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BELLEZA SALVAJE EN LA FRANCIA PROFUNDA |
| PATRIMONIO
La riqueza del patrimonio Bretaña posee más de 4.000 castillos,
mansiones, casas solariegas y otros, cuyo interés y densidad son únicos en
Europa. Construidos en la Edad Media, en el Renacimiento o durante los
siglos siguientes tienen, sea cual sea la época y su estilo, un « aire de
familia » bien bretón y todos llevan « la marca del país ». Grandes
fortalezas como las de Fougères, Vitré o Chateaubriant defendían, en otras
épocas, la frontera terrestre del Ducado en el que fueron realizados, a lo
largo de los siglos, cientos de obras defensivas en los 1700 kilómetros de
costa. Durante el Antiguo Régimen florecieron hermosos palacetes construidos
por los miembros del Parlamento de Bretaña, por grandes servidores de la
Monarquía o por armadores navieros y negociantes, enriquecidos con el
comercio del bacalao, de las especies y del café, como es el caso en la región de Saint Malo, rica en mansiones típicas «
las malouinières » o como en Nantes « las folies nantaises ». Durante el
Romanticismo y la « Belle Epoque » se construyeron castillos fantásticos
como los de Trévarez y de Kériolet. Actualmente, más de 200 residencias
abren sus puertas al visitante.
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Es un mundo desconocido que levanta su velo,
un secreto que se revela poco a poco, un sueño que se realiza al penetrar en
un parque, al andar distraídamente a través de los senderos y de las
enramadas, al aproximarzoe finalmente a la morada.
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LA INVITACION AL VIAJE
Los parques de Bretaña son interludios de
frescura en el circuito de las vacaciones. Esos jardines son una delicia de
sorpresas : palmeras y exuberantes flores exóticas crean la ilusión, durante
un instante, de estar en los Trópicos. Un castillo erigido en el suntuoso
decorado de un jardín a la francesa lo transporta al siglo del Rey Sol ; en
oposición a ese rigor, macizos coloreados desbordan de libertad poética :
nos encontramos en un jardín inglés . La majestuosidad de los grandes
árboles seculares, la sinfonía de colores y aromas orquestados por las
estaciones, transforman a los parques de Bretaña en recorridos de placer
perfumados por recuerdos de viaje… |
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Un clima templado para las palmeras Esta exuberancia floral está
acompañada por un clima de una clemencia excepcional. Los bretones siempre
hacen alusión al « Gulf Stream », esa
corriente caliente que acaricia las costas bretonas para dotar a Bretaña de
un
micro-clima sorprendente para estas latitudes : ¡quién pensaría que en
invierno Brest disfruta de las mismas temperaturas que la Costa Azul !
Gracias a esa clemencia invernal, los bretones, que siempre fueron grandes
viajantes, lograron satisfacer su gusto por los jardines exóticos y
de aclimatación. |
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Un jardín bretón cuenta recuerdos de viaje. La palmera es
un elemento tan corriente en los jardines que su alta silueta forma parte
del pasisaje bretón, como las yucas con sus racimos de flores blancas, o los
aromos que perfuman la primavera. Las camelias crecen tan bien en Bretaña
que esas « rosas del Japón » parecen haber existido siempre en estas tierras
: fue aquí que fueron aclimatadas por primera vez en Europa a comienzos del
siglo XIX. Las flores crecen muy bien en Bretaña Los páramos brillan con el
oro fulgurante de las aulagas y el tapiz violeta de los brezos. Los naranjas
y azules de los alhelíes salvajes recubren los bordes del mar. En armonía
con la naturaleza, los bretones decoran sus casas con
amor, con una especial predilección por las hortensias. |
Azules, rosadas, violetas, son el decorado
típico de las casas bretonas, decorado que figura en todas las tarjetas
postales. Los arriates multicolores y las cascadas de geranios que alegran
las casas y las calles de todos los pueblos son prueba de la pasión de los
bretones por las flores. Por otra parte numerosos pueblos y ciudades fueron
laureados con el « Concurso
de las Ciudades y de los Pueblos floridos ». |
| Concurso
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