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El
entorno natural de Guadalupe se caracteriza por la variedad. En un pequeño
espacio de terreno podemos pasar rápidamente de la alta montaña a la dehesa, o
del pinar al bosque atlántico de tiempos arcaicos. En él encontramos las
mejores formaciones apalachenses de España, con magníficos yacimientos de fósiles.
También es un refugio espectacular de fauna, y uno de los mejores cotos de caza
de la península.
La zona geológica de las Villuercas
Este
macizo montañoso, en cuyo centro se encuentra Guadalupe, constituye una zona
rara y muy delimitada dentro de la orografía peninsular.
Sus
montañas son el resultado de la erosión diferencial de los ríos sobre
materiales antiguos plegados, erosionados y levantados en bloque durante la
orogenia alpina.
Este
levantamiento reactivó el ciclo erosivo, que ha rebajado los materiales menos
resistentes, dejando como cumbres los más duros. Otro factor que puede haber
contribuido al aspecto laberíntico de estas cordilleras de tipo apalachense,
podría ser el cambio de dirección del río Guadiana, que en un pasado remoto
al dirigirse aquí, probablemente se encauzase después al tajo.
Estos
ásperos crestones cuarcíticos y zonas de rañas (depósitos de bloques graníticos
de origen torrencial o glacial), han conservado una biodiversidad magnífica.
Además,
por su morfología, varias zonas de la sierra de las Villuercas son yacimientos
fosilíferos de gran interés.
La altura máxima de Guadalupe es 1601 metros, el pico Villuercas, aunque hay otras alturas que también superan los 1000 metros (Ballesteros 1342, Agudo 1092, etc...).
Bosques de las Villuercas
El
clima de Guadalupe
Por
su especial situación Guadalupe goza de un clima benigno. Las temperaturas
medias rondan los 6 grados en invierno y los 26 en verano, aunque pueden
alcanzarse fácilmente máximas y mínimas de –3 y 35 grados.
La
pluviosidad es de 1300mm anuales aprox., todo un record, teniendo en cuenta que
en el resto de Extremadura apenas se superan los 700mm.
El
río principal que atraviesa Guadalupe es el Guadalupejo, otros ríos menores y
arroyos configuran una compleja red fluvial que atraviesa su término municipal.

Alcornocales / vista de las Villuercas
Zonas de protección
Guadalupe
cuenta con dos zonas de protección natural, que han sido creadas recientemente,
y un árbol singular.
La
primera es la zona de especial protección de aves (ZEPA) Villuercas-Ibores.
Su declaración se realizó a través del Decreto 232/2000 de 21 de noviembre. Ésta presenta gran número de especies de aves protegidas como la cigüeña negra, alimoche, halcón abejero, águila real, águila-azor perdicera, búho real, chova piquirroja y un importante número de parejas de buitre leonado.
La
otra es el Corredor Ecológico y de Biodiversidad del Guadalupejo, que nace en
el año 2003 con motivo de proteger la biodiversidad de este entorno fluvial.
Además
el milenario Castaño “Abuelo” esta declarado árbol singular por su
longevidad, tamaño y trascendencia histórica.
Vistas desde el pico Villuerca
Fauna
El
ecosistema creado al abrigo de estos valles ha permitido la existencia y el
desarrollo de muchas especies, presente aún hoy en ellos. Aunque el oso dejó
de existir hace ya tiempo por estos abruptos terrenos, en cambio, en los frescos
quejigares y robledales de las Villuercas, vive el corzo, hoy de forma
abundante, al igual que el jabalí, el ciervo y algún lince ibérico. También
pueblan estas frondosidades ginetas, garduñas y gatos monteses, conejos y
perdices, estos dos últimos algo más escasos,
meloncillos y varios lagartos.
A
lugares abiertos acuden las grullas, el martín pescador, las lavanderas y los
mirlos acuáticos. En los alisos hay oropéndolas y picogordos, y en las
sauceras los mitos. En los zarzalones mirlos y ruiseñores, chochines y
petirrojos, y en la arboleda de las laderas, arrendajos y trepadores azul. Y en
algún valle tranquilo buscan su alimento las cigüeñas negras. Con su
majestuoso vuelo dominan el cielo águilas calzadas y culebreras, y milanos
negros y reales, mientras que entre los árboles cazan ágiles azores, gavilanes
y alcotanas, que son observados desde los riscos más abruptos por los buitres
leonados, negros y águilas reales y perdiceras.

Ciervo (Cervus elaphus) / Lagartija serrana (Lacerta monticola)
Flora
Como comunidades vegetales más representativas destacan los robledales de melojo y los bosquetes de rebollo de los tramos superiores de las sierras. Sin embargo lo más destacable son las loreras, refugiadas en las mas profundas gargantas. En las zonas más umbrías encontramos un árbol hermoso y escaso, "el loro", emparentado con los cerezos y manzanos y otras especies silvestres. No supera los 8 metros sus hojas son perennes y de color verde oscuro y por la forma de sus hojas canaliza el agua procedente de la niebla y la dirige hacia el suelo, en un fenómeno conocido como "lluvia horizontal". El final de la primavera se viste con largos racimos de pequeñas flores blancas sobre los que más tarde se formarán los frutos. Las Villuercas es la única zona de Extremadura y una de las pocas de la Península Ibérica que tiene bosques de "loreras", reliquias de antiguos bosques de niebla abundantes durante la Era Terciaria. En los sitios de ribera permanente abundan el aliso, el chopo negro, el fresno, el sauce, el olmo y el helecho En las zonas de menor altura de las sierras encontramos las manchas de monte mediterráneo caracterizados por bosques de alcornoque de gran valor. En las umbrías hay vegetación de madroños, labiérnago, lentisco, siendo en las solanas algo más pobres con jaras y encinas, dehesas de encinas y alcornoques en los pies de las sierras.

Dos vistas de las Villuercas