Historia del Unitarismo
1. Los precursores: de Arrio a Servet
Los orígenes del Unitarismo cabe encontrarlos en los primeros siglos del Cristianismo, con figuras tales como Arrio, que rechazaba la idea de la Trinidad como contraria a las enseñanzas originales de Jesús. La imposición del Credo católico y del dogma trinitario en los Concilios de Nicea (325) y Constantinopla (381) supuso la condena como herejías de estas ideas y la persecución de sus seguidores. (En España, el Arrianismo sobrevivió hasta la conversión del rey visigodo Recaredo al Catolicismo en 587.)
Al estallar la Reforma contra los abusos y la corrupción
vigentes entonces en Roma, numerosos intelectuales publicaron sus
propios puntos de vista acerca de la doctrina cristiana sin esperar
el beneplácito de la Santa Sede, dentro del espíritu
protestante de libre examen de la Biblia. Uno de ellos fue Miguel
Servet,
el famoso médico y teólogo español. En su libro De
Trinitatis Erroribus ("Sobre los errores de la
Trinidad"), cuestionó la base bíblica y racional
de la doctrina trinitaria. Estas ideas se consolidaron en su obra cumbre posterior, Christianismi Restitutio ("Restauración del Cristianismo"). Sus opiniones heterodoxas y su libertad de espíritu, que Servet defendió siempre con la pluma y el diálogo frente al dogmatismo de católicos y reformados, le convirtieron en un proscrito en toda Europa, siendo perseguido tanto por la Inquisición como por el reformador Calvino y sus partidarios, quienes le apresaron en
Ginebra y condenaron a morir en la hoguera (1553).
Hoy en día, las Iglesias Unitarias ven en Servet a su pionero y su primer mártir.
