blondismo en España. En cambio Vizcaya, mas alejada del lugar de paso de las invasiones, presenta una disminución importante de los tipos nórdico y alpino, manteniéndose el pirenaico y aumentando el mediterráneo, lo que explica su mayor dolicocefalia y pigmentación. En Alava es también considerable la proporción de mediterráneos en su mitad sur, existiendo junto a los pirenaicos una buena proporción de los tipos dálico y alpino, siendo por ello esta provincia, en su conjunto, la  de mayor índice cefálico entre las vascas.

Respecto a los grupos sanguíneos, las provincias vascas tienen, debido a su aislamiento, una frecuencia de grupo 0 algo superior a la del resto de España, y casi carecen de los grupos B y AB y del factor E, siendo su frecuencia de RH negativo bastante elevada, pero ello no es suficiente para considerar a los vascos como una raza diferente, pues aparte de que son una mezcla de razas, recientes estudios genéticos sobre el cromosoma Y demuestran que entre ellos y el resto de los españoles (incluidos los andaluces) no existen diferencias genéticas significativas, perteneciendo todos ellos a lo que se ha llamado tipo europeo occidental (http://website.lineone.net/~usenet_evidence/gene_legacy/)

En cuanto a los vascos franceses, estos presentan respecto a los españoles importantes diferencias, pues entre ellos predomina el tipo alpino, siendo el pirenaico occidental minoritario, y mas aún el mediterráneo, siendo el blondismo de la parte francesa  superior al de los vascos españoles.

NAVARRA: El tipo pirenaico occidental es mayoritario en la mitad norte, donde los ojos y el pelo claro son relativamente frecuentes, en parte por las invasiones célticas, que influyeron mucho en este reino desde el punto de vista cultural, aunque no tanto genéticamente, y también por la presencia diseminada de dálicos. Navarra comparte con Guipúzcoa  un núcleo braquicéfalo alpino al que se ha hecho alusión anteriormente, siendo la mitad sur de Navarra típicamente mediterránea, pero con bastante despigmentación en el extremo sur, Es característica de Navarra la relativa abundancia de individuos de pelo oscuro con ojos claros.

Una particularidad curiosa de esta región es la presencia en el valle del Baztán y otros lugares de unas poblaciones marginadas y despreciadas  por sus vecinos hasta el siglo pasado, llamadas agotes, cuyo origen  no está del todo claro, pero de los estudios antropológicos  a que se les ha sometido se deduce que son muy parecidos a los vascos franceses, con quienes comparten la braquicefalia y la frecuencia de pelo y ojos claros, y muy probablemente provengan de ellos.

ARAGON: De las tres provincias aragonesas Huesca es la que ha recibido menos influencia externa, pues los Pirineos centrales, que son los de mayor altura, y que la limitan por el norte, han cerrado el paso a todas las invasiones. En esta zona montañosa del norte de la provincia abunda entre sus pobladores el tipo pirenaico occidental, aunque ya se ha dicho que actualmente se duda de su existencia en Aragón y Cataluña y se cree que se trata de una variedad de la raza mediterránea. En algunos valles del norte de Huesca, como el del Tena, parte de los habitantes tienden a la braquicefalia, siendo estos precisamente los mas rubios  y  los que tienen mayor porcentaje de ojos claros. En el resto de la provincia la proporción de mediterráneos es muy mayoritaria, habiendo conservado muy puros sus rasgos, con excepción de la capital, que en la Edad  Media recibió cierta cantidad de colonos franceses, y por ello su blondismo es mayor.

Zaragoza y Teruel sufrieron en su parte occidental una fuerte influencia céltica, que, como en el caso de Navarra, cambió poco la genética de la zona, manteniéndose la parte oriental en poder de los iberos. Zaragoza es una de las provincias españolas con mayor despigmentación, no solo por el influjo céltico, sino también por formar parte de la ruta del camino de Santiago, por el que muchos peregrinos europeos marchaban hacia Galicia en la Edad Media. La proporción de pelo claro de esta provincia sobrepasa el 30 por ciento y se concentra principalmente en su zona noroeste, siendo la proporción de ojos claros superior al 20 por ciento. Teruel se caracteriza por su dolicocefalia, sobre todo en su parte oriental, y tiene un índice elevado de ojos claros, aunque inferior al de Zaragoza, pero el predominio de la raza mediterránea es en todo caso evidente. El tipo Cro-Magnon, bastante mezclado,  puede encontrarse aislado entre los campesinos o sus descendientes, sin que sea excepcional la presencia de dálicos, y en pequeña minoría comienzan a aparecer dináricos, armenoides y orientales, a causa de su proximidad a la costa mediterránea. Comparando las tres provincias, Zaragoza, como se ha dicho, es la que tiene mayor blondismo, Huesca la de mayor estatura, y Teruel la que tiene mayor dolicocefalia.

CATALUÑA: Ha recibido por su situación geográfica fuertes influencias raciales centroeuropeas,  localizándose tres núcleos alpinos en su parte central (MAPA 8), de dudoso origen céltico, que se confunden con los elementos occidentales capsienses, y asimismo, el influjo nórdico es importante en la mitad norte del país, pudiéndose encontrar nórdicos puros de forma muy aislada en el Ampurdán (oeste de Gerona), a causa de la endogamia. Por todo el Pirineo catalán abundan individuos alpinos, no siempre mezclados,  sin duda de procedencia centroeuropea, pero el tipo predominante en estos montes es el mediterráneo, sobre todo en Andorra, y un poco menos en el Ampurdán y en el Valle de Arán.  Lérida, situada en el interior,  es la provincia de mayor pigmentación, y los restos antiguos  encontrados en ella muestran una fuerte presencia de mediterráneos, sobre todo gráciles, unos pocos alpinos de procedencia centroeuropea y un  número aún menor de dináricos. En la costa catalana  se observa la presencia actual de tipos armenoides, dináricos, y orientales, en todo caso minoritaria, predominando los tipos mediterráneos en Tarragona, al igual que en el sur de Lérida, y en Gerona. La costa barcelonesa y los alrededores de su capital recibieron  durante los últimos siglos una fuerte emigración de toda España, por lo que su estudio no es significativo. En cuanto al Pirineo catalán, la toponimia demuestra que antiguamente se habló al menos en parte de él una lengua relacionada con el vasco, y aún es posible  encontrar entre sus habitantes personas de tipo pirenaico. También se reconocen, de forma dispersa y minoritaria, individuos Cro- Magnon e incluso dálicos. Los grupos sanguíneos y los estudios del cromosoma Y no muestran diferencias significativas respecto a los demás españoles y europeos occidentales.

CASTILLA LA VIEJA-LEON: Durante el Mesolítico estuvo poblada por pueblos capsienses, que dejan todavía sentir su influencia en la mitad occidental de esta región, la cual se caracteriza, sin embargo, por el predominio de la raza mediterránea bastante pura, sobre todo en sus extremos de León y Soria, siendo relativamente frecuente encontrar nórdicos mas o menos mezclados en la mitad oriental, hogar de celtas y visigodos (MAPAS 4 y 5). En el norte de esta región, y en las laderas meridionales de la Cordillera Cantábrica se encuentran restos de dálicos, muy mezclados con mediterráneos. Por todas partes pueden aparecer descendientes de alpinos, procedentes de Galicia, Asturias y Cantabria, así como de pirenaicos, que repoblaron en parte este territorio durante la Edad Media, pero en comparación con los mediterráneos son una pequeña minoría. Un cierto influjo Cro-Magnon entre los campesinos ha causado que una parte de los mediterráneos sea mas alta y robusta que el conjunto de las personas de este tipo.

LA RIOJA: Al igual que Castilla la Vieja, está poblada principalmente por mediterráneos, sin embargo, la frecuencia de pelo y ojos claros es algo superior a la que tiene dicha región, lo que puede explicarse porque La Rioja , poblada principalmente por iberos en la antigüedad, sufrió una influencia céltica muy grande, y es característica de las comarcas cercanas al  curso medio del río Ebro cierta despigmentación superior a la media de la Península. El pelo rubio es mas frecuente que los ojos claros en esta provincia, siendo escasos los tonos azules.  El tipo pirenaico figura como minoría de cierta importancia, procedente de colonizaciones medievales desde el País Vasco, aunque es totalmente segura la presencia de Vascones en la época prerromana,

VALENCIA: las tres provincias valencianas se han caracterizado siempre por su estatura superior a la media nacional, y por su dolicocefalia con bóveda de la cabeza mas bien alta, lo que caracteriza al tipo mediterráneo robusto, pero la cantidad de mediterráneos gráciles es, sin embargo, importante. El influjo armenoide y dinárico en la costa  es patente, aunque minoritario, y el blondismo, bastante frecuente en Castellón (el pelo rubio sobrepasa el 15 por ciento), disminuye en la provincia de Valencia y aún más en Alicante. En la capital, sin embargo se encuentran un buen número de personas de pelo y ojos claros, lo que se debe a emigrantes extranjeros, siempre abundantes en esa zona. La mitad occidental de la provincia de Valencia fue poblada en parte por aragoneses, los cuales nunca hablaron la lengua valenciana, derivada del catalán, usual en la costa, pero la presencia de esta población no alteró la dolicocefalia propia de esta región, pues los recién llegados no eran muy  diferentes de los antiguos pobladores.

EXTREMADURA: Es una región poco estudiada, pero puede decirse que la provincia de Cáceres, al norte, es parecida en su composición racial a Castilla la Vieja, incluidos los influjos capsienses, que no impiden su carácter dolicocéfalo, mientras que Badajoz se parece mas a Andalucía occidental, región que se examinará mas adelante. La estatura es mas alta en Badajoz que en Cáceres, de la misma manera que los andaluces occidentales siempre han sido mas altos que los castellanos. En cuanto a la pigmentación, es en conjunto bastante oscura, lo que es lógico dado su alejamiento de Centroeuropa. Si la mayor braquicefalia de Badajoz se debe a elementos mesolíticos capsienses, como en Cáceres, o a  la misma composición racial que Andalucía occidental, es cuestión sin  resolver aún.

CASTILLA LA MANCHA y MADRID: Tampoco ha sido bien estudiada esta región, en la que  llama la atención un foco de relativa braquicefalia, que viniendo de la provincia extremeña de Badajoz ocupa casi toda la provincia de Toledo y penetra por el valle del Río Tajo en la de Cuenca e incluso en la de Guadalajara.. Es seguro que esa braquicefalia, importante pero minoritaria, se debe a la influencia de pueblos mesolíticos, aunque siendo Toledo una zona donde se han encontrado muchos enterramientos de la cultura del Vaso Campaniforme, es posible que el tipo dinárico haya ejercido también alguna influencia, pues la bóveda alta, que es uno de los rasgos de dicha raza., es típica de esta zona. En el resto de la región el predominio mediterráneo es casi absoluto, sobre todo en Albacete,  existiendo también en pequeña minoría  mediterráneos mesolíticos y tipos  Cro- Magnon sobre todo en el campo, sin que falten elementos orientales, todos ellos de forma aislada.

En cuanto a Madrid al ser la capital de España y al haber recibido población de todo el país durante siglos, no es significativo su estudio. Sin embargo se sabe que el índice cefálico medio de sus pobladores  es similar a la media nacional, siendo por tanto una provincia de moderada dolicocefalia.

 

MURCIA: Su población se compone principalmente en su parte interior de mediterráneos, lo que contrasta con la costa, que tiende a la mesocefalia, siendo Cartagena y La Unión las poblaciones de cabezas mas anchas, lo que origina que esta provincia en su conjunto sea catalogada como mesocéfala. La comarca de Yecla situada al norte es la mas dolicocéfala. La bóveda craneal alta y una relativa frecuencia de pelo rubio son rasgos característicos de esta provincia en la que el pelo claro pasa del 20 por ciento y los ojos claros son mas del 15 por ciento. Como se verá luego, Murcia se parece mas desde el punto de vista antropológico a su vecina provincia andaluza de Almería, que a Alicante.

ANDALUCIA: Hay que distinguir dos zonas. La  Andalucía oriental, donde la  permanencia de los musulmanes fue mayor, se caracteriza por el predominio de la raza mediterránea, sin que las influencias orientales y norteafricanas sean demasiado importantes, pues se trata de un territorio en el que abunda la forma nasal recta y hay relativa frecuencia de pelo rubio y ojos claros, cuyo origen podría deberse, al menos en parte a la presencia de mercenarios centroeuropeos y eslavos que sirvieron en el ejercito musulmán, y que se establecieron en casi toda la costa mediterránea española. Del estudio de las tres provincias que la componen, Almería, Granada y Jaén, se deduce que la primera de dichas provincias, en la época de la Cultura de El Argar, tenía una población que, al igual que hoy. estaba formada por un elemento mediterráneo que predomina en el interior y se encuentra muy puro en el suroeste, y otro dinaroide ,llegado por mar, causante de la mesocefalia o relativa braquicefalia del norte de  la provincia y de su costa oriental..Por contraste, la provincia de Granada es dolicócefala en la costa, como continuación de la existente en el suroeste de Almería, y también lo es la comarca cercana de Las Alpujarras, último reducto de los moriscos españoles antes de ser vencidos y expulsados, mientras que el interior de la provincia es mas braquicéfalo. La provincia de Jaén es la mas dolicocéfala de la Andalucía Occidental, excepto un foco de braquicefalia cercano a su capital, de origen desconocido. La provincia de Granada es la que tiene gente de mayor estatura y en ella abunda relativamente el pelo rubio sin muchos ojos claros, mientras que en Almería los ojos azules o verdes no suelen estar acompañados de pelo claro. La Andalucía occidental es mas compleja, pues aunque el tipo mediterráneo sigue siendo mayoritario, la proporción de braquicéfalos es importante y puede ser continuación de las zonas también relativamente braquicéfalas de Extremadura y Toledo. El origen de esta braquicefalia  plantea un problema  aún sin resolver. Ciertos  antropólogos consideran en sus mapas a estos andaluces como una continuación de las poblaciones norteafricanas, pero esto es simplista y erróneo, ya que los norteafricanos han sido siempre y siguen siendo en su mayoría dolicocéfalos. Algunos de estos andaluces presentan un aspecto “semítico” o armenoide pues son mas bien altos, braquicéfalos ,de nariz convexa y de cabeza alta, pudiendo ser, al menos en parte, descendientes de gentes dináricas y armenoides  llegados de oriente en busca de metales, que permanecieron en la zona por su buen clima y riqueza, fundando el Reino de Tartessos, cuyos habitantes utilizaban un alfabeto ibérico, siendo su lengua desconocida. Los antropólogos españoles tienden a explicar esta relativa braquicefalia resaltando el influjo dinárico, sin embargo, y sin negar esa influencia, no debe exagerarse la importancia de estos tipos orientales en la región, ya que las invasiones rara vez cambian sustancialmente los rasgos físicos de las poblaciones anteriores, y la zona., en su conjunto, es de perfiles nasales rectos. Por otra parte, Andalucía occidental fue habitada en el Mesolítico por pueblos capsienses, en muchos casos braquicéfalos, como se ha explicado, o tal vez se trate de una combinación de todo ello. También pudo influir algo el hecho de que Andalucía occidental fue repoblada en parte  por españoles del extremo norte, según la iban conquistando a los musulmanes, aunque aquellos no serían siempre braquicéfalos. Así la cuestión está por solucionar, pero en todo caso es evidente el escaso influjo genético de los norteafricanos en esta región. Una particularidad de esta zona occidental  es la  relativa frecuencia de  pelo rubio con pocos ojos claros  en la costa, mientras que en el interior, en concreto la provincia de Córdoba, tiene hasta un 20 por ciento de ojos claros y escaso pelo rubio. El color de la piel es mas oscuro en la Andalucía oriental que en la occidental, sobre todo en las zonas montañosas, como es lo normal.

ISLAS BALEARES: Aunque antiguamente llegaron  a ellas elementos dináricos y armenoides, el predominio mediterráneo es muy mayoritario desde el neolítico, sobre todo los mediterráneos robustos, constructores de los  monumentos megalíticos típicos de este archipiélago. Sin embargo, cabe diferenciar por una parte a Mallorca y Menorca, que según  recientes investigaciones genéticas tienen una población de origen continental europeo, y por otra a Ibiza, que se pobló desde Africa y que presenta además afinidades orientales, probablemente fenicias (http:www.arrakis.es/~pepriera/magica-herencia2.htm). En estas islas quedó un número importante de judíos, llamados “chuetas”, que, a diferencia de lo ocurrido en el resto de España, no se asimilaron a la población balear, y  tienen por ello una genética diferenciada de los demás isleños, Ni por la  pigmentación ni por los grupos sanguíneos los habitantes de las Baleares ofrecen particularidad alguna respecto de los otros españoles, pero son la primera provincia en abundancia de perfiles nasales rectos La pequeña isla de Formentera parece que se pobló desde Ibiza,

ISLAS CANARIAS: Estas islas se poblaron después de comenzada la época neolítica desde la cercana  Africa del Norte y por ello la lengua de sus primitivos habitantes, que se extinguió al conquistarlas los españoles en el siglo XVI, era camita, tal como se demuestra por la toponimia. El tipo predominante en las islas es el mediterráneo robusto norteafricano, sin que falten mediterráneos gráciles, probablemente de origen peninsular. Algunos autores creen que también existe una pequeña minoría de alpinos y de negroides, lo que se considera muy dudoso. Pero la raza mas interesante de estas islas es la llamada guanche, de procedencia Cro-Magnon y similar a los tipos Mechta-el-Arbi y Afalou  africanos. Sus rasgos mas característicos son la estatura elevada, mesocéfalalia, cara ancha y baja de aspecto anguloso, mandíbula inferior recia  y con órbitas oculares cuadrangulares y bajas. La  nariz es corta y ancha, pero de perfil recto y no aplastada. Otra característica de este tipo es su frecuencia relativa  de ojos claros y mas todavía de pelo rubio, lo que ha influido en el conjunto de la población, que se considera como mas despigmentada que la mayoría de las peninsulares, aunque en ello también pudieron influir los conquistadores normandos al servicio de España. Este tipo guanche, mas primitivo, fue el primero en llegar a las islas probablemente desplazado por el mediterráneo robusto de origen neolítico, y era numéricamente importante en La Gomera, Tenerife y Gran Canaria, y algo menos en La Palma. A pesar de la notable emigración  peninsular hacia el archipiélago, puede decirse que la mayor parte de la población es de origen indígena, como se deduce de recientes estudios genéticos, según los cuales los actuales habitantes de las islas son muy parecidos a las poblaciones norteafricanas (http://relacionesgeneticascanariasnorteafrica.htm). Por otra parte Canarias ha tenido siempre una estatura  media superior a la peninsular, lo cual es lógico si se considera que buena parte de su población es de raza mediterránea robusta, y guanche.

En resumen, España es desde el punto de vista antropológico un país en el que la raza mediterránea, sobre todo en su variedad grácil resulta  predominante, sin que, por su situación geográfica, falten influencias paleolíticas y mesolíticas, junto con otras centroeuropeas, norteafricanas  y orientales, todas las cuales han conseguido matizar y dar carácter especial a las regiones, pero sin desplazar a la raza mediterránea, siempre importante y presente en todo el territorio.

 

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