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Nadie sabe con seguridad cuando nació la Puebla de Guadalupe. Aunque la mayoría de estudiosos dan por fecha de fundación finales del siglo XIII o principios del siglo XIV, hay otras hipótesis.
Antonio
Ponz, viajero del siglo XVIII nos cuenta que Guadalupe se asienta sobre los
cimientos de la antigua Caecilia Germelina, una ciudad romana. Si bien no
nos quedan restos que ratifiquen este dato tampoco podemos ignorarlo sin más.
Cierto es que la comarca de las Villuercas es rica en prehistoria e historia
romana, y curiosamente Guadalupe es el único emplazamiento de la zona que no
tiene un pasado prehistórico conocido. La realidad es que sólo el tiempo podrá
descubrir el verdadero pasado de Guadalupe.
Origenes
Los orígenes de Guadalupe se remontan al siglo XIII, cuando según la leyenda un pastor descubre la imagen de la Virgen en tierras de Cáceres. Alrededor de la ermita que construyera en los últimos años de 1200 crecieron la Puebla y el monasterio.
Hacia 1340 Alfonso XI tuvo conocimiento de que en los términos de Talavera existía una aldea en la que una virgen favorecía con milagros y curaciones a sus devotos peregrinos. Se dirigió a esta, y al ver el estado ruinoso en que se encontraba, mandó derruir la iglesia románica (visigótica o mudéjar según algunos) y construir un templo mayor, en honor a la batalla del Salado. En torno a éste se asentó una comunidad de monjes y la plaza mayor amurallada se convirtió en el claustro mudéjar.

La
Edad Media en la Puebla, cirugía e inquisición
Durante
los reinados de Enrique II, Juan II y Enrique III se producen importantes
reformas en la Puebla. Es en esta época cuando se construyen los primeros
hospitales, escuelas y palacios. En 1398 llega la orden de San Jerónimo al
convento regular.
Enrique
IV se encapricha también del recién creado monasterio, y al final de sus días
se hace enterrar junto a su madre (María de Aragón) bajo el altar mayor, donde
yace hoy día momificado.
En la Puebla se asienta un tribunal de la Inquisición, conocido por su crudeza. Muchos falsos conversos y herejes son quemados, condenados a prisión perpetua o a destierro en el siglo XV. Pero también a mediados del siglo XIV nace la escuela de medicina y cirugía de Guadalupe, uno de los centros medievales más desarrollados de toda Europa.

Grabado del monasterio y la Puebla
La
Edad de Oro, los Reyes Católicos y América
Pero
el momento de mayor esplendor llegaría con el
reinado de los Reyes Católicos, que harían de las estancias monacales
su segundo hogar. Veintidós veces documentadas visitaron el monasterio, e
incluso encargaron a su arquitecto Juan Guas la construcción de una lujosa
Hospedería Real para su descanso. Aquí firmaron la sentencia Arbitral de 1486
que acabaría con los siete malos usos (entre los que se encontraba el derecho
de pernada).
Cristóbal Colón recibió desde el monasterio la empresa del descubrimiento de América, y en él bautizó a los dos primeros indígenas que pisaron Europa.
Durante los siglos XV y XVI Guadalupe fue uno de los centros culturales más importantes de la España Altomedieval. Su escuela de Cirugía, su Botica y sus estudios humanísticos en general se hicieron famosos más allá de las fronteras de Castilla.
Los Reyes Católicos
El
monasterio en
el siglo
XVI, personajes ilustres
Carlos I y Felipe II, honraron con obsequios y visitas al monasterio, otorgándole privilegios y cédulas. Además el santuario se había consagrado ya como uno de los centros de peregrinación más importantes de Europa.
Pero otro monasterio habría de marcar un antes y un después en la historia de Guadalupe. La construcción del Escorial, en el primer tercio del siglo XVI, significó el desvío de atención de la monarquía española hacia tierras de Madrid.
Aun así, en los siglos XVI y XVII los monjes mantuvieron el esplendor del monasterio construyendo el Relicario y encargando a Francisco de Zurbarán y a Carreño de Miranda la decoración de la Sacristía.
Muchos personajes ilustres como Cervantes, Góngora, el Gran Capitán, el Cardenal Cisneros o Santa Teresa de Jesús se cobijaron en Guadalupe en esta época.

El marqués de la Romana y un grabado del s.XVI
Decadencia
y abandono de un símbolo
La
decadencia de Guadalupe llegó con la monarquía de la casa de Austria. Por
aquel entonces la vida de la Puebla estaba
fuertemente ligada al monasterio, puesto que suponía su principal fuente de
ingresos a casi todos los niveles.
Aunque
los monarcas siguieron otorgando privilegios al convento, los siglos XVIII y XIX
marcaron el principio del fin de la comunidad Jerónima en Guadalupe.
En 1809 las tropas napoleónicas saquearon la Puebla y el convento y por ende, en 1836, la Desamortización de Mendizábal expulsó a los monjes y vendió los territorios del monasterio. En 1856 derribaron la Hospedería Real de los Reyes Católicos.
Finalmente, en el año 1908 otra comunidad de monjes, esta vez los franciscanos, volvió a ocupar el monasterio.

Calle de Guadalupe a finales del siglo XIX
Los
franciscanos y la unesco
Hasta bien entrado el siglo XX el principal conservador y mecenas de Guadalupe fue el Marqués de la Romana, que adquirió la mayoría de los palacios y hospitales que hoy se mantienen en pie.
Durante casi un siglo el monasterio estuvo sumido en la más profunda ruina, hasta que después de la guerra civil se comenzaron a restaurar sus estructuras. Menéndez Pidal participó en la restauración.
En 1982 Juan Pablo II visitó Guadalupe y en 1993 el monasterio fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Dos vistas de Guadalupe a principios del siglo XX.
Cronología

