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DE REGRESO AL MEDIEVO |
| EUROPA
Es una de las más grandes ciudades medievales en
Europa. Tiene alrededor de 250.000 habitantes.
Está situado en la cruz de dos ríos Leie y Scheldt. En la historia era una
ciudad de rebelión contra los impuestos altos y batallas por los derechos
civiles. No es tan pintoresco como Brujas, pero es más realístico. Con su
alcázar medieval y la catedral Sint-Baafskathedral, donde se puede ver la
obra maestral de Jan van Eyck - Adoración del Cordero místico, es una ciudad
muy interesante y merece la pena verla.
Es una ciudad muy importante en el sentido económico, porque por el
canal Ghent-Terneuzen los barcos pueden llegar desde el mar hasta el puerto.
También su importancia cultural crece con la Universidad de Gent y los
estudiantes que llenan la ciudad.
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Es un mundo desconocido que levanta su velo,
un secreto que se revela poco a poco, un sueño que se realiza al penetrar en
un parque, al andar distraídamente a través de los senderos y de las
enramadas, al aproximarzoe finalmente a la morada.
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LA INVITACION AL VIAJE
Los parques de Bretaña son interludios de
frescura en el circuito de las vacaciones. Esos jardines son una delicia de
sorpresas : palmeras y exuberantes flores exóticas crean la ilusión, durante
un instante, de estar en los Trópicos. Un castillo erigido en el suntuoso
decorado de un jardín a la francesa lo transporta al siglo del Rey Sol ; en
oposición a ese rigor, macizos coloreados desbordan de libertad poética :
nos encontramos en un jardín inglés . La majestuosidad de los grandes
árboles seculares, la sinfonía de colores y aromas orquestados por las
estaciones, transforman a los parques de Bretaña en recorridos de placer
perfumados por recuerdos de viaje… |
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Un clima templado para las palmeras Esta exuberancia floral está
acompañada por un clima de una clemencia excepcional. Los bretones siempre
hacen alusión al « Gulf Stream », esa
corriente caliente que acaricia las costas bretonas para dotar a Bretaña de
un
micro-clima sorprendente para estas latitudes : ¡quién pensaría que en
invierno Brest disfruta de las mismas temperaturas que la Costa Azul !
Gracias a esa clemencia invernal, los bretones, que siempre fueron grandes
viajantes, lograron satisfacer su gusto por los jardines exóticos y
de aclimatación. |
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Un jardín bretón cuenta recuerdos de viaje. La palmera es
un elemento tan corriente en los jardines que su alta silueta forma parte
del pasisaje bretón, como las yucas con sus racimos de flores blancas, o los
aromos que perfuman la primavera. Las camelias crecen tan bien en Bretaña
que esas « rosas del Japón » parecen haber existido siempre en estas tierras
: fue aquí que fueron aclimatadas por primera vez en Europa a comienzos del
siglo XIX. Las flores crecen muy bien en Bretaña Los páramos brillan con el
oro fulgurante de las aulagas y el tapiz violeta de los brezos. Los naranjas
y azules de los alhelíes salvajes recubren los bordes del mar. En armonía
con la naturaleza, los bretones decoran sus casas con
amor, con una especial predilección por las hortensias. Azules, rosadas,
violetas, son el decorado típico de las casas bretonas, decorado que figura
en todas las tarjetas postales. Los arriates multicolores y las cascadas de
geranios que alegran las casas y las calles de todos los pueblos son prueba
de la pasión de los bretones por las flores. Por otra parte numerosos
pueblos y ciudades fueron laureados con el « Concurso
de las Ciudades y de los Pueblos floridos ». |
| Concurso
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