Zaragoza
capitula al cerco de Alfonso I el Batallador el 18 de diciembre de 1118; la
villa estaba ya conquistada, como lo demuestra apoyando al monarca se hallaba
el señor Galindo Sánchez, teniente de Belchite. La
Carta-Puebla y los fueron otorgados por el Batallador de Belchite, según e
pergamino número 217, entre los de Ramón Berenguer III, del archivo de la
Corona de Aragón. Son de fecha 3 de diciembre de 1119. La Carta-Puebla está
datada en Pedraza de la Sierra (actualmente en el partido de Sepúlveda, provincia
de Segovia). Poco tiempo después hubo que buscar nuevos móviles para atraer
gentes dispuestas a defenderlo. Entre los meses de febrero y mayo de 1122
se creó una cofradía religiosa-militar para la defensa de Belchite.
Tras la derrota y muerte de Alfonso I en Fraga, en ese mismo año, la frontera
entre cristianos y musulmanes retrocedió al cauce del río Aguas Vivas y al
territorio de Belchite, resistiendo gracias a la cofradía militar allí establecida.
El 4 de octubre de 1136, Alfonso VII de Castilla y los
obispos asistentes al Concilio de Burgos confirmaron la cofradía militar a
la que los prelados concedieron diversas indulgencias.
A lo largo de todo el siglo XII los tenientes de Belchite aparecen en todos
los actos que la monarquía interviene: Galindo Sánchez, Lope Sánchez, Galindo
Jiménez de Posan... En cumplimiento de los deseos de Jaime I el Conquistador,
expresados en su testamento en 1248, el infante don Sancho fue arcediano de
Belchite, siendo después abad de Valladolid y terminando como arzobispo de
Toledo. Su tendente es presumible que en el siglo XIII no tuviera su casa
en la población y sí en el antiguo campamento romano del monte Pueyo, donde
habrían sido construidas otras dependencias para la cofradía religioso-militar.
En este punto fijamos los comienzos del santuario del Pueyo, fecha en que
también datamos la imagen que se conserva en la actualidad. Posteriormente
fue ocupado atendió por os ermitaños de San Agustín.
JUDÍOS
Grande
fue la influencia que los judíos supieron ejercer en Belchite, donde tuvieron
sinagogas y refugio ante la matanza que en 1391 hizo correr su sangre en casi
todas las regiones de España. A los no asesinados se les obligó al bautismo.
Aquí fue donde se escribió clandestinamente el famoso y debatido “ Libro Verde de Aragón
“, del cual trataremos más adelante.
Un hallazgo relativamente reciente fue el de un extenso cementerio en el subsuelo
de lo que actualmente es una vía pública; opino puede tratarse del antiguo
cementerio árabe. Sería
interesante redescubrirlo para proceder a su estudio.
A finales del siglo XIV fue construida la iglesia de San Martín de Tours,
estilo mudéjar. Fue ya en el siglo XV cuando se edificó la iglesia de San
Juan, que posteriormente se convertiría en café y teatro, edificio conocido
como la torre del reloj. Los judíos de Belchite se bautizaron para poder quedarse,
pasando a ser conocidos como “cristianos viejos”.
En la baja edad media la población y su territorio pasaron al señorío del
duque de Hijar, que también era conde de Belchite. Desde entonces la villa
tiene armas, en campo de gules, una B de oro coronada de lo mismo. En los
archivos municipales consta una escritura fechada el 10 de Marzo de 1515 “bendición
de un censal por los concejos y universidades vecinos oros y cristianos de
la Villa de Velgit a favor e Doña Cuyomar de Hijar”. Doña Cuyomar Enriquez
enviudó del conde don Luis de iglesia parroquial sufrió transformaciones convirtiéndola
en tres naves con bóveda de crucería el exterior típica galería aragonesa
de arquillos. El altar mayor fue construido en 1550 por el escultor Tomás
Pellicer.
LOS MORISCOS
El 17
de abril de 1610 Felipe III mandó la expulsión de los moriscos aragoneses
De Belchite salieron unos 300 fuegos, lo que se puede